Terapéutica

EEDS: el dato de la farmacia busca sitio en la atención clínica y la planificación sanitaria

La farmacia comunitaria quiere que la información que genera forme parte de la atención al paciente y de las decisiones sanitarias a través del Espacio Europeo de Datos Sanitarios (EEDS). En el 24 Congreso Nacional Farmacéutico, tres expertos debatieron cómo incorporarla con calidad, interoperabilidad y garantías.
Ponentes en la mes 'Farmacia comunitaria y salud digital: construyendo el Espacio Europeo de Datos Sanitarios'

La información que generan las farmacias puede mejorar la atención al paciente y aportar conocimiento para la planificación sanitaria, pero su incorporación al Espacio Europeo de Datos Sanitarios (EEDS) exige resolver cómo se comparte, quién puede acceder a ella y con qué garantías. Ese fue el eje de la mesa ‘Farmacia comunitaria y salud digital: construyendo el Espacio Europeo de Datos Sanitarios’ celebrada en el 24 Congreso Nacional Farmacéutico, en Oviedo.

Participaron Marta Galipienzo Jiménez, vicepresidenta del Consejo General de Colegios Farmacéuticos; Ana Palacios Morillo, directora general del Dato del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, y Joaquín Cayón de las Cuevas, jefe del Servicio Jurídico de la Consejería de Sanidad de Cantabria. Moderó el debate Enrique Terol García, consejero de Sanidad de la Representación Permanente de España ante la Unión Europea.

Terol planteó aspectos como la información necesita el farmacéutico para atender con seguridad al paciente, cómo puede acceder a ella en un sistema sanitario descentralizado y de qué manera deben utilizarse los datos que genera la farmacia. También preguntó por las condiciones necesarias para que la inteligencia artificial pueda aprovechar esa información.

Galipienzo defendió que las farmacias ya funcionan como una red tecnológica gracias a la receta electrónica y a otros proyectos compartidos. El siguiente paso, sostuvo, sería ofrecer al paciente un “historial farmacoterapéutico completo”, con independencia de dónde se le haya prescrito un tratamiento, dónde reciba asistencia o en qué farmacia retire sus medicamentos. Esa información permitiría, además, incorporar a la atención sanitaria datos procedentes de los servicios farmacéuticos y del contacto continuado con el paciente.

Palacios señaló que las más de 22.000 farmacias constituyen una infraestructura asistencial y también una fuente de datos distribuida por todo el territorio. Su aportación va más allá de confirmar que se dispensó un medicamento. Puede ayudar a conocer qué ocurre después de la prescripción y, combinada con información sanitaria, social o ambiental, ofrecer una visión más completa de las necesidades de salud. “El valor está en convertir ese dato cotidiano en conocimiento útil”, afirmó.

Cayón advirtió de que el debate tiene una dimensión jurídica, pero también organizativa y cultural. Recordó que el proyecto de Ley sobre Medicamentos debatido en las Cortes prevé el acceso de los profesionales sanitarios, incluidos los farmacéuticos, a datos de salud cuando sea preciso para la prescripción, la dispensación y el seguimiento farmacoterapéutico. Subrayó que esa previsión todavía no está en vigor y que habrá que comprobar cómo queda redactada.

Una información dispersa

La mesa distinguió entre el uso de los datos durante la atención al paciente y su reutilización para investigación, vigilancia o planificación sanitaria. Galipienzo situó en el primer ámbito la posibilidad de reunir en un mismo historial información que hoy permanece separada entre servicios públicos y privados o entre territorios. También citó la adherencia, la detección temprana de problemas de salud y los indicadores sociales entre las aportaciones que podrían registrar las farmacias.

Para facilitar esa integración, la vicepresidenta del Consejo General propuso que la organización farmacéutica colegial actúe como concentradora de los datos generados por las oficinas de farmacia. Argumentó que los colegios ya desempeñan funciones de conexión en otros proyectos y que su estructura permitiría trabajar con criterios comunes. Las administraciones autonómicas disponen de datos de dispensación pública, mientras que la red farmacéutica también genera información procedente de la dispensación privada, las mutualidades y otros ámbitos.

