Terapéutica

El Congreso de los Diputados toma nota de la 'revolución psicodélica' en salud mental

Antón Gómez Escolar y Rosa María Dueñas

Expertos en neurociencia y salud mental se han reunido viernes con representantes de todos los grupos políticos en el Congreso de los Diputados con el objetivo de valorar la aceleración de la implantación de de las Terapias Asistidas con Psicodélicos (TAP), un campo que la comunidad científica califica ya como la mayor innovación psiquiátrica del siglo XXI.

Un cambio de paradigma frente a la cronicidad

La jornada, titulada ‘Innovación en salud mental: Terapias asistidas con psicodélicos en España’, ha puesto sobre la mesa una realidad clínica contundente. Sustancias como la psilocibina (presente en ciertos hongos) o el MDMA, administradas en contextos terapéuticos estrictamente controlados, han demostrado una eficacia sin precedentes en trastornos donde los fármacos convencionales suelen fallar.

"Estamos ante un modelo curativo, no paliativo", señalaron los expertos. A diferencia de los antidepresivos de toma diaria, las TAP se basan en una o pocas sesiones que logran efectos profundos y duraderos en pacientes con depresión resistente, estrés postraumático y adicciones.

España frente al espejo europeo

Mientras que países como Australia y Suiza ya cuentan con protocolos establecidos, y República Checa y Alemania han dado pasos legislativos firmes en 2025 para permitir el acceso compasivo a estos tratamientos, España mantiene una posición más conservadora.

Actualmente, el único fármaco de este espectro disponible en España es la esketamina intranasal (aprobada en 2019). Sin embargo, el psicofarmacólogo Antón Gómez-Escolar, de la Sociedad Española de Medicina Psicodélica (SEMPsi), advierte que el país no puede permitirse el "estancamiento regulatorio" mientras el resto del mundo avanza.

Los tres grandes muros: Estigma, regulación y financiación

A pesar del optimismo, los promotores de esta iniciativa señalaron los obstáculos que impiden que estas terapias lleguen a los hospitales. En primer lugar destacan el lastre del pasado y el recuerdo sobre el uso recreativo de los años 60, que, según explican, sigue generando un estigma que frena la financiación y los permisos de investigación.

Por otro lado señalan la complejidad logística, ya que estas terapias requieren una infraestructura específica (centros preparados) y una formación clínica especializada que combine el fármaco con la psicoterapia.

Y finalmente está el criterio de la rentabilidad. Al ser tratamientos puntuales, resultan menos atractivos para la industria farmacéutica tradicional, acostumbrada al modelo de medicación crónica diaria.

    Hacia un marco de "Uso Compasivo"

    La propuesta principal trasladada a los legisladores es la creación de un marco nacional de acceso compasivo. Esto permitiría que pacientes que han agotado todas las vías terapéuticas convencionales puedan acceder a estas sustancias bajo supervisión médica, acumulando evidencia local para una futura implementación a gran escala.

    “Si combinamos buena ciencia con marcos regulatorios inteligentes, España puede dejar de ser un espectador para convertirse en un referente de esta revolución”, ha señalado Gómez-Escolar.

    Por su parte, la doctora Rosa María Dueñas, psiquiatra e investigadora del Parc Sanitari Sant Joan de Deu de Sant Boi (Barcelona), ha señalado que la evidencia científica, muestra que los psicodélicos
    administrados en contextos terapéuticos controlados, “son eficaces con una o pocas administraciones, y
    tienen efectos “curativos” rápidos y duraderos” en el tratamiento de trastornos mentales muy prevalentes y cronificados tales como la depresión resistente a los tratamientos habituales, el estrés postraumático, la ansiedad o las adicciones que los pacientes pueden llevar años padeciendo.
    Un solo un fármaco semi-psicodélico
    Sólo un fármaco semi-psicodélico, la esketamina intranasal, ha recibido la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) –la obtuvo en 2019– y está disponible para uso hospitalario controlado en España.
    En lo que se refiere a la innovación en tratamientos en salud mental, que se da tanto a nivel nacional como europeo, Antón Gómez-Escolar ha destacado hitos como los de la República Checa y Alemania, que en 2025 dieron “pasos decididos” al abrir la puerta de las TAP para aquellos pacientes que más las necesitan, en el mismo año de la presentación en el Parlamento Europeo de una iniciativa legislativa ciudadana que perseguía visibilizar y acelerar la investigación, el desarrollo y la implementación de estas nuevas terapias.
    Estos pasos, según el portavoz de la SEMPsi, siguen los dados con anterioridad por algunos de los países
    más avanzados en este campo, como Australia, que desde 2023, bajo estrictos controles, permite a
    psiquiatras autorizados hacer terapia con MDMA en casos de estrés postraumático; así como con
    psilocibina en casos de depresión resistente; o Suiza, donde desde hace años se dan autorizaciones
    excepcionales para el uso de LSD, MDMA y psilocibina con protocolos clínicos y guías profesionales.
    En el caso de España, ha lamentado Gómez-Escolar, no hay ninguna aprobación médica de psicodélicos
    más allá de la citada esketamina.

    “La Agencia Española del Medicamento autoriza ensayos clínicos y en teoría podría autorizar el uso compasivo bajo el RD 1015/2009, para algunos casos y con criterios estrictos, pero por el momento no ha habido ningún paso en ese sentido”, ha apuntado. Pese a ello, se ha mostrado “optimista” respecto a los cambios que pueden producirse próximamente: “Muchos países ya están dando pasos decididos, apostando por estas terapias al ver sus resultados, y España no puede permitirse dejar pasar esta oportunidad y quedarse atrás”.


    Financiación y formación de los profesionales
    Antón Gómez-Escolar ha recordado que en la actualidad en Europa está en marcha el
    programa de investigación con psicodélicos PsyPal, financiado por la Unión Europea, así como ensayos
    de la industria farmacéutica en diversos países en fase 3 (la última antes de autorizar un nuevo
    fármaco), investigación en hospitales y universidades y algunos planes nacionales que ya financian
    investigación en TAP, lo que “reduce el riesgo percibido, despierta el interés y atrae inversión”.

    Para facilitar y acelerar la investigación, el desarrollo de fármacos y la implementación de las TAP, el
    psicofarmacólogo ha considerado “esencial” un mejor conocimiento sobre estos avances científicos por
    parte de los profesionales de la salud mental, los reguladores y los legisladores, “una mejor formación”
    de los profesionales de la salud mental, más financiación pública para ensayos clínicos, la modificación
    de los anexos y normativas sobre sustancias fiscalizadas para facilitar la investigación y permitir un uso
    médico controlado en el futuro, sin desproteger la salud pública; así como la implementación en España
    de un marco nacional de acceso compasivo y/o programas piloto (como en el caso de Alemania o Suiza)
    con registro de resultados y auditoría, para para ir acumulando más evidencia y experiencia de cara a
    una implementación de estas terapias a mayor escala en un futuro.

    “Si combinamos buena ciencia, formación clínica y marcos regulatorios inteligentes —como los
    programas de uso compasivo de TAP para pacientes resistentes a otros tratamientos que algunos países
    ya están implementando—, las TAP pueden convertirse en una nueva herramienta del sistema sanitario
    y en la gran revolución en salud mental del siglo XXI, especialmente para los numerosos casos de pacientes cronificados, que son quienes más necesitan que estas innovaciones lleguen cuanto antes”, ha concluido Gómez-Escolar.

    Comentarios

    Noticias relacionadas

    Actividades destacadas