El Departamento de Salud del Gobierno Vasco, a través de su Dirección de Farmacia, y Osakidetza han presentado la Benzocarta, una herramienta de información y sensibilización dirigida a personas que utilizan benzodiacepinas de forma prolongada. Esta iniciativa se convirtió en la primera intervención que realiza el servicio de salud en toda su red en el marco de la Estrategia para el Uso Adecuado de Benzodiacepinas en el País Vasco, una línea de trabajo que se encuentra alineada con el Pacto Vasco de Salud.
La presentación de la campaña contó con la participación del director de Farmacia del Gobierno Vasco, Iñaki Betolaza, y el médico epidemiólogo de Osakidetza Eduardo Millán. Ambos responsables resaltaron la importancia de avanzar en la transformación del sistema hacia un modelo preventivo y centrado en los resultados en salud de las personas a través de un cambio cultural en profesionales y ciudadanía. "Esta estrategia pretende impulsar un cambio cultural que permita que cada persona reciba el tratamiento que realmente necesita, durante el tiempo adecuado y con pleno conocimiento de sus beneficios y riesgos", explicaron los portocales.
El programa consiste en el envío de una carta personalizada, firmada por el médico de familia, a cerca de 20.000 pacientes que presentan un diagnóstico de insomnio y podrían beneficiarse de una reducción progresiva o retirada de la medicación. La comunicación postal se acompaña de materiales informativos con recomendaciones prácticas para disminuir los fármacos de manera gradual y segura, además de pautas sobre hábitos saludables de sueño. La intervención se dirigirá principalmente a personas que mantienen tratamientos superiores a tres meses con benzodiacepinas o fármacos relacionados y que cumplen con determinados criterios clínicos establecidos por la organización sanitaria.
El procedimiento se estructuró para que los equipos de Atención Primaria supervisen cada etapa. Tras la generación de unos listados de pacientes potencialmente candidatos, los facultativos revisarán cada caso de manera individual para confirmar que la persona reúne los requisitos y que la intervención se adecúa a su situación clínica, social y familiar. Posteriormente se procederá a la personalización del documento mediante la incorporación del nombre del medicamento utilizado por el paciente.
Resultados de las experiencias piloto
La decisión de implantar esta medida a nivel corporativo respondió a la experiencia acumulada en distintos centros del servicio de salud. Las primeras fases se desarrollaron en las organizaciones sanitarias integradas de Bilbao-Basurto, Barrualde-Galdakao, Ezkerraldea-Enkarterri-Cruces y Debabarrena. Un año después de la intervención en dichos centros, el 22% de las personas que recibieron la comunicación abandonó por completo el consumo de benzodiacepinas, mientras que otro 18,8% logró reducirlo.
Asimismo, una encuesta realizada entre 42 profesionales participantes mostró que el 74% consideró la herramienta como una intervención sencilla y efectiva. Antes del despliegue general, el servicio sanitario realizó un último pilotaje en la Unidad de Atención Primaria de Arrigorriaga para evaluar la efectividad y la aceptación de la Benzocarta, cuyos resultados reforzaron los datos de las experiencias previas.
Situación del consumo en la comunidad
Los datos asistenciales disponibles indican que el número de personas que reciben estos tratamientos aumentó durante los últimos años en la comunidad autónoma. A uno de enero de 2026, más de 300.000 personas mantenían prescripciones por encima del tiempo recomendado en las guías clínicas, y más de 159.000 recogieron el medicamento en las oficinas de farmacia durante el último mes.
El análisis estadístico reflejó que el consumo es especialmente elevado entre las personas mayores y las mujeres. En concreto, cerca de cuatro de cada diez mujeres mayores de 70 años cuentan con una prescripción activa de benzodiacepinas en el País Vasco. La estrategia actual fue elaborada por un grupo coordinador multidisciplinar integrado por profesionales de Atención Primaria, Salud Mental, atención hospitalaria, centros penitenciarios, salud pública y farmacia comunitaria con el objetivo de priorizar la seguridad del paciente y promover las intervenciones no farmacológicas.


Lilisbeth Perestelo: