El Centro CIC biomaGUNE para la Investigación Cooperativa en Biomateriales ha desarrollado nanopartículas de surfactante pulmonar que están encapsuladas en un fármaco utilizado para tratar la fibrosis pulmonar. La investigación, publicada en la revista 'Advanced Healthcare Materials' por el grupo de Biomarcadores Moleculares y Funcionales, demostró en modelos murinos que estas partículas permanecen atrapadas en el tejido enfermo tras su administración por vía pulmonar. Esta fijación local permite reducir las dosis de la medicación antifibrótica y disminuye los efectos secundarios asociados a las terapias convencionales administradas por vía oral, las cuales suelen presentar afectación hepática.
La fibrosis pulmonar es una enfermedad crónica en la que el tejido pulmonar forma cicatrices de manera incontrolada y progresiva, lo que impide el correcto funcionamiento de los órganos y dificulta la respiración. Aunque la vía inhalada ofrece un tratamiento dirigido, su eficacia clínica se encuentra limitada por la inflamación, la distribución desigual y las barreras fisiológicas defensivas del propio sistema respiratorio. Para resolver este obstáculo, el equipo científico diseñó una plataforma biomimética basada en la imitación del surfactante pulmonar nativo, la mezcla de lípidos y proteínas que recubre los alvéolos. De este modo, el material endógeno evita que el sistema inmunitario reconozca los fármacos como sustancias extrañas.

El estudio constató que el 90 % de la nanomedicina administrada se retuvo en los pulmones en los modelos murinos. Susana Carregal, investigadora Ikerbasque y autora principal del estudio, explicó que "la retención es muy alta, y esto significa que, con este tratamiento, la cantidad de fármaco que llega al hígado es mucho menor que con los tratamientos convencionales, reduciendo así los efectos secundarios". La investigadora detalló que los pulmones están diseñados para protegerse contra patógenos inhalados, por lo que los mecanismos de defensa del cuerpo complican la administración por inhalación, haciendo necesario dirigirse directamente al tejido enfermo.
El método de síntesis de estas nanopartículas se realizó mediante microfluídica, una técnica que gestiona fluidos a escala microscópica con precisión. Este procedimiento simple, automatizado y reproducible garantiza una encapsulación eficaz del fármaco, una distribución homogénea del tamaño de la partícula y alta estabilidad. Jesús Ruiz-Cabello, profesor e investigador Ikerbasque, lideró el grupo de investigación de CIC biomaGUNE que coordinó el trabajo, el cual contó con la colaboración del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, dirigido por el profesor Jesús Pérez-Gil.


Lilisbeth Perestelo: