Terapéutica

ECDC: Europa no está en camino de cumplir 4 de los 5 objetivos RAM previstos para 2030

Mientras Europa conmemora el Día Europeo para el Uso Responsable de los Antibióticos, nuevos datos publicados en coincidencia con esta fecha por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) revelan una cruda realidad: la resistencia antimicrobiana (RAM) “sigue aumentando en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo (UE/EEE), amenazando con revertir años de progreso médico”.

En ese sentido el organismo europeo señala que “a pesar de los decididos esfuerzos de los países y los profesionales sanitarios, Europa no está en camino de cumplir cuatro de los cinco objetivos de RAM establecidos por el Consejo de la UE para 2030”.

Pamela Rendi-Wagner, directora del ECDC señala que “combatir la resistencia antimicrobiana (RAM) requiere una innovación crucial en tres frentes clave: medidas firmes para el uso responsable de antibióticos, prácticas sostenidas y estandarizadas de prevención y control de infecciones, y nuevos antibióticos en desarrollo”.

Desde 2019, la incidencia estimada de infecciones del torrente sanguíneo causadas por Klebsiella pneumoniae resistente a carbapenémicos ha aumentado en más del 60 %, a pesar del objetivo de una reducción del 5 % para 2030. De igual modo, las causadas por Escherichia coli resistente a cefalosporinas de tercera generación han aumentado en más del 5 %, a pesar del objetivo de una reducción del 10 %.

El consumo de antibióticos también aumentó en 2024, en contra del objetivo de reducción del 20 %. Mientras tanto, la proporción de antibióticos de primera línea utilizados —aquellos del grupo «Acceso» de la clasificación AWaRe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que deberían representar al menos el 65 % del uso total— se ha mantenido estancada en torno al 60 %.

El ECDC estima que las infecciones resistentes a los antimicrobianos causan más de 35.000 muertes al año en la UE/EEE, lo que supone una carga considerable para las personas, las sociedades y los sistemas sanitarios. El aumento de las infecciones resistentes socava la medicina moderna y pone en peligro procedimientos que salvan vidas, como los trasplantes de órganos, la terapia oncológica, la cirugía y los cuidados intensivos.

“Detrás de cada estadística hay una persona cuyas opciones de tratamiento se están agotando: un niño, un padre, un abuelo. La resistencia a los antimicrobianos no es solo un problema médico, sino también social. Debemos garantizar que nadie en Europa se quede sin una opción de tratamiento eficaz”, asegura. Diamantis Plachouras, jefe del programa de Resistencia a los Antimicrobianos e Infecciones Asociadas a la Atención Sanitaria del ECDC.

La tormenta perfecta

Varios factores contribuyen al incremento de las infecciones difíciles de tratar: el envejecimiento de la población, con enfermedades crónicas subyacentes que la hacen más vulnerable a las infecciones; la transmisión transfronteriza de microorganismos resistentes; y el uso persistentemente elevado de antibióticos, sumado a deficiencias en la prevención y el control de infecciones.

Al mismo tiempo, la cartera mundial de antibióticos en desarrollo sigue siendo limitada, especialmente contra microorganismos críticos para la salud pública, como las bacterias gramnegativas resistentes a los carbapenémicos. Se necesitan soluciones innovadoras para frenar el aumento de la resistencia antimicrobiana, pero existen muy pocos antibióticos nuevos con mecanismos de acción novedosos próximos a su aprobación.

Además, se observa un uso subóptimo de los antibióticos de primera línea del grupo ‘Acceso’ de la clasificación AWARE de la OMS y una creciente dependencia de los antibióticos de último recurso. Estos desafíos ponen de manifiesto la necesidad de una acción coordinada para garantizar el acceso equitativo, la producción sostenible y el uso responsable de los antibióticos existentes y futuros.

El apoyo del ECDC para ampliar la vigilancia genómica de los patógenos resistentes ha permitido la detección precoz de amenazas emergentes, un mejor seguimiento de los brotes y una colaboración regional y mundial más sólida en el control de la RAM. El apoyo adaptado a cada país —mediante evaluaciones exhaustivas de la preparación y la capacidad de respuesta ante la RAM y las infecciones asociadas a la atención sanitaria— también garantiza que todos los países de la UE/EEE estén mejor preparados para afrontar esta amenaza constante y en evolución.

“La resistencia a los antimicrobianos es un desafío en constante evolución, pero Europa aún puede lograr avances significativos. Juntos podemos construir un futuro más seguro, donde el tratamiento eficaz siga estando disponible para las generaciones venideras”, añade el doctor. Plachouras.

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