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El PGEU reclama cambios legales para que la farmacia gestione el déficit de medicamentos

La farmacia comunitaria europea asegura que el desabastecimiento de medicamentos en la UE ha dejado de ser un fenómeno episódico para convertirse en un problema estructural y sistémico; el 96% de los países sufren carencias.

El desabastecimiento de medicamentos en el continente europeo consolidó su carácter de problema estructural y sistémico, según muestra el informe de la Agrupación Farmacéutica de la Unión Europea (PGEU). El documento, presentado en un evento en el Parlamento Europeo coorganizado por los eurodiputados Nicolás González Casares y Tomislav Sokol, señala que las farmacias comunitarias absorben actualmente el coste operativo y humano de esta crisis.

Basado en las respuestas de 27 países de la Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio, el estudio confirma que las interrupciones en el suministro ya no constituyen hechos aislados. El 96 por ciento de los países participantes comunicó desabastecimientos, mientras que en el 70 por ciento de los casos la situación permaneció estancada en niveles inaceptablemente altos. En más de un tercio de los estados, la cifra de medicamentos afectados superó las 600 presentaciones.

Mikołaj Konstanty, presidente de la organización, manifestó que la escasez de fármacos se estabilizó en un nivel inaceptable. Según el representante de la farmacia europea, estas faltas ya no son incidentes aislados, sino que representan una tensión crónica para los pacientes, los farmacéuticos y los propios sistemas sanitarios. Konstanty subrayó que los profesionales aseguran la continuidad de los cuidados cada día, pero advirtió de que la resiliencia del modelo no puede depender de que los trabajadores de primera línea absorban los fallos del sistema.

Impacto en terapias críticas

La falta de suministro afecta de forma creciente a terapias clínicamente críticas. El informe detalla problemas de disponibilidad en fármacos cardiovasculares, antibióticos, tratamientos oncológicos, insulinas y agonistas del receptor GLP-1. Del mismo modo, el reporte identificó carencias en medicamentos destinados al sistema nervioso. En varios estados miembros, una proporción significativa de estas faltas afectó a fármacos catalogados como críticos a nivel nacional o europeo, lo que demuestra que esta categoría de medicamentos no está blindada frente a la inestabilidad del mercado.

Esta situación generó consecuencias directas sobre la salud pública. Todos los países participantes informaron de angustia e inconvenientes para los ciudadanos, y casi nueve de cada diez notificaron interrupciones en los tratamientos. Por primera vez, los farmacéuticos señalaron la reducción de la confianza de los pacientes como la consecuencia más frecuente. Para la entidad europea, este hecho supone un riesgo de erosión del crédito en los medicamentos y en el conjunto del sistema de salud. Otros efectos reportados incluyeron tratamientos subóptimos, aumento de los copagos, errores de medicación vinculados a los cambios de fármaco y, en determinados casos, eventos adversos.

La farmacia como amortiguador

La red de farmacias comunitarias ejerce una función de soporte ante la fragilidad de las cadenas de suministro. Los datos del informe indican que, de media, las farmacias invierten cerca de 12 horas por semana en la gestión de estos desabastecimientos. Esta cifra supone más del doble del nivel registrado hace solo cinco años. Las tareas asociadas incluyen la búsqueda de alternativas, el contacto con los prescriptores, el asesoramiento a los usuarios y la prevención de errores, además de la gestión de requisitos administrativos. El 81 por ciento de los países reportó un incremento de las tareas burocráticas y pérdidas financieras ligadas al tiempo invertido en estas labores.

Konstanty insistió en la necesidad de fortalecer la seguridad del suministro y mejorar la capacidad de predicción del sistema. El presidente del colectivo reclamó empoderar a los farmacéuticos con herramientas legales y operativas que permitan actuar de forma rápida y segura ante las faltas. En este sentido, aunque el 81 por ciento de los países cuenta ya con una definición de desabastecimiento y el 74 por ciento dispone de sistemas de notificación, el informe detectó brechas importantes.

Sustitución y flexibilidad legal

Los sistemas de alerta temprana y los mecanismos de predicción presentan un desarrollo desigual en los distintos estados miembros. Según el reporte, la notificación por parte de los farmacéuticos no siempre resulta posible y rara vez se encuentra integrada de forma digital en los sistemas nacionales. Asimismo, la flexibilidad legal para gestionar estas situaciones varía considerablemente. Actualmente, solo el 15 por ciento de los países participantes permite la sustitución terapéutica por parte del farmacéutico, lo que limita la capacidad de los profesionales para garantizar la continuidad asistencial cuando existen alternativas clínicamente apropiadas.

Para abordar la naturaleza sistémica del problema, la organización solicitó reforzar la aplicación del marco de medicamentos críticos y diversificar la capacidad de producción. Entre las propuestas destaca la creación de mecanismos de alerta temprana interoperables a nivel de la Unión Europea y la inclusión de la información generada en las farmacias en los marcos de monitoreo nacionales.

La entidad farmacéutica pidió además que se reconozca y compense a las farmacias por el tiempo invertido en la gestión de las faltas. Según el presidente del grupo, el objetivo debe ser garantizar un acceso equitativo a las terapias esenciales, convirtiendo la prevención de la escasez en una prioridad compartida en todo el territorio europeo.

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