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La rigidez de la UE complica a las farmacéuticas absorber los costes del conflicto de Oriente Próximo, según Scope

El alza de costes logísticos y energéticos impacta de forma desigual, afectando especialmente a los genéricos.

El conflicto en Oriente Próximo reduce el margen financiero para el sector farmacéutico europeo, que ya lidiaba con aranceles más altos, crecientes costes de fabricación y un próximo ciclo de pérdida de exclusividad. Así lo señala la agencia de calificación crediticia, Scope, que considera que "el impacto inmediato en las calificaciones de las mayores compañías de Europa resulta insignificante, pero un conflicto prolongado podría presionar los balances a medida que convergen los desafíos derivados de la inflación y el aumento del gasto en investigación y desarrollo, especialmente para las firmas de menor tamaño".

Más del 70 % de la cadena de valor farmacéutica europea depende de ingredientes activos farmacéuticos y productos intermedios importados, asegura el trabajo. Esta realidad expone a los fabricantes a interrupciones en el transporte de mercancías, mayores costes marítimos y aéreos, así como a precios petroquímicos volátiles, en un escenario donde el petróleo osciló alrededor de 100 dólares por barril.

Aunque Europa mantiene su fortaleza en la fabricación de productos de alto valor, depende estructuralmente de las importaciones asiáticas para muchos insumos químicos. La producción de principios activos de bajo coste se concentra en China e India, lo que erosionó la base nacional europea y limitó la producción propia a componentes patentados de alto valor. Los cuellos de botella en el transporte aumentaron las necesidades de capital circulante y el riesgo de la cadena de frío para los biológicos, como ilustra la exposición de Novo Nordisk a través de las insulinas y los fármacos GLP-1.

El aumento de los precios del petróleo y la petroquímica presiona las operaciones intensivas en energía, especialmente en las organizaciones de desarrollo y fabricación por contrato y las instalaciones de síntesis que dependen de disolventes vinculados a los estándares globales. Los sistemas europeos de reembolso ofrecen una flexibilidad limitada para superar aumentos repentinos de costes, mientras que los choques logísticos se traducen directamente en márgenes de beneficio más ajustados que en Estados Unidos, donde los fabricantes mantienen un mayor control sobre los precios.

Efectos desiguales por subsectores

Esta combinación de factores hace, según la consultora, que las interrupciones relacionadas con el conflicto resulten relevantes, aunque indirectas, dado que las restricciones regulatorias y las presiones arancelarias probablemente erosionarán la rentabilidad. Irlanda, un centro farmacéutico con más de 90 fabricantes globales y más de 50 instalaciones aprobadas por la administración estadounidense, se beneficia de una sólida logística, pero sigue expuesta a la interacción entre las presiones del transporte y las limitaciones estructurales de costes de Europa.

Los fabricantes de genéricos y aquellos dependientes de principios activos externos siguen siendo los más expuestos a la inflación del flete, retrasos y mayores costes de insumos. Estas empresas cuentan con márgenes reducidos y un poder limitado de fijación de precios. Estas presiones aumentarán gradualmente y su gravedad estará ligada a la duración de las interrupciones en Oriente Próximo y a la estabilidad de los mercados de carga y energía.

Por su parte, las organizaciones de desarrollo y fabricación por contrato afrontan una notable presión crediticia. Los modelos operativos intensivos en energía y el aumento de los costes de disolventes dejan a las compañías especialmente expuestas a la volatilidad de los productos vinculados al petróleo. Las previsiones recientes apuntan a márgenes más débiles debido a una baja utilización de capacidad y una recuperación biotecnológica más lenta de lo esperado.

Las grandes empresas innovadoras europeas permanecen como las más protegidas debido a sus sólidos balances y carteras diversificadas. Aun así, la inflación prolongada de mercancías y energía reducirá los márgenes al mismo tiempo que aumentan las presiones sobre la pérdida de exclusividad, concluye el informe.

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