La Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) ha incorporado el perfil de jefe de farmacia hospitalaria a su Proyecto de Desarrollo Profesional Continuado del Directivo (DPC Sedisa). Esta iniciativa, desarrollada con la colaboración de AstraZeneca, responde a la necesidad de reforzar la gestión estratégica del medicamento y los productos sanitarios en el entorno hospitalario como un elemento clave para la calidad asistencial, la seguridad del paciente y la sostenibilidad del sistema.
El proyecto DPC Sedisa constituye un marco objetivo para la evaluación, el desarrollo y la certificación de competencias de los directivos y mandos intermedios del ámbito sanitario. La herramienta, de carácter voluntario, se estructura a partir de mapas de competencias específicos que permiten a los profesionales identificar sus fortalezas, planificar su desarrollo y acreditar su nivel competencial mediante criterios validados por expertos.
La figura del jefe de farmacia hospitalaria ocupa una posición estratégica en las organizaciones sanitarias al liderar la planificación, gestión y supervisión del uso de medicamentos y productos sanitarios. Entre sus responsabilidades figuran la coordinación con los equipos clínicos, la gestión de riesgos asociados al medicamento, la evaluación de tecnología y la optimización de recursos, con el foco puesto en los resultados en salud.
Competencias técnicas y transversales
Según Dulce Ramírez Puerta, vicepresidenta primera de Sedisa y coordinadora del Comité de Profesionalización y del Proyecto DPC, “el medicamento es uno de los pilares más relevantes de la atención sanitaria. Contar con líderes que dominen tanto los aspectos técnicos como las habilidades de gestión es esencial para asegurar que las decisiones farmacoterapéuticas se toman con criterios clínicos, de seguridad y de sostenibilidad”.
Por su parte, Juan Antonio Marqués, vocal de la junta directiva de Sedisa y coordinador en la definición del perfil, señaló que “el rol del Jefe de Farmacia Hospitalaria ha evolucionado mucho más allá de la dispensación. Hoy es un cargo que influye directamente en la gobernanza clínica, en la calidad de los procesos terapéuticos y en la eficiencia del gasto sanitario. El DPC SEDISA ayuda a sistematizar y reconocer estas competencias en todo el sistema”.
El mapa delimitado para el jefe de farmacia hospitalaria contempla competencias técnicas específicas relativas a la gestión de terapias farmacológicas, la evaluación y selección de medicamentos, la implementación de sistemas de farmacovigilancia y seguridad del paciente, así como la participación en decisiones clínicas y en la gestión de tecnología sanitaria. Estas capacidades permiten dirigir las decisiones que afectan al uso seguro y eficaz de los medicamentos en el ámbito hospitalario.
Junto a los aspectos técnicos, la propuesta identifica competencias transversales consideradas decisivas en entornos complejos. Entre ellas se incluyen la comunicación efectiva, el trabajo en equipo multidisciplinar, la gestión del cambio, la planificación estratégica, la toma de decisiones basada en datos y la adaptación ante situaciones de incertidumbre.
La evaluación de estas habilidades se realiza a través de la plataforma DPC Sedisa, donde los profesionales pueden medir su nivel competencial, detectar áreas de mejora y acceder a itinerarios de desarrollo personalizados acompañados por mentores especializados. El proceso concluye con la certificación voluntaria de competencias, que acredita la preparación y experiencia del directivo para asumir responsabilidades en este campo directivo.



Lilisbeth Perestelo: