La Comisión de Salud Pública ha aprobado la 'Estrategia de vacunación en personas migrantes y refugiadas llegadas por vía irregular a España', un documento técnico dirigido a los ciudadanos acogidos en el Programa de Atención Humanitaria que fija criterios comunes para reforzar y hacer más homogénea la inmunización frente a enfermedades prevenibles. El Ministerio de Sanidad asegura que la procedencia de países con sistemas sanitarios debilitados, la alta movilidad, las barreras administrativas o las dificultades lingüísticas pueden complicar el cumplimiento de los calendarios.
La estrategia, elaborada por un grupo de trabajo multidisciplinar de la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones, establece recomendaciones para facilitar una actuación temprana. El plan prioriza la triple vírica, la poliomielitis y la vacunación frente a tétanos y difteria por la situación epidemiológica actual, marcada por el aumento de brotes de sarampión y difteria, y la necesidad de mantener la protección ante la polio. La recomendación pasa por que estas personas reciban, al menos una dosis inicial, preferiblemente durante las tres primeras semanas de estancia en España, con pautas aceleradas cuando el periodo de acogida lo permita y en coordinación con los servicios públicos de salud.
Si el ciudadano dispone de una cartilla o certificado vacunal legible, los profesionales tendrán en cuenta las dosis reflejadas. Cuando no exista el documento, no sea legible o surjan dudas sobre las vacunas recibidas, Sanidad aconsejo completar las pautas necesarias por el alto perfil de seguridad de las vacunas sistemáticas. Si la estancia en España se prolonga, el texto indicó que se debe completar el calendario correspondiente a lo largo de la vida o el determinado para grupos de riesgo, incluida la vacunación estacional frente a la gripe en personas institucionalizadas y la atención a factores como el embarazo.
Coordinación institucional y barreras
El documento se dirige de forma especial a adolescentes y personas adultas, una población con mayor dificultad para acceder a los programas ordinarios de vacunación y completar las pautas. La población infantil y las mujeres embarazadas cuentan con circuitos más establecidos, aunque la estrategia recoge indicaciones específicas para asegurar su protección. En las gestantes, se recomendó la derivación prioritaria a Atención Primaria para el seguimiento por matrona u obstetricia. Antes de administrar vacunas de virus atenuados, como la triple vírica o la varicela, los sanitarios deberán descartar la posibilidad de embarazo. Asimismo, las personas con sospecha de inmunosupresión se derivarán al sistema público para una evaluación individualizada.
En los menores, la estrategia planteó completar el calendario vacunal de su edad mediante pautas de rescate. En los menores de cinco años, si no se puede comprobar la protección frente a la hepatitis A, se recomendó administrar esta vacuna por el riesgo de transmisión en entornos de convivencia con alta concentración de personas. Para abordar las barreras administrativas, económicas, culturales, lingüísticas y de registro, Sanidad propuso reforzar la coordinación entre comunidades autónomas, servicios de salud pública y entidades de acogida, facilitando la vacunación en los propios centros y el apoyo de mediadores interculturales.


Lilisbeth Perestelo: