Durante los meses de verano aumentan los viajes, las actividades al aire libre y los desplazamientos prolongados. Como consecuencia de este cambio de hábitos, los medicamentos pueden quedar expuestos a temperaturas elevadas, lo que hace recomendable prestar especial atención a su conservación. El calor afecta de forma directa al estado de salud de los pacientes mediante el riesgo de deshidratación y golpes de calor, pero también incide en la estabilidad de determinados medicamentos, cuyas características y propiedades pueden verse alteradas de forma significativa.
En un artículo publicado en el blog del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), Penélope Cabezalí Esteban, farmacéutica del Servicio de Información Técnico Profesional de la institución, explica que durante esta época del año resulta frecuente que en la farmacia aparezcan dudas relacionadas con tratamientos que permanecieron fuera de la nevera durante varias horas, medicamentos transportados durante viajes o productos expuestos al calor. La estabilidad de un fármaco es su capacidad para mantener las propiedades físicas, químicas y microbiológicas dentro de los límites establecidos. La temperatura acelera los procesos de degradación química o provoca cambios en la formulación que afectan a los principios activos y a los excipientes.
La experta recordó que la mayoría de los medicamentos comercializados presentan una elevada estabilidad y están diseñados para soportar las condiciones habituales de almacenamiento. Por ello, una exposición puntual a temperaturas superiores a las recomendadas no implica que el producto haya perdido su eficacia. Sin embargo, cuando la exposición al calor es prolongada o afecta a medicamentos especialmente sensibles, sí pueden producirse alteraciones que justifiquen una valoración individualizada de cada caso en la oficina de farmacia.
Las dudas cotidianas que llegan a los profesionales no proceden de situaciones excepcionales, sino de interpretaciones incorrectas de las rutinas. Uno de los fallos habituales radica en interpretar las condiciones de conservación de forma excesivamente estricta, pensando que cualquier cambio térmico invalida el fármaco, lo que lleva a desechar tratamientos sin necesidad. Asimismo, existe la tendencia de refrigerar medicamentos por precaución sin que sea necesario. Según afirmó la autora, "no todos los medicamentos toleran adecuadamente las bajas temperaturas y, en algunos casos, el frío puede resultar tan perjudicial como el calor". Tampoco se suelen tener en cuenta las variaciones tras la apertura en colirios, jarabes o envases multidosis.
Formas farmacéuticas de alta sensibilidad
No todos los productos responden igual a las altas temperaturas. Determinadas formas farmacéuticas presentan una mayor sensibilidad debido a las características específicas de su formulación. Las suspensiones orales reconstituidas, como algunos antibióticos de uso pediátrico, generan múltiples consultas por los viajes. Cabezalí Esteban apuntó que "una vez reconstituido el medicamento, las condiciones de conservación pueden ser diferentes de las del producto original", por lo que instó a seguir las pautas de la dispensación.
Las formas semisólidas como cremas, pomadas y geles sufren cambios físicos visibles como separación de fases o modificaciones en la viscosidad y consistencia, ante los cuales se recomienda suspender su uso. Por su parte, los óvulos y supositorios pueden sufrir modificaciones en su aspecto o pérdida de consistencia por el calor. Finalmente, los medidores de glucosa y las tiras reactivas exigen pautas estrictas; estas últimas cuentan con un rango térmico muy estricto y necesitan baja humedad, por lo que nunca deben introducirse en la nevera ni dejarse en el interior de los vehículos.
Para evitar este tipo de incidencias, la farmacéutica del COFM insiste en la importancia de la educación sanitaria desde la farmacia comunitaria. Medidas sencillas como mantener los fármacos en sus envases originales, no dejarlos nunca en el interior del coche y utilizar sistemas isotémicos no refrigerados para el transporte de las tiras de glucosa contribuyen a que los tratamientos mantengan sus plenas garantías de calidad, seguridad y eficacia hasta el momento de su utilización.


Lilisbeth Perestelo: