Terapéutica

La SEHH pide más unidades de aféresis para frenar la dependencia de plasma de EEUU

La sociedad científica propone potenciar la donación mediante la apertura de más unidades de aféresis permanentes

La Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), a través del Grupo Español de Aféresis (GEA), propone la apertura de más unidades de aféresis permanentes en los hospitales para hacer frente a la dependencia del plasma importado de Estados Unidos. En la actualidad, según los datos aportados por la sociedad científica, apenas una de cada cuatro unidades de este componente sanguíneo necesarias en España procede de donantes nacionales, un dato preocupante en un contexto de incremento de la demanda de hasta un 8% anual debido a las terapias celulares y a las patologías autoinmunes derivadas de la covid.

En el año 2025, España trasfundió una unidad de plasma cada cinco minutos y utilizó una cada 90 segundos para producir medicamentos hemoderivados. Para aproximarse a la autosuficiencia, el sistema sanitario necesitaría alcanzar unas 2.600 donaciones por aféresis al día, lo que supone siete veces más de las que se obtienen en la actualidad.

José A. García Erce

A diferencia de la donación de sangre total, área en la que España es autosuficiente desde hace más de tres décadas, las donaciones locales de plasma no llegan a cubrir ni la cuarta parte de las necesidades asistenciales diarias. Al no poder fabricarse de forma industrial, este componente sanguíneo depende de manera exclusiva de la donación humana.

José Antonio García Erce, director del Banco de Sangre y Tejidos de Navarra y vocal de la SEHH, explica que los hemoderivados plasmáticos solo pueden provenir de donantes humanos. Según los datos de 2025, solo el 25% de la inmunoglobulina que se utiliza en España procede de donantes locales, por lo que el resto debe importarse, principalmente desde Estados Unidos.

El plasma se obtiene tras la centrifugación de una donación normal de sangre o mediante un procedimiento de aféresis, en el que se devuelven al donante los componentes no utilizados. La primera opción aporta unos 250 centímetros cúbicos de plasma, mientras que la aféresis permite extraer alrededor de 600. Por ello, la especialidad de Hematología trabaja para aumentar las donaciones y reducir el consumo optimizando su uso clínico y buscando alternativas terapéuticas que hoy no existen.

Proteínas de origen humano

El plasma de uso transfusional se destina al tratamiento de coagulopatías, trastornos hemorrágicos, traumatismos, grandes cirugías o quemaduras graves. El resto se emplea en la obtención de una veintena de proteínas que no pueden sintetizarse industrialmente y que provienen únicamente de donaciones humanas.

García Erce detalla que en España apenas cinco o seis de estas proteínas proceden de donantes españoles, teniendo que importar las demás. Estas proteínas sirven para elaborar medicamentos destinados a pacientes con trastornos genéticos congénitos o inmunodeficiencias adquiridas, incluidos trasplantados o personas en tratamiento oncológico y terapia celular, un grupo donde el consumo de inmunoglobulinas ha crecido más de un 40% en los últimos cinco años.

Aumento de casos autoinmunes

A estos pacientes se suman los afectados por enfermedades autoinmunes, cuyo número ha aumentado tras la pandemia de covid. Las inmunoglobulinas permiten regular la reacción de los anticuerpos en patologías neurológicas como el síndrome de Guillain-Barré o la miastenia gravis.

La alternativa terapéutica en estos casos es el recambio plasmático terapéutico, realizado por las unidades hospitalarias de aféresis bajo la dirección de los hematólogos. Para responder a esta demanda e incrementar las donaciones, la SEHH reitera la necesidad de disponer de más unidades de aféresis abiertas de forma permanente en la red asistencial.

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