El director general de la Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones Farmacéuticas (Ifpma), David Reddy, ha defendido la necesidad de que los gobiernos de las economías más avanzadas identifiquen y respalden de forma decidida los sectores estratégicos en un entorno de alta incertidumbre geopolítica. A través de un análisis publicado con motivo de la presidencia francesa del G7, Reddy señaló que la industria farmacéutica innovadora constituye un motor de crecimiento probado para estas potencias, sostenido por los avances en vacunas y medicamentos innovadores.
El representante de la industria farmacéutica global recordó que los miembros del G7 construyeron ecosistemas de investigación y desarrollo (I+D) que lideran el ámbito internacional, reforzaron cadenas de suministro complejas y fijaron estándares de regulación sólidos. Estos esfuerzos transformaron los resultados sanitarios y generaron un avance financiero notable. Los datos actuales sitúan a la farmacéutica como el sector más intensivo en investigación de todo el mundo, pues destina casi un tercio de su valor bruto directamente a la I+D, un porcentaje que supera a sectores como la electrónica, la producción aeroespacial o la manufactura avanzada. Sin embargo, Reddy advirtió que este patrimonio histórico no garantiza el éxito futuro y que la ventaja competitiva puede desaparecer sin un compromiso firme y continuado.
El impacto macroeconómico directo avala la posición de la patronal internacional. Durante el ejercicio de 2022, el sector aportó 2,3 billones de dólares al producto interior bruto mundial, sumando la actividad directa y los efectos indirectos, y casi el 50 % de dicho valor procedió de las naciones del G7. Asimismo, el sector genera un fuerte efecto multiplicador que se extiende por la producción global. Por cada dólar generado de manera directa por la industria, se crean otros 2,04 dólares adicionales en la cadena de suministro. La repercusión en el empleo alcanzó los 7,8 millones de puestos de trabajo directos en el citado año, con más de un millón de profesionales dedicados de forma exclusiva a funciones de I+D, una clase de empleo de alta cualificación y salarios elevados que asienta la capacidad de competir de un país.
Retorno de la inversión preventiva
Estas magnitudes económicas adquieren una relevancia mayor en un escenario en el que las economías occidentales afrontan presiones demográficas crecientes. Los ciudadanos que tienen edades comprendidas entre los 55 y los 69 años representan en este momento entre el 20 % y el 30 % de la población activa de la mayoría de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. En este grupo de población, la presencia de patologías crónicas frena la actividad de manera drástica. La tasa de participación en el empleo entre las personas de 50 a 64 años que están sanas se sitúa en el 72 %, pero cae hasta el 40 % en los ciudadanos que sufren dos dolencias.
Para la Ifpma, los tratamientos innovadores y las vacunas resultan esenciales para apuntalar la resistencia de la fuerza de trabajo, ya que permiten prolongar la vida laboral de los empleados experimentados en buenas condiciones de salud. El texto defiende que las políticas públicas que facilitan el acceso a las novedades terapéuticas juegan un papel central a la hora de sostener el avance de la economía y gestionar el envejecimiento.
El uso temprano e idóneo de estas herramientas científicas reduce los ingresos en los hospitales, mitiga el avance de las enfermedades y contiene el gasto en cuidados de larga duración, disminuyendo la presión sobre los servicios sanitarios públicos. Las estimaciones de la organización reflejan que cada euro que se invierte en prevención ofrece un retorno de hasta 14 euros en rentabilidad social y sanitaria, mientras que los programas de vacunación en la población adulta devuelven beneficios que multiplican por 19 la inversión de salida.
Garantía ante shocks de seguridad
Las previsiones sobre el catálogo de productos en investigación de las compañías farmacéuticas muestran una cartera superior a las 12.700 moléculas en fase de desarrollo, y la previsión del sector contempla el lanzamiento de entre 350 y 400 nuevos medicamentos de aquí a 2030. Estos desarrollos buscan mitigar la gravedad, el coste económico y la frecuencia de los problemas de salud del futuro.
El director de la corporación concluyó que las crisis sanitarias actúan directamente como perturbaciones para la seguridad financiera de los estados. Los modelos estadísticos marcan que la probabilidad de afrontar una pandemia en los próximos 25 años oscila entre el 47 % y el 57 %. A este factor se añade que las enfermedades crónicas provocan el 75 % de los fallecimientos a nivel global y generarán pérdidas económicas por encima de los 30 billones de dólares. En esta coyuntura, la Ifpma considera que los estados que mantengan el liderazgo en el descubrimiento de fármacos dispondrán de mejores herramientas para salvaguardar el empleo, asegurar el equilibrio presupuestario y sostener la estabilidad económica nacional.


Lilisbeth Perestelo: