Profesión

Nueve ejes para una nueva visión de una farmacia europea más integrada en los sistemas de salud 

El grupo europeo de farmacia comunitaria presenta su ‘Visión para la farmacia comunitaria en Europa’ en la que plantea sus prioridades para el futuro

La farmacia puede ser un eje clave para que Europa pueda hacer frente a sus retos en salud y para ello es preciso seguir avanzando en la integración de las oficinas como agentes de salud dentro de los sistemas sanitarios. Así lo defiende el nuevo documento de posicionamiento,  ‘Visión para la farmacia comunitaria en Europa’, lanzado por el Grupo Europeo de Farmacia Comunitaria (PGEU) en el que se reúnen las principales entidades que representan a la farmacia comunitaria dentro de la UE.

El nuevo texto dado a conocer por esta entidad, resume en nueve ejes su acción estratégica de cara al futuro más inmediato. "A través de nuestra red de farmacias, ofrecemos una atención sanitaria accesible y de confianza en el corazón de cada comunidad. Al integrar plenamente la farmacia comunitaria en las estrategias de atención primaria, los sistemas de salud digitales y los marcos de preparación ante crisis, Europa puede fortalecer la prevención, la continuidad de la atención y sistemas sanitarios resilientes, equitativos y preparados para el futuro. Esta nueva Visión para la Farmacia refleja nuestras prioridades de futuro, con un enfoque en servicios centrados en el paciente”, asegura el presidente de la PGEU, Mikołaj Konstanty

Según Konstanty, “los últimos años han puesto de manifiesto vulnerabilidades estructurales, incluyendo escasez, infraestructuras digitales fragmentadas y presión sobre la plantilla farmacéutica. Los farmacéuticos dedican mucho tiempo a gestionar las interrupciones en el suministro y las cargas administrativas, reduciendo la capacidad para la atención directa al paciente”. Por ello, el PGEU sostiene que abordar estas cuestiones “requiere una acción política coordinada a nivel nacional y europeo”.

En este sentido, desde la entidad europea se han planteado nueve ejes que, según aseguran, pueden servir para “desbloquear todo el potencial de la farmacia comunitaria”.

En primer lugar plantean “ofrecer una atención segura, continua y centrada en la persona”. De esta manera, las farmacias comunitarias garantizan que las personas “siempre puedan acceder a sus medicamentos y recibir asesoramiento personalizado y de confianza para un tratamiento seguro y eficaz”.

Además,. las oficinas, como centros de salud integrados, deberán proporcionar prevención, cribado y vacunación “como parte de la atención diaria, especialmente en comunidades donde otros servicios de salud son limitados”.

Igualmente, desde el PGEU apuesta por la excelencia clínica y ampliación del ámbito, lo que permitirá gestionar a los farmacéuticos afecciones menores y apoyando la continuidad del tratamiento en colaboración con otros profesionales sanitarios.

Otra de las prioridades será la preparación para crisis. Así, desde el grupo europe abogan por promocionar las farmacias como “una red de seguridad descentralizada y de confianza que apoya el suministro de medicamentos, el triaje y la respuesta sanitaria pública en tiempos de crisis”.

Reclaman también una “una fuerza laboral farmacéutica fuerte y motivada se construye a través de salarios justos, educación moderna y trayectorias profesionales claras” y una apuesta clara por la transformación digital, pero con un con un rostro humano.

Las herramientas digitales apoyan una atención más segura y conectada, permitiendo a los farmacéuticos pasar más tiempo con los pacientes.

Finalmente apuestan también por generar modelos de financiación sostenibles, el uso responsable de prácticas cuidadosas con el medio ambiente.

Infraestructura amplia

Las farmacias comunitarias son la infraestructura sanitaria más distribuida y accesible de Europa. Más de 500.000 farmacéuticos comunitarios trabajan en 200.000 farmacias, atendiendo a más de 500 millones de personas en todo el continente. PGEU presenta su nueva Visión para la Farmacia Comunitaria en Europa, exponiendo cómo la farmacia comunitaria puede ayudar a Europa a responder a los principales desafíos sanitarios, demográficos y relacionados con las crisis.

“Los farmacéuticos comunitarios ya hacen más que dispensar: apoyan el uso seguro y la adherencia, proporcionan servicios de prevención y vacunas, gestionan dolencias menores, monitorizan enfermedades crónicas y guían terapias complejas, a menudo sin cita previa y fuera del horario de apertura”, aseguran desde PGEU. Por ello, con el reconocimiento y apoyo adecuados, “estos servicios pueden ampliarse aún más, incluyendo programas de cribado estructurados, prescripciones dentro de protocolos definidos, asesoramiento farmacogenómico y una colaboración más estrecha con otros profesionales sanitarios, especialmente en zonas desfavorecidas y rurales”.

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