Profesión

Una hoja de ruta clave para la cooperación farmacéutica en crisis y emergencias sanitarias

El Consejo General de Colegios Farmacéuticos presenta la ‘Guía de Buenas Prácticas en Cooperación Farmacéutica’. El documento, elaborado con Farmamundi y Fundación El Alto, define las funciones del profesional en contextos de crisis y emergencias.

El Consejo General de Colegios Farmacéuticos, en colaboración con Farmamundi y Fundación El Alto, ha elaborado la ‘Guía de Buenas Prácticas en Cooperación Farmacéutica’. El documento nació con el propósito de ayudar a la profesión a dar los primeros pasos en las labores humanitarias y consolidar esta práctica profesional. La iniciativa buscó reforzar la figura del farmacéutico en la atención a colectivos en situación de vulnerabilidad y en contextos de crisis o emergencias.

Esta herramienta, que contó con el apoyo de Laboratorios Cinfa, cobró especial relevancia en el marco del Día Mundial de las ONGs del 27 de febrero. El texto permitió comprender el significado de la cooperación farmacéutica, sus fundamentos y la gestión técnica de los proyectos. Además, la guía detalló el papel del profesional en este ámbito y la formación necesaria para asumir funciones bajo el prisma de los derechos humanos.

Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General y responsable de su estrategia social, afirmó que la guía ayudó a entender que la cooperación farmacéutica fue más allá de garantizar el acceso a los fármacos. Según De la Plaza, el objetivo consistió en comprometerse con los colectivos vulnerables para que recibieran una atención sanitaria de calidad en situaciones difíciles, como las crisis humanitarias. La tesorera añadió que ayudar a los demás formó parte del ADN de los farmacéuticos y que este documento impulsó ese compromiso hacia proyectos de salud global.

Principios éticos y sostenibilidad

Uno de los aspectos fundamentales de la guía fue la promoción de la cooperación desde el reconocimiento de los saberes y las capacidades locales. El documento fomentó la participación activa de las entidades en destino para evitar el eurocentrismo. Para garantizar que las acciones fueran adecuadas, éticas y respetuosas, el Consejo General elaboró un decálogo con diez puntos clave.

Este decálogo situó el acceso a la salud en condiciones de equidad como el motor principal de la intervención. Asimismo, destacó la gestión de medicamentos con estándares de calidad y la aplicación de enfoques transversales en todas las fases del proyecto. La adaptación y el respeto cultural resultaron determinantes, junto a la pertinencia y la demanda social de las intervenciones realizadas sobre el terreno.

El fortalecimiento de las capacidades y el liderazgo comunitario aparecieron como ejes de la sostenibilidad de los proyectos. La guía subrayó la importancia de la coordinación y el trabajo en red con actores especializados, sin olvidar la seguridad y el autocuidado del personal cooperante. Finalmente, el decálogo incluyó la evaluación y la mejora continua como requisitos para la excelencia en la cooperación.

Perfil y funciones del cooperante

Respecto al perfil idóneo, el documento detalló que, además del grado universitario, resultó conveniente contar con estudios complementarios. La guía recomendó másteres o posgrados en cooperación internacional, salud internacional, medicina tropical o logística farmacéutica. También otorgó importancia a la formación en gestión de suministros y normativa internacional, unida a competencias personales que permitieran la adaptación al entorno.

Las funciones que el farmacéutico asumió en este ámbito se agruparon en seis áreas de actuación. Estas incluyeron la gestión y el acceso a medicamentos, la atención farmacéutica y la promoción de la salud. De igual modo, el profesional desempeñó labores de apoyo en emergencias y desastres, así como tareas de investigación y evaluación de impacto sanitario.

Sara Valverde, presidenta de Farmamundi, calificó la guía como una invitación a la profesión para dar un paso al frente. Valverde recordó que el conocimiento y la ética farmacéutica marcaron la diferencia en la vida de personas con el derecho a la salud vulnerado. La presidenta animó a los profesionales a formarse e implicarse en la construcción de una salud más equitativa como una responsabilidad compartida.

Por su parte, David Roca, presidente de la Fundación El Alto, resaltó que el documento plasmó procesos que supusieron el trabajo diario de su entidad durante casi veinte años. Roca consideró un avance importante para el sector que el Consejo General recogiera estos aspectos en una herramienta técnica de referencia.

Para facilitar la preparación de los profesionales, el documento recopiló consejos prácticos sobre la organización del viaje y la adaptación al destino. También incluyó pautas para cuidar la salud mental del farmacéutico tras su regreso de la misión humanitaria. Como complemento formativo, se programó un seminario web para el 16 de abril con el objetivo de profundizar en estos contenidos técnicos.

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