De las palabras a los hechos, la imposición de aranceles a la industria farmacéutica que persigue la administración estadounidenses podría estar más vinculada a ser una ‘moneda de cambio’ para presionar a los fabricantes a que entren en el esquema de precios NMF’ (Most Favored Nation Pricing), en lugar de sacar adelante sistema de impuestos que indudablemente tendrá consecuencias funestas para los estadounidenses.
Así lo aseguran numerosos analistas del sector que prevén una ‘pausa’ en la escalada arancelaria planteada por Donald Trump y el inicio de una serie de ofertas y contraofertas entre la propia administración norteamericana y los fabricantes de medicamentos de marca.
El propio Trump aportó una primera pista asegurando el pasado martes durante la rueda de prensa que presidió el acuerdo con Pfizer, señalando que “se esperan acuerdos con otras compañías”, he incluso hizo una apelación concreta a Lilly.
Por el momento queda por conocer cuales son los detalles en los que se basa el marco de precios que contiene la NMF, el Gobierno americano espera poder ofrecer grandes descuentos a través de la plataforma ‘TrumpRx.gov’, en la que los estadounidenses podrán, a partir de 2026, adquirir medicamentos sin pagar intermediarios. Pese a los buenos augurios que la administración Trump da a esta plataforma, lo cierto es que las previsiones de Bank of America indican que el segmento de población que podrá usarla “es relativamente pequeño”.
Desde las compañías farmacéuticas el marco negociador comenzó prácticamente en el mismo momento que el presidente norteamericano envió, en julio, una carte a los responsables de las principales farmacéuticas.
Entro otros, Novo Nordisk ya anunció que ofrecería su medicamento para la diabetes Ozempic por 499 dólares al mes a pacientes con diabetes tipo 2 que cumplan los requisitos y paguen en efectivo; Lilly también ha indicado que enviaría las dos dosis más altas de su medicamento para bajar de peso, Zepbound, a clientes que pagan en efectivo a través de su sitio web; AstraZeneca anunció el pasado fin de semana que también venderá sus medicamentos para la diabetes y el asma directamente a pacientes con descuentos que pueden llegar al 70%; también el fin de semana Sanofi indicó que ofrecerá un suministro mensual de cualquiera de sus productos de insulina por 35 dólares a todos los pacientes en EE. UU. con una receta válida, independientemente de su seguro médico. Roche es otra de las farmacéuticas que publicamente ha planteando vender sus medicamentos con receta en EE. UU. directamente a los consumidores para reducir los costos, al igual que Novartis que también ha manifestado su compromiso de encontrar soluciones que reduzcan los costos para los estadounidenses y aborden las disparidades de precios entre Estados Unidos.
Suiza, por el acuerdo
Varias compañías químicas y farmacéuticas suizas “están explorando maneras de reducir los márgenes intermedios” así ha expresado Stephan Mumenthaler CEO de Scienceindustries, la actitud con la que en el país helvético se ha recibido tanto la entrada en vigor de los nuevos aranceles marcados por la administración estadounidense y el acuerdo firmado con Pfizer este martes.
Scienceindustries, entidad que agrupa a casi 250 compañïas químicas y farmacéuticas, ha valorado la posibilidad de que a lo largo de las próximas semanas se produzcan acuerdos similares al alcanzado con Pfizer.
En un podcast Mumenthaler indica que los esfuerzos de las compañías se centran en buscar alternativas para “omitir los márgenes que se llevan los intermediarios para tener básicamente un precio similar al anterior, pero que el consumidor final siga obteniendo un precio más bajo”.









César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):
Juan José Pedreño, consejero de Salud de Murcia: