El Informe de Salud Stada 2026, elaborado mediante una encuesta independiente y representativa realizada por Human8 en 20 países a muestras de entre 500 y 2.000 encuestados por territorio, reflejó que la inteligencia artificial (IA) ya es una realidad cotidiana en la gestión sanitaria personal. El 55 % de los ciudadanos europeos utiliza activamente esta tecnología en relación con su salud y un 82 % se muestra abierto a que desempeñe un papel en su cuidado. Este escenario de digitalización acelerada coincide con una insatisfacción estancada respecto a los sistemas sanitarios públicos, donde solo el 56 % de la población se declaró satisfecha, frente al 58 % registrado en el año 2025.
Ante la saturación de los servicios médicos, caracterizada por largas listas de espera y la escasez de profesionales que denunció el 67 % de los encuestados, los ciudadanos reclamaron un papel más activo para las oficinas de farmacia. El modelo de atención que demandan los pacientes no sustituye la presencialidad por el algoritmo, sino que aboga por una estructura híbrida donde la tecnología actúe como un asistente de gestión y la botica se consolide como el núcleo de confianza física y asesoramiento experto.
El farmacéutico como prescriptor de confianza
A pesar de la rápida penetración de las herramientas digitales, la confianza del paciente mantiene un rostro humano. El informe constató que el 57 % de los europeos describe a los farmacéuticos y a sus equipos como una influencia central en sus decisiones de salud, una cifra que se mantiene notablemente estable en todas las generaciones, desde el 56 % detectado en los menores de 35 años hasta el 57 % en los mayores de 55. Este nivel de influencia sectorial alcanza su máximo exponente en países como Eslovaquia, con un 74 %, Portugal, con un 71 %, y España y Bélgica, ambos con un 68 %.
El CEO de STADA Arzneimittel AG, Peter Goldschmidt, analizó este cambio estructural en el comportamiento del usuario y apuntó que "el discurso sobre pacientes empoderados y autodeterminados se está acelerando, y la IA está impulsando este desarrollo a un ritmo notablemente más rápido". El directivo remarcó que los ciudadanos "ya no son simplemente pacientes esperando en una cola. Son participantes activos que combinan la acción personal, herramientas digitales y asesoramiento profesional en algo nuevo. Todos dentro del sector sanitario tendrán que adaptarse y actuar ante estos cambios".
Demandas para la farmacia del futuro
El análisis de las expectativas ciudadanas dibujó una hoja de ruta clara para la evolución de la prestación farmacéutica. La innovación más solicitada por el 39 % de los europeos es la concesión de autoridad legal para que las farmacias puedan emitir recetas repetidas en pacientes con condiciones crónicas. Esta petición de mayor autonomía profesional fue especialmente prioritaria en Irlanda, con un 51 %, Polonia, con un 49 %, y Portugal y Francia, con un 48 % cada uno, como respuesta directa a las ineficiencias de acudir al médico de atención primaria para renovaciones rutinarias.
La transformación en centros híbridos
Asimismo, el 34 % de los encuestados exigió la implantación de servicios de apertura de 24 horas que incluyan consulta farmacéutica, una preferencia liderada por Bulgaria con un 47 %, el Reino Unido con un 44 % e Irlanda con un 42 %. Otras herramientas deseadas por los usuarios para las boticas del futuro fueron el asesoramiento personalizado basado en el historial médico, el acceso facilitado a consultas de especialistas desde el propio establecimiento y el servicio de entrega a domicilio vinculado al consejo del profesional farmacéutico, opciones respaldadas con un 29 % cada una.
La dualidad entre la búsqueda de comodidad online y la exigencia de seguridad física marcó los resultados sobre los canales de compra. Aunque el 62 % de los europeos confiaría en una farmacia digital, el 29 % rechazó por completo los operadores que carecen de una presencia física en la calle. Entre quienes validaron el canal digital, el 25 % limitó su uso exclusivamente a productos de autocuidado o sin receta, y un 23 % condicionó su confianza a que la plataforma en línea esté vinculada directamente a una farmacia local autorizada. Solo el 13 % otorgó plena confianza a un modelo puramente digital.
Límites claros para la inteligencia artificial
Frente al avance de la IA, el informe determinó que el 41 % de la población europea nunca confiaría en un diagnóstico automatizado tanto como en el de un profesional sanitario. Las reticencias ante el uso médico de los algoritmos se concentraron en el riesgo de sufrir fallos o diagnósticos erróneos por sistemas defectuosos, un temor manifestado por el 54 % de los encuestados, seguido por las dudas sobre la seguridad de los datos personales, que preocuparon al 41 %.
Por ello, la aceptación de la IA se restringió principalmente a la simplificación de tareas burocráticas y logísticas. El 50 % de los ciudadanos aceptó que los sistemas inteligentes gestionen citas y seguimientos, el 36 % apoyó la monitorización de enfermedades crónicas en tiempo real y otro 36 % vio viable que la tecnología redacte notas durante la consulta asistencial.
Goldschmidt concluyó que la transformación analizada en el documento sectorial no responde a una coyuntura pasajera: "este cambio no es una solución temporal para un sistema sobrecargado, sino que se está convirtiendo en el modelo en sí mismo". El responsable de la corporación farmacéutica insistió en que, "incluso entre los más abiertos a la IA, el apetito es por el apoyo, no por la sustitución". De este modo, fijó el reto del sector en determinar cómo evolucionarán las boticas "hacia centros que combinen la experiencia humana con la rapidez y alcance de las herramientas digitales".


Lilisbeth Perestelo: