Terapéutica

Farmacéuticos y nefrólogos impulsan su colaboración en la detección precoz de la ERC

Con motivo del Día Mundial del Riñón, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y la Sociedad Española de Nefrología inician una campaña para mejorar el conocimiento de la Enfermedad Renal Crónica, una patología que afecta al 15 % de los españoles y presenta un alto grado de desconocimiento.

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) representa uno de los desafíos más complejos para la salud pública global y nacional. Caracterizada por un deterioro progresivo y generalmente irreversible de la función de los riñones, esta patología afecta ya a una de cada diez personas en el mundo. En el contexto español, las cifras son todavía más preocupantes, dado que alrededor del 15 % de la población sufre esta condición. La problemática principal no reside únicamente en su prevalencia, sino en la naturaleza silenciosa de su progresión. El diagnóstico suele producirse en estadios muy avanzados, momento en el que las opciones terapéuticas se ven drásticamente limitadas y el impacto sobre la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes disminuye de forma severa.

Ante esta realidad epidemiológica, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) sellaron una alianza estratégica coincidiendo con el Día Mundial del Riñón, celebrado el 12 de marzo. Bajo el lema ‘Salud renal para todos. Cuidando a la gente, protegiendo el planeta’, ambas instituciones pusieron en marcha una campaña de concienciación dirigida tanto a los profesionales de la farmacia como a la ciudadanía. Esta iniciativa, que cuenta con la colaboración de los laboratorios CSL y Boehringer Ingelheim, busca transformar la farmacia comunitaria en un punto clave para la detección precoz y la prevención de daños renales irreversibles.

El desconocimiento social sobre la patología agrava el escenario clínico. Según los datos recogidos en el Barómetro Interconectados, más de la mitad de la población española, concretamente el 52 %, desconoce que la enfermedad puede iniciarse de forma totalmente asintomática. Esta carencia de información explica por qué muchos pacientes solo acceden al sistema especializado cuando los síntomas son evidentes, lo que suele coincidir con fases donde el daño ya es estructural y difícil de gestionar sin medidas invasivas.

Cooperación entre niveles asistenciales

La colaboración entre el farmacéutico comunitario y el nefrólogo se establece como el eje vertebrador de esta campaña. Jesús Aguilar, presidente del Consejo General, destacó que esta relación resulta esencial para prevenir los graves daños que la falta de una actuación temprana puede provocar tanto en la salud individual como en la sostenibilidad del sistema sanitario. La visión del Consejo refuerza la idea de que la intervención multidisciplinar es la única vía para mitigar el impacto de una enfermedad que avanza sin avisar.

Por su parte, Emilio Sánchez, presidente de la S.E.N., manifestó que la ERC sigue creciendo en el país y que su detección en fases tardías hace necesario el recurso al Tratamiento Renal Sustitutivo, ya sea mediante diálisis o trasplante, para que las personas puedan seguir viviendo. Sánchez subrayó que las farmacias comunitarias, por su condición de espacios sanitarios cercanos y accesibles, pueden aportar un valor diferencial en la labor de prevención. Su capacidad para informar sobre causas y factores de riesgo es fundamental para fomentar la detección temprana y actuar como lugar de apoyo continuo para quienes ya conviven con la enfermedad.

La campaña técnica incluyó la edición de materiales específicos diseñados para facilitar esta labor informativa. Se distribuyeron dos infografías diferenciadas. La primera de ellas, orientada exclusivamente al profesional farmacéutico, resumió de forma visual los puntos críticos del manejo de la ERC