Política

Cosce vaticina una situación crítica para la ciencia española ante el final de la financiación europea

El último informe de la Confederación de Sociedades Científicas de España revela que la inversión nacional en I+D descendió un 3,71%; la entidad alerta de que la desaparición de los fondos europeos del MRR en 2026 provocará un estancamiento del sistema.

La Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) ha presentado el informe 'Análisis de la financiación pública de la I+D+i: Presupuestos Generales del Estado (PG-46) y financiación europea'. El documento, elaborado por el Grupo de Investigación en Economía y Política de la Innovación (Grinei) de la Universidad Complutense de Madrid, analiza la evolución del sistema de financiación pública y el impacto de los fondos provenientes del Mecanismo para la Recuperación y la Resiliencia (MRR). Las conclusiones advierten de una situación crítica para el sistema científico español ante la próxima desaparición de la financiación europea extraordinaria.

Desde 2023, el peso de los fondos europeos supone más del 50 por ciento de la denominada función PG-46. En concreto, para el ejercicio 2025, esta aportación alcanzó el 53,3 por ciento del total presupuestado. Sin la contribución de estos recursos externos, los fondos nacionales destinados a investigación, desarrollo e innovación ascendieron a 8.886,99 millones de euros en 2025. Esta cifra representa un descenso del 3,71 por ciento respecto al año anterior. Ana Fernández Zubieta, directora del grupo Grinei y responsable del estudio, destacó que la financiación de la I+D+i se encuentra en una encrucijada en 2026 por la retirada de los fondos del MRR.

El impacto de los fondos europeos

El informe contabiliza por primera vez el impacto real de los fondos europeos en la intensidad del gasto. Los datos indican que, al eliminar esta variable, la intensidad del gasto en I+D+i entre 2020 y 2024 solo creció cuatro décimas, pasando de un 1,59 por ciento a un 1,63 por ciento. Según los autores del estudio, este escenario sitúa la apuesta real por la ciencia en niveles equivalentes a los años 2003 o 2004. La presidenta de COSCE, Perla Wahnón, explicó que es necesario realizar un esfuerzo suplementario para impulsar la inversión ahora que no se podrá contar con la financiación europea.

Wahnón añadió que, si se mantienen los fondos nacionales tal y como están en la actualidad, la investigación en España se estancará. Esta situación llevaría al sistema a niveles de hace más de veinte años. El informe también resalta la inclusión de la digitalización dentro de los proyectos de I+D+i financiados por el MRR. Esta partida financia proyectos con poco o nulo contenido relacionado con actividades estrictas de investigación, lo que implica que el monto real dedicado a esta materia sería menor de lo consignado oficialmente.

Ejecución de la inversión pública

Otro de los puntos analizados es el grado de ejecución de los presupuestos, que muestra una tendencia inestable en comparación con la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Mientras que la ejecución global de los PGE no baja del 90 por ciento, la función PG-46 registró una caída constante durante más de diez años, entre 2007 y 2018, llegando a niveles del 53 por ciento al finalizar ese periodo. Aunque en los años más recientes se observó una recuperación, especialmente en 2024, el nivel de ejecución se situó en el 69 por ciento de las obligaciones reconocidas. El informe apunta que, pese a la mejora, estos niveles siguen siendo bajos.

La situación se ve agravada por las prórrogas presupuestarias que marcan los ejercicios de 2024, 2025 y 2026. Los créditos iniciales para 2025 ascendieron a 19.023,15 millones de euros, frente a los 19.491,96 millones de 2024, lo que supone un descenso de facto del 2,4 por ciento. El estudio teme que para 2026 los fondos para proyectos con financiación nacional se estanquen o disminuyan siguiendo la tendencia de las prórrogas anteriores.

Distancia con la media europea

En términos de inversión por habitante, España logró aumentar su presupuesto entre 2014 y 2024, pasando de 124,2 euros a 183,2 euros. No obstante, este crecimiento del 47,5 por ciento es muy inferior al experimentado por la media de la Unión Europea, que se situó en un 57,5 por ciento para la EU-27. La diferencia es todavía más acusada respecto a otros líderes globales, como Estados Unidos, con un crecimiento del 109 por ciento, o Japón, que alcanzó el 145 por ciento en el mismo periodo.

El estudio afirma que, aunque España subió su apuesta presupuestaria gracias a los fondos del MRR, el incremento resultó menor que la media europea y mucho menor que el de los países líderes en I+D. Los datos de intensidad presupuestaria muestran también una brecha persistente respecto a los niveles de inversión internacional.

La capacidad del sector privado para compensar la retirada de los fondos europeos también es objeto de análisis. El informe destaca la escasa frecuencia con la que las empresas acuden a la financiación de programas como Horizonte Europa o H2020. Solo un 0,9 por ciento y un 1,2 por ciento de las compañías respectivamente acudieron a estos fondos en el bienio 2022-2024. Incluso las empresas innovadoras presentan porcentajes de participación bajos, situándose en el 3,2 por ciento y el 4,02 por ciento. El estudio señala que será muy difícil para los agentes del sistema compensar la retirada del MRR dada esta baja concurrencia.

Evolución histórica del siglo XXI

El análisis distingue cuatro fases en la apuesta por la I+D+i durante el siglo actual. La primera etapa, de trayectoria ascendente, se vio truncada por la crisis financiera de 2008. A esta le siguió una fase de desinversión acelerada con un descenso brusco de la apuesta presupuestaria. La tercera fase, denominada meseta, se prolongó hasta 2020 con inversiones relativas estables.

La cuarta fase, iniciada con la llegada de los fondos del MRR, se define como de apuesta europea. Gracias a esta financiación se recuperaron los niveles precrisis, aunque el estudio matiza que esta recuperación se dio únicamente en los dos últimos años y que la ejecución de presupuestos consolidados solo logró igualar los niveles anteriores a la crisis. La Confederación insiste en que el sistema científico nacional requiere de un compromiso presupuestario firme para evitar que el fin de la ayuda europea suponga un retroceso estructural en la capacidad investigadora del país.

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