Terapéutica

NICE eleva el umbral de coste-efectividad y prevé cinco recomendaciones más al año

El umbral de coste-efectividad de NICE subió desde el 2 de abril de 20.000-30.000 a 25.000-35.000 libras por AVAC o QALY ganado. El cambio amplía el margen de evaluación económica en Reino Unido y puede traducirse en tres a cinco recomendaciones adicionales al año.

El Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Cuidados de Inglaterra (NICE por sus siglas en inglés) ha activado los nuevos umbrales de coste-efectividad con los que evalúa medicamentos y tecnologías sanitarias para su uso en el Servicio Nacional de Salud, NHS por sus siglas en inglés. La modificación, en vigor desde el 2 de abril, elevó el rango estándar de referencia desde las 20.000 a 30.000 libras por año de vida ajustado por calidad (AVAC) ganado hasta las 25.000 a 35.000 libras, en un movimiento con el que el Gobierno británico busca facilitar un mayor acceso a tratamientos y, al mismo tiempo, reforzar el atractivo del país para el sector de las ciencias de la vida.

El cambio obedece, entre otras cuestiones a un acuerdo con Estados Unidos para elevar el precio de los medicamentos y evitar la imposición de aranceles a los productos británicos.

La consecuencia práctica que subraya el propio NICE es clara. Según la entidad, el cambio permitirá recomendar entre tres y cinco medicamentos o nuevas indicaciones adicionales cada año. Ese es el principal efecto tangible de una reforma que, más que alterar por completo el sistema, amplía el margen con el que los comités de evaluación podrán considerar que una innovación ofrece una relación coste-efectividad aceptable para el sistema público.

El cambio tiene una relevancia política y económica evidente. El NICE recuerda que en la actualidad ya recomienda el 91% de los medicamentos que evalúa, alrededor de 70 al año, de modo que el impacto esperado no apunta a una revolución en el acceso, pero sí a una flexibilización relevante en los casos más ajustados. En otras palabras, el organismo gana algo más de espacio para inclinar la balanza a favor de fármacos que hasta ahora podían quedarse fuera por coste, especialmente en expedientes limítrofes.

La reforma se aplicará de forma inmediata tanto a las nuevas evaluaciones como a las que ya estaban en marcha, pero no tendrá carácter retroactivo de forma automática. El NICE precisó que no reabrirá rutinariamente decisiones negativas previas, aunque las compañías podrán solicitar una nueva evaluación si aportan evidencia sustancialmente nueva. Eso limita el efecto inmediato sobre medicamentos ya rechazados, pero sí puede alterar el desenlace de expedientes aún no cerrados.

Más allá del acceso, el movimiento reabre además el debate sobre la independencia del evaluador. El Gobierno británico defendió en su consulta pública que el umbral de coste-efectividad es, en última instancia, una cuestión de política pública, porque refleja cuánto del presupuesto sanitario debe destinarse a terapias innovadoras. Sin embargo, en esa misma consulta el 57% de los participantes se mostró en desacuerdo con otorgar a los ministros una facultad de dirección sobre este umbral, por el riesgo de introducir una mayor interferencia política en una metodología que hasta ahora NICE definía con mayor autonomía.

Para la industria, la decisión tiene también una lectura estratégica. El umbral estándar llevaba más de dos décadas sin cambios y numerosas voces del sector venían sosteniendo que esa congelación había endurecido en términos reales el acceso al mercado británico para innovaciones farmacéuticas. La subida ahora aprobada no llega al nivel que reclamaba parte de la patronal, pero sí corrige parcialmente una rigidez histórica y acerca al Reino Unido a una posición algo más favorable para el lanzamiento de nuevos medicamentos.

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