Los primeros genéricos de apixabán llegarán al mercado el 1 de noviembre con un precio un 56% inferior al del medicamento original en la presentación de 5 mg con 60 comprimidos, muy por encima del 45% de rebaja con el que el sector contaba cuando decidió invertir en la molécula. Raúl Díaz-Varela, CEO de Kern Pharma, calificó esa situación de “dramática” en la mesa que la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (Aeseg) organizó en Farmaforum y advirtió de que lo que iba a ser uno de los grandes lanzamientos de los próximos dos años “se va a quedar en un pequeño lanzamiento”.
A la caída del precio se suman otros dos factores. Diecinueve compañías tienen ya precio autorizado para repartirse un mercado que Díaz-Varela cifró en 280 millones de euros, sin saber si venderían “el 10%, el 30% o el 50%”. Y el reparto se produce en un ámbito, el de la oficina de farmacia, donde los datos del propio Ministerio de Sanidad sitúan la penetración media de los nuevos genéricos en torno al 18% a los 18 meses y apenas en el 22% pasados varios años, frente a cifras cercanas al 80% en el hospital.
Los listados de precios autorizados consultados por Diariofarma permiten reconstruir la erosión. Eliquis mantiene un PVP con IVA de 81,96 euros en el formato de 5 mg con 60 comprimidos, equivalente a un precio industrial de 52,50 euros. Los genéricos autorizados hasta enero de 2026 obtuvieron un PVL de 28,88 euros, la rebaja ahora habitual del 45%. En febrero, una revisión de precio de la Dirección General de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia dejó esa presentación en 26,25 euros para todos los laboratorios, justo la mitad del precio de la marca. En julio, Adamed solicitó precio a 23,10 euros, lo que supone el 56% de descuento sobre el original. El genérico perdió así un 20% de su precio previsto (adicional al 40%) antes de comercializar una sola unidad. Diariofarma ha contactado con Adamed para conocer las circunstancias de la petición del precio con un 12% de rebaja, pero al cierre de esta edición no ha obtenido respuesta de la multinacional polaca.
Durante su intervención, Díaz-Varela atribuyó el último recorte a una exigencia de la Administración, aunque advirtió de que no había podido confirmarlo. Según la información que le trasladaron, a otra compañía que no quiso citar se le obligó a rebajar su precio un 12% adicional, una diferencia que, en su estimación, equivale a unos 30 millones que desaparecen del reparto entre los laboratorios de genéricos. La cuestión es que el sector del genérico conocía una solicitud de precio realizada en agosto (cuando ya era obligado seguir la bajada previa), pero no la del medicamento de Adamed, que se publicó en la web del Ministerio de Sanidad el viernes 31 de julio.
En cualquier caso, la reflexión de Díaz-Varela no pierde razón. “Una vez más se demuestra, con esta decisión, que somos vulnerables, que nosotros hacemos todo lo que hay que hacer. Desarrollamos el medicamento en tiempo, lo presentamos a precio antes de que venza la patente, lo tenemos listo”, lamentó. Muchas compañías invirtieron en la molécula porque era una de las grandes oportunidades del bienio, decisiones que se tomaron hace más de tres años. El resultado, sostuvo, abre “una duda más de por qué estamos invirtiendo tanto dinero en desarrollar medicamentos, fábricas, procesos industriales”.
El CEO de Kern Pharma reclamó por ello una normativa clara y predecible, de la que dependen buena parte de las inversiones pendientes del sector, y citó los casos de la furosemida de Cinfa y la metformina de Normon, proyectos que quedaron en riesgo tras rebajas de precio inesperadas.
Sanidad niega haber pedido rebajas
César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia, respondió en la misma mesa que no le constaba que el Ministerio hubiera pedido un 12% adicional a ninguna compañía para un genérico. Su versión es que fue una compañía la que se presentó con esa rebaja, algo ante lo que la Administración tiene poco margen “Es muy difícil es que una compañía te ofrezca el 12% de rebaja y decir que no”. Lo que sí debe garantizar, dijo, es que “las demás sigan comercializando”, porque si la oferta se vacía la cuota de mercado acaba en otras manos.
Hernández no esquivó el diagnóstico de fondo sobre la brecha entre hospital y farmacia comunitaria. “Es muy malo, no funciona”, afirmó sobre el modelo actual que rige la prestación de medicamentos fuera de patente. Que la competencia alcance el 80% en el ámbito hospitalario y que en farmacia productos de gran volumen apenas lleguen al 10%, 15% o 20% es, a su juicio, “la demostración de que el sistema no funciona y esto es lo que hay que corregir” con la nueva ley.
Precios ligados al volumen
La medida fundamental, según el director general, es recuperar la diferencia de precio, lo que exige aprobar la nueva Ley de los Medicamentos. Defendió que esa diferencia exista también entre los propios genéricos, porque ese margen es lo que se invierte en pluralidad de fabricantes “y no un sistema de un único ganador”. Si la ley no sale adelante, el Ministerio intentará que el futuro real decreto recoja acuerdos de precio-volumen y bajadas vinculadas a la competencia real. “Para mí sería mucho mejor que los precios se fueran bajando de acuerdo a la competencia real y a los volúmenes que se alcanzan, no por una llave inglesa que aprieta y aprieta y aprieta”, afirmó.
El director general apuntó además a un comportamiento prescriptor que limita el recorrido de los genéricos en este mismo mercado, el de la anticoagulación. A partir del caso del dabigatrán, señaló que le llama la atención que el genérico no se llevara todas las primeras prescripciones de los anticoagulantes durante ese periodo, y que el original siga acaparando nuevas prescripciones cuando ya existen genéricos que cubren esa necesidad. Por eso reclamó trabajar con profesionales y comunidades autónomas para que se entienda que derivar la prescripción hacia el genérico, una vez agotados los mecanismos de protección, “es una inversión en el propio sistema”.



Lilisbeth Perestelo: