La 33 Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI), celebrada en Denver, acogió la presentación de los resultados de seguimiento de tres años del uso de Apretude (cabotegravir de acción prolongada, CAB LA PrEP). Los datos, procedentes de la cohorte OPERA, refuerzan la evidencia disponible sobre la efectividad de esta profilaxis preexposición en el mundo real. Según la información facilitada por ViiV Healthcare, la incidencia de infección por VIH durante el tratamiento fue infrecuente y mostró resultados comparables a los obtenidos en las fases de investigación clínica.
El estudio analizó a 1.748 usuarios que recibieron, al menos, una inyección de esta profilaxis entre el 21 de diciembre de 2021 y el 30 de junio de 2024. Los investigadores excluyeron del análisis a menores de 18 años y a personas con diagnóstico previo de VIH. Durante el periodo de seguimiento, se registraron solo dos casos de infección por VIH entre los participantes mientras recibían el tratamiento, lo que supone una tasa de incidencia de 0,10 por cada 100 personas-año.
Perfil de los usuarios
Los datos se recogieron en 101 clínicas de Estados Unidos distribuidas en 23 estados. En cuanto a la caracterización de la muestra, la mayoría de los usuarios fueron hombres jóvenes, con una mediana de edad de 33 años. Un dato relevante sobre el comportamiento clínico de la cohorte indica que el 40 por ciento de los participantes notificó al menos una infección de transmisión sexual en el último año previo al estudio.
Desde la compañía farmacéutica señalaron que estos resultados confirmaron que esta opción de profilaxis es una herramienta adicional eficaz para la prevención del VIH en el entorno clínico real. Asimismo, indicaron que el fármaco funciona de forma complementaria al resto de herramientas que componen el pack de prevención combinada.
Patrones de discontinuación
El análisis de la cohorte OPERA también puso el foco en la continuidad del tratamiento. De los 1.547 usuarios que completaron la fase de iniciación, el 32 por ciento discontinuó el medicamento en algún momento durante el estudio. Sin embargo, el 28 por ciento de este grupo reanudó las inyecciones posteriormente, tras una mediana de interrupción de siete meses.
La investigación detectó retrasos frecuentes en las dosis, aunque habitualmente de corta duración. Estos datos sugieren un patrón de uso intermitente que, según el material presentado, estuvo ligado a la percepción individual de riesgo de cada usuario y a la propia accesibilidad del servicio sanitario. Cabe destacar que se produjeron diagnósticos adicionales de VIH tras la interrupción de la profilaxis, aunque estos casos posteriores no se incluyeron en el póster presentado en la conferencia técnica.
Situación en Europa
La importancia de estos resultados de vida real cobra especial relevancia en el contexto epidemiológico actual. En España, durante la última década, se diagnosticaron de VIH una media de más de 3.000 personas cada año. La búsqueda de nuevas estrategias preventivas de larga duración busca incidir en estas cifras de nuevos diagnósticos.
El cabotegravir de acción prolongada recibió la aprobación de la EMA en septiembre de 2023. Esta resolución convirtió al fármaco en la primera opción de profilaxis preexposición inyectable de acción prolongada aprobada en el territorio europeo. La disponibilidad de datos de tres años de seguimiento aporta una base sólida sobre su comportamiento fuera de los entornos controlados de los ensayos previos.
La evidencia presentada en Denver indica que, pese a las interrupciones temporales observadas en la práctica diaria, la eficacia biológica del fármaco se mantuvo elevada en los usuarios que persistieron en el tratamiento. Este seguimiento a largo plazo permite evaluar no solo la capacidad preventiva del principio activo, sino también el comportamiento y la adherencia de los usuarios en un escenario de práctica clínica habitual.

Lilisbeth Perestelo:
César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):