Terapéutica

Médicos y farmacéuticos unifican criterios sobre la microbiota y el uso de bióticos

La Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (Sefac) y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) publicaron un consenso para impulsar el uso racional de probióticos basado en la evidencia actual.

Los probióticos han dejado de percibirse como un simple complemento alimentario para convertirse en una herramienta con valor clínico en determinadas indicaciones. Esta es una de las principales conclusiones del documento 'Probióticos y microbiota intestinal. Recomendaciones basadas en la evidencia clínica actual'. El consenso, elaborado conjuntamente por Sefac y Semergen, con la colaboración de Menarini, nace con el objetivo de ofrecer a los profesionales sanitarios una guía rigurosa y actualizada.

La iniciativa busca orientar el uso de estos productos y de las estrategias de modulación de la microbiota intestinal en la práctica clínica y en la farmacia comunitaria. Según los autores, la creciente evidencia científica exige avanzar hacia un modelo de recomendación más riguroso. En este sentido, el texto destaca la necesidad de dejar atrás las recomendaciones basadas exclusivamente en criterios comerciales o en la demanda espontánea del paciente para transitar hacia un consejo profesional sustentado en la literatura científica y en las guías de consenso.

Colaboración multidisciplinar

El documento pone un especial énfasis en la necesidad de abordar la microbiota intestinal desde una perspectiva multidisciplinar. En este modelo asistencial coordinado, el médico de atención primaria establece el diagnóstico y la indicación terapéutica. Por su parte, el farmacéutico comunitario garantiza la correcta dispensación, realiza el seguimiento del paciente y refuerza la educación terapéutica gracias a su conocimiento especializado.

Para facilitar esta labor, la guía incluye ejemplos prácticos para la actuación en la farmacia comunitaria. Entre ellos destaca un protocolo orientativo de dispensación de probióticos que ayuda a los profesionales a tomar decisiones basadas en criterios clínicos y eficacia real. Esta herramienta busca reducir la variabilidad en la práctica profesional y garantizar la seguridad del paciente.

Evidencia en patologías

El consenso revisa la evidencia científica disponible sobre el uso de probióticos en diversas situaciones clínicas relevantes en la práctica asistencial. El documento analiza su papel en patologías como la diarrea, la erradicación de Helicobacter pylori, los trastornos hepáticos, la enfermedad inflamatoria intestinal y el síndrome del intestino irritable. También contempla situaciones como la malabsorción de lactosa, la enterocolitis necrotizante, el estreñimiento o el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.

Los autores señalan que el interés científico por los denominados bióticos, que engloban a probióticos, prebióticos y postbióticos, ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Numerosos estudios mostraron que, cuando se seleccionan de forma rigurosa en función de la evidencia clínica específica de cada cepa, estos productos pueden contribuir a restaurar el equilibrio de la microbiota intestinal, estado conocido como eubiosis.

Retos del mercado

A pesar del futuro prometedor, este rápido crecimiento genera nuevos retos para el sector sanitario. La proliferación de productos disponibles en el mercado, que no siempre están respaldados por estudios clínicos de calidad, contribuyó a generar cierta incertidumbre tanto entre pacientes como entre profesionales. Por ello, disponer de documentos de consenso que unifiquen criterios y establezcan recomendaciones claras resulta fundamental para orientar la práctica clínica diaria en beneficio de los ciudadanos.

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