Cayón coincidió en el interés de contar con una entidad que agregue la información, aunque precisó que su papel deberá concretarse en el desarrollo normativo español. El marco europeo contempla entidades intermediarias, señaló, pero su aplicación tendrá que definir los requisitos exigidos y respetar las competencias de las comunidades autónomas. A su juicio, los colegios provinciales pueden desempeñar una función en la conexión con las infraestructuras autonómicas.

El jurista reclamó además una semántica común para que los datos se registren de forma comparable. Pidió que participen en el diseño las administraciones, las entidades privadas y las corporaciones de derecho público. Más allá de identificar a los organismos responsables, consideró necesario establecer cómo se solicita la información, a quién se pide, qué fases sigue una petición y cuál es su coste. Sin esas reglas, sostuvo, los profesionales carecerán de la seguridad jurídica necesaria.

Calidad para tomar decisiones

Palacios explicó que los registros usados para gestionar existencias o dispensaciones no se convierten automáticamente en información apta para investigación o planificación. Reclamó normalización desde el origen, estándares compartidos y mecanismos que permitan acreditar la calidad y la gobernanza del dato. Consideró poco realista que cada una de las farmacias tuviera que relacionarse por separado con los sistemas de acceso y vio en la intermediación una posibilidad que merece estudiarse.

Como ejemplo de reutilización, mencionó un caso de uso sobre consumo de antibióticos desarrollado en el Espacio Nacional de Datos de Salud. También señaló que los datos sobre antigripales, combinados con otras fuentes, podrían contribuir a anticipar brotes estacionales. La información de las farmacias permitiría estudiar la adherencia y observar diferencias entre territorios que no siempre aparecen en otras fuentes. Para producir alertas tempranas, matizó, los datos tendrían que estar suficientemente actualizados.

Cayón propuso comenzar con pruebas de concepto mientras se completa el marco normativo. Galipienzo defendió que la organización colegial continúe preparando sus datos para poder compartirlos cuando corresponda, y Palacios insistió en la interoperabilidad entre lo público y lo privado y en la participación del sector desde el inicio. Terol resumió el desafío al señalar que el consejo, la dispensación y el seguimiento documentados en la farmacia contienen información sobre el paciente que todavía no se incorpora de forma habitual al conjunto de sus datos clínicos.

Muñoz plantea que los datos del paciente circulen entre la consulta y la farmacia

Juan Fernando Muñoz, secretario general de Salud Digital

La siguiente fase de la Estrategia de Salud Digital del Sistema Nacional de Salud debe permitir que la información acompañe al paciente entre los distintos ámbitos asistenciales y regrese al sistema como conocimiento útil. Así lo expuso Juan Fernando Muñoz Montalvo, secretario general de Salud Digital, Información e Innovación del Sistema Nacional de Salud, en su ponencia ‘Espacio Europeo de Datos Sanitarios: del dato al impacto’, presentada por Marta Galipienzo.

“Los datos deben seguir al paciente, esté donde esté, y deben seguirle desde la consulta a la farmacia, y luego deben seguirle también cuando vuelven”, afirmó. Muñoz incluyó expresamente a las oficinas de farmacia en la red asistencial que pretende conectar la estrategia y señaló como objetivo impulsar la comunicación entre el médico y el farmacéutico comunitario para detectar, documentar y resolver posibles discrepancias en el uso de medicamentos.

El secretario general cifró el despliegue de la primera etapa en más de 700 proyectos y más de 1.100 millones de euros distribuidos en siete programas. Destacó la receta electrónica interoperable como uno de los servicios que pasó de proyecto a uso habitual, aunque advirtió de que todavía quedan por incorporar ámbitos como la receta privada y las dispensaciones sin receta.

Para el periodo de 2026 a 2030 situó entre las prioridades la extensión de nuevos modelos asistenciales, el aprovechamiento de los datos y la inteligencia artificial. Indicó que la estrategia específica de IA cuenta con 223 millones de euros dentro de los programas expuestos. También defendió que las soluciones digitales utilizadas en sanidad pasen por procesos de validación, evaluación y garantías de seguridad.

Muñoz afirmó que el uso secundario de los datos requiere todavía más desarrollo. Sobre la participación de la farmacia, señaló que el marco deberá determinar las funciones de los distintos actores y expresó la intención de habilitar la figura de intermediación conforme a la legislación nacional.

Comentarios

Noticias relacionadas

Actividades destacadas