El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y el Ministerio de Sanidad han activado los protocolos de seguimiento ante un brote de hantavirus detectado en un crucero que navega por el Atlántico. La embarcación, con bandera de Países Bajos y procedente de Argentina, reportó seis casos de enfermedad respiratoria grave. Hasta el 4 de mayo de 2026, la situación se saldó con tres fallecimientos y una persona en estado crítico entre las 149 personas que integran el pasaje y la tripulación.
La confirmación laboratorial del patógeno llegó tras una escala técnica en Sudáfrica, donde los análisis realizados a uno de los cadáveres dieron positivo en hantavirus. El buque se encuentra actualmente frente a las costas de Cabo Verde y cuenta con diez personas de nacionalidad española a bordo. Dos miembros de la tripulación desarrollaron recientemente fiebre y síntomas respiratorios, lo que obligó a extremar las medidas de control de infecciones y el uso de equipos de protección individual por parte de las autoridades portuarias y sanitarias.
Los hantavirus son una familia de virus que causan patologías graves como el síndrome pulmonar por hantavirus o la fiebre hemorrágica con síndrome renal. La transmisión general se produjo por la inhalación de partículas procedentes de las heces, orina o saliva de roedores infectados. Aunque el contagio interpersonal es muy poco probable, la Región de las Américas cuenta con antecedentes de transmisión persona a persona asociados al virus Andes. Este escenario ocurrió en contextos de exposición estrecha y prolongada, como los brotes descritos en Argentina y Chile en años anteriores.
Patogenia y cuadro clínico
Las autoridades investigan si la exposición ocurrió en una zona de aventuras frecuentada por los fallecidos durante su estancia en tierra o si existe una fuente de infección activa dentro del barco. Durante 2025 y hasta la semana epidemiológica 47, ocho países de las Américas notificaron 229 casos confirmados y 59 defunciones, lo que situó la tasa de letalidad regional en el 25,7 %. Argentina, Brasil y Chile figuran entre los países que reportaron casos durante el pasado ejercicio.
El periodo de incubación de la enfermedad osciló entre tres y 45 días, aunque lo habitual es que los síntomas aparezcan entre la primera y la tercera semana tras la exposición. La sintomatología inicial se asemejó a un cuadro gripal con fiebre, dolores musculares y cefaleas, que puede evolucionar hacia una dificultad respiratoria grave. Debido a la ausencia de un tratamiento específico, los pacientes que desarrollaron el síndrome cardiopulmonar requirieron asistencia hospitalaria en unidades de terapia intensiva con soporte ventilatorio mecánico.
Evaluación del riesgo internacional
El informe del ECDC señaló que el riesgo para la población general en la Unión Europea es muy bajo en este momento. Esta valoración se sustentó en la implementación de medidas de prevención a bordo y en la dificultad de propagación del virus entre humanos. En Europa son endémicos los hantavirus Puumala y Dobrava, vinculados a zonas boscosas del centro y norte del continente, aunque en estos casos nunca se describió la transmisión entre personas.
El Ministerio de Sanidad confirmó que mantuvo una comunicación fluida con la OMS y las autoridades de Países Bajos y Reino Unido para facilitar información verificada. La investigación siguió abierta para identificar la especie exacta de hantavirus involucrada y determinar con precisión el origen de la infección. Las medidas preventivas actuales incluyeron la ventilación de ambientes, la gestión de residuos y el mantenimiento de filtros de aire acondicionado para evitar el contacto con polvo contaminado.



Lilisbeth Perestelo: