La cumbre de autocuidado de la Federación Internacional de Farmacéuticos (FIP), celebrada en La Haya ha reafirmado la posición de la farmacia comunitaria internacional como el primer punto de contacto del sistema sanitario para la gestión de dolencias comunes. El informe derivado del encuentro subraya que el aprovechamiento de la experiencia y accesibilidad de estos profesionales permitiría reducir la presión asistencial sobre los médicos de familia y los servicios de urgencias.
Durante el evento, Paul Sinclair, presidente de la organización, ha defendido que el autocuidado debe ser un pilar esencial de la política sanitaria. En este sentido, Catherine Duggan incidió en que no se trata solo de la gestión de medicamentos, sino de integrar la labor del farmacéutico en un continuo de salud que aproveche su posición de confianza en las comunidades.
La gestión de patologías menores se centra según la FIP en cuatro categorías principales identificadas por los participantes: infecciones del tracto respiratorio superior, dolor y fiebre tanto en adultos como en niños, e infecciones gastrointestinales. El análisis de los datos compartidos por Adrian Shephard mostró que los pacientes consultan de forma creciente al farmacéutico por su inmediatez y por la ausencia de coste en el asesoramiento.
Obstáculos en la capacidad diagnóstica
Uno de los ejes del debate es la implantación de las pruebas de diagnóstico en el punto de atención o POCT. Los expertos señalaron que, aunque los farmacéuticos están capacitados para realizar estas pruebas, existen barreras regulatorias y de infraestructura que limitan su uso sistemático. En países como Malasia o Singapur, se notificaron dificultades por la falta de reconocimiento legal de las farmacias como instalaciones sanitarias aptas para estas pruebas.
La falta de una autoridad prescriptora alineada con los resultados diagnósticos también se identificó como un problema crítico. En Reino Unido o Portugal, se puso de manifiesto que un farmacéutico puede detectar una infección estreptocócica, pero a menudo debe derivar al paciente al médico solo para obtener la receta del antibiótico, lo que fragmenta el proceso asistencial.
Inteligencia artificial y competencia digital
La integración de la inteligencia artificial y las tecnologías digitales apareció como una herramienta disruptiva para el triaje y la documentación. Austen El-Osta destacó que el futuro de la farmacia será inevitablemente digital, con el uso de herramientas de apoyo a la decisión clínica y dispositivos portátiles de monitorización. Sin embargo, la cumbre advirtió de que la tecnología no debe sustituir el juicio profesional ni la conexión humana, especialmente en grupos vulnerables.
Los participantes instaron a renovar los programas académicos para incluir formación en salud digital, ética de la inteligencia artificial y alfabetización financiera. La falta de conocimientos en gestión de costes y valoración de servicios se cita como una de las causas de que el trabajo del farmacéutico se infravalore económicamente.
Sostenibilidad y nuevos modelos económicos
Luis Lourenço lideró la discusión sobre la viabilidad financiera del modelo, señalando que la remuneración actual en muchos países sigue dependiendo excesivamente de los márgenes de los productos. El informe final de la FIP apuesta por una transición hacia pagos basados en resultados o modelos de pago por servicio que garanticen la sostenibilidad de las intervenciones de autocuidado.
Para lograr este cambio de paradigma, la organización internacional considera fundamental la generación de evidencia económica. La documentación sistemática de los resultados obtenidos en las farmacias es, según los expertos, la única vía para demostrar a los decisores políticos el retorno de la inversión que supone potenciar la farmacia comunitaria como centro de salud proactivo.

Lilisbeth Perestelo:
César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):