Terapéutica

La industria impulsa recomendaciones para impulsar la Farmacovigilancia

Farmaindustria con el respaldo de la Aemps presenta un documento estratégico para mejorar la recogida de datos de farmacovigilancia en España. Las propuestas buscan solucionar la falta de cumplimentación y potenciar el uso de herramientas digitales en el sistema.

El grupo de trabajo de Farmacovigilancia de Farmaindustria, con el respaldo de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), ha elaborado el documento 'Recomendaciones para una mejora en la recogida de datos de farmacovigilancia en España'. Esta iniciativa reúne propuestas dirigidas a reforzar la calidad de las notificaciones, promover la sensibilización de los notificadores, mejorar la coordinación entre departamentos y potenciar la innovación tecnológica como herramienta clave para una gestión más eficiente.

Las recomendaciones son el fruto del trabajo desarrollado en un taller colaborativo en el que se analizaron los principales retos asociados a la gestión de casos de sospechas de reacciones adversas a medicamentos. Entre las dificultades detectadas destacaron la falta de cumplimentación de determinados datos relevantes para la detección de señales, las limitaciones de tiempo de los notificadores, la calidad variable de la información procedente de algunas fuentes y la necesidad de reforzar la formación de profesionales sanitarios y pacientes.

Cuatro prioridades estratégicas del sector

El texto subraya que la colaboración entre la industria farmacéutica innovadora, las autoridades sanitarias, los profesionales y los pacientes es clave para avanzar hacia un sistema sólido, moderno y centrado en las necesidades de los ciudadanos. Asimismo, recordó que las compañías farmacéuticas trabajan de manera coordinada con la Aemps y otros actores del ecosistema sanitario para fortalecer el modelo español de vigilancia.

El documento identificó cuatro prioridades para seguir fortaleciendo la disciplina. La primera consiste en impulsar una mayor colaboración institucional y científica. La segunda busca reforzar la formación y concienciación de profesionales sanitarios y pacientes. La tercera prioridad persigue mejorar la coordinación entre las compañías farmacéuticas. Por último, se plantea aprovechar las nuevas tecnologías para hacer más eficaces la detección, evaluación y prevención de riesgos asociados a los medicamentos.

En conclusión, la industria considera que la farmacovigilancia, entendida como una responsabilidad compartida entre las administraciones, industria, profesionales y pacientes, debe avanzar hacia un modelo más abierto, participativo y sostenible, que aproveche la transformación digital y el conocimiento científico para reforzar la seguridad de los pacientes.

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