Un equipo multidisciplinar de investigadores, liderado por el grupo Precision Allergy Translational Hub de IBIMA, ha publicado en la revista científica Allergy, el desarrollo de una nueva plataforma basada en nanoestructuras sofisticadas que permite identificar con precisión a las personas alérgicas a la amoxicilina, el antibiótico que más reacciones provoca. La investigación fue dirigida por María Isabel Montañez, investigadora principal del proyecto en IBIMA y profesora de la Universidad de Málaga, y firmada por Amene Tesfaye y María Salas como primeros autores.
Diagnosticar una alergia a medicamentos constituye actualmente un proceso complejo y, en ocasiones, arriesgado. Las pruebas convencionales en sangre suelen tener una sensibilidad baja al dar negativo cuando el paciente sí es alérgico, lo que obliga históricamente a los facultativos a realizar pruebas de exposición directa al fármaco. Este escenario plantea riesgos para el paciente debido a la posibilidad de reacciones adversas durante el diagnóstico.
Los autores del estudio explicaron que la amoxicilina es una molécula pequeña que por sí sola no activa las células responsables de la alergia, pues necesita unirse a proteínas del cuerpo para ser reconocida. Para solucionar esta limitación, el equipo diseñó en el laboratorio unas moléculas llamadas dendrímeros, que actúan como estructuras nanoscópicas. Estas permitien colocar múltiples unidades del fármaco de forma controlada para imitar cómo el sistema inmunitario detecta la alergia en el organismo real.
El estudio evalúa un nuevo test denominado pMAT, cuyas siglas corresponden a Test de Activación de Mastocitos Pasivo. Los resultados indican que las nanoestructuras de mayor tamaño logran detectar la alergia en el 100 % de los pacientes estudiados, concretamente 14 de 14. Esta cifra supera la capacidad de los test celulares de laboratorio actuales, que solo detectaron el problema en menos de la mitad de los casos analizados.
Fiabilidad diagnóstica y seguridad clínica
La técnica demostró ser extremadamente específica, ya que no dio ningún falso positivo en personas que toleran el antibiótico. María José Torres Jaén, jefa del Servicio de Alergología del Hospital Regional Universitario de Málaga, y Cristobalina Mayorga, coinvestigadora responsable del grupo, dirigieron este trabajo junto a Alba Rodríguez Nogales, de la Universidad de Granada. La implementación de esta tecnología basada en antígenos dendriméricos supuso un cambio de paradigma por la seguridad que aportó al proceso.
La prueba garantiza mayor protección al no requerir que el paciente estuviera presente ni se expusiera al fármaco, ya que el análisis se realizó utilizando únicamente su suero. Este aspecto facilita que las muestras séricas pudieran almacenarse y evaluarse en cualquier momento. Además, permite el envío de las muestras entre diferentes centros hospitalarios sin que se produjera una pérdida de eficacia en los resultados obtenidos.
Los investigadores destacaron que la estandarización fue otro punto fundamental del avance. Al tratarse de estructuras creadas artificialmente con precisión nanométrica, resultaron muy estables y permitieron que los resultados fueran reproducibles y consistentes. Este hito científico, en el que colaboraron diversas instituciones como el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada y el CSIC-UAM, abrió la puerta a aplicar la misma tecnología a otros antibióticos en el futuro.

Lilisbeth Perestelo:
César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):