La iniciativa sanitaria ‘Mi farmacia, mi salud. Todos contra el ictus’ ha concluido su recorrido por la provincia de Barcelona tras registrar más de 2.700 pruebas clínicas orientadas a la identificación precoz de patologías cardiovasculares. A lo largo de la campaña, los profesionales sanitarios atendieron a cerca de 700 personas en una unidad móvil adaptada que recorrió cinco municipios. La intervención asistencial permitió tramitar cerca de 70 derivaciones médicas, tanto urgentes como preferentes, hacia centros de atención primaria y servicios hospitalarios de referencia.
El proyecto estuvo impulsado por el Coleogi de Farmacéuticos de Barcelona (COFB), Sandoz y la Fundación Ictus, junto con la colaboración de Omron. Su cierre coincidió con los actos vinculados al Día Mundial del Ictus y formalizó los resultados de un despliegue asistencial centrado en detectar factores de riesgo vascular que pasaban inadvertidos para la población. La actividad asistencial se distribuyó en seis paradas ubicadas en los términos municipales de Rubí, Cerdanyola del Vallès, El Prat de Llobregat, Sant Adrià de Besòs y Barcelona capital, donde la unidad se instaló de forma sucesiva en la rambla Guipúzcoa y en los jardines de Elx.
El dispositivo asistencial contó con la participación sobre el terreno de un equipo integrado por cerca de 80 farmacéuticos comunitarios voluntarios. Estos profesionales trabajaron de forma directa con facultativos de atención primaria y especialistas en neurología adscritos a seis complejos hospitalarios del entorno metropolitano: el Consorcio Sanitarios de Tarrasa, el Consorcio Corporación Sanitaria Parc Taulí, el Hospital Universitario de Bellvitge, el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol, el Hospital del Mar y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau.
La operativa técnica de la unidad móvil se estructuró en un circuito secuencial compuesto por cinco estaciones sanitarias consecutivas. En el primer puesto se controló la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la detección de fibrilación auricular mediante tensiómetros equipados con electrocardiograma. En la segunda estación, los profesionales midieron peso, talla y perímetro abdominal con equipos de bioimpedancia para tipificar la composición corporal.
Posteriormente, el tercer punto analítico evaluó el perfil lipídico del paciente de forma conjunta con mediciones de glucemia o hemoglobina glicosilada. Con el agregado de todos los parámetros fisiológicos y analíticos recabados, la cuarta estación aplicó el algoritmo del índice Score2 para establecer el nivel individualizado de riesgo vascular de cada usuario atendido. La quinta etapa completó el recorrido mediante asesoramiento médico y farmacéutico personalizado; ante parámetros biológicos alterados, los facultativos ejecutaron de inmediato la derivación coordinada hacia los centros asistenciales correspondientes.
Circuito asistencial y derivación coordinada
A juicio de Jordi Casas, presidente del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona, los datos cosechados en el trayecto evidencian la trascendencia asistencial que ejerce la farmacia dentro del esquema asistencial cotidiano. Tras la finalización de la campaña, Casas declaró que «esta iniciativa es la confirmación de que la prevención funciona, que la proximidad importa y que la farmacia comunitaria continúa siendo un agente imprescindible para mejorar la salud de la ciudadanía».
Casas incidió en que la relevancia asistencial del programa reside en la capacidad de intercepción de alteraciones asintomáticas. «Más allá de las cifras, lo que realmente da valor a esta campaña es que ha permitido identificar factores de riesgo que muchas personas desconocían, ofrecer consejo sanitario personalizado y activar derivaciones necesarias al sistema sanitario. Esto es prevención, es salud pública y es una muestra del valor asistencial que aportamos desde la farmacia comunitaria», remarcó el presidente colegial. Asimismo, situó la coordinación profesional como pilar básico del modelo: «Una de las grandes fortalezas ha sido la participación de un equipo multidisciplinar formado por farmacéuticos comunitarios, enfermeras, médicos de atención primaria y neurólogos; la salud es una responsabilidad compartida y la coordinación entre profesionales e instituciones es el mejor camino para afrontar los grandes retos de salud pública».
Por su parte, el responsable del área de farmacia de Sandoz Iberia, Jaime Ponsa, enfatizó el trabajo desplegado por los profesionales asistenciales sobre el terreno y la receptividad de los vecinos atendidos. Ponsa señaló que «el cierre de esta campaña es una oportunidad para agradecer y felicitar a todos los profesionales sanitarios que la han hecho posible, a los más de 60 farmacéuticos comunitarios voluntarios, y especialmente, a las más de 600 personas que se han acercado y han participado en ella. Su implicación demuestra la importancia de seguir impulsando iniciativas que acerquen la prevención y la detección precoz a la ciudadanía». En este sentido, sostuvo que «solo trabajando juntos podemos generar un impacto real en la salud de las personas y avanzar en nuestro propósito de facilitar el acceso a la salud de los pacientes».
Impacto epidemiológico y continuidad asistencial
La dimensión epidemiológica de este trastorno neurovascular centró la valoración de Esther Duarte, directora de la Fundación Ictus. Duarte advirtió de la elevada incidencia de esta patología en el entorno geográfico de la iniciativa. «Una de cada cuatro personas sufrirá un ictus a lo largo de su vida y solo en Cataluña se registran más de 13.500 casos cada año. Estas cifras nos obligan a acercar la prevención a la vida cotidiana: campañas como esta permiten detectar factores de riesgo que pueden pasar inadvertidos y facilitar que las personas reciban atención antes de que se produzca un ictus», explicó.
Duarte vinculó la detección oportuna de factores predisponentes con el apoyo posterior que demandan los pacientes una vez superada la fase hospitalaria aguda. «Nuestro compromiso es prevenir el ictus y acompañar a quienes lo han vivido, porque sus consecuencias no terminan con el alta hospitalaria. La cercanía de la farmacia y el apoyo de entidades como la Fundación Ictus son esenciales para que las personas afectadas y sus familias encuentren orientación y recursos para recuperar autonomía y calidad de vida», añadió la responsable de la entidad.
El dispositivo concluyó con ello su calendario de intervenciones de salud comunitaria en el territorio catalán. La integración de protocolos unificados entre oficinas de farmacia, equipos de atención primaria y especialistas de neurología posibilitó canalizar las necesidades sanitarias de los pacientes que presentaron marcadores alterados a lo largo del circuito preventivo.





María Jesús Lamas, directora de la Agencia Española de Medicamentos (Aemps).:
César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia.:
Raquel Yotti, comisionada del Perte para la Salud de Vanguardia:
Juan Yermo, director general de Farmaindustria.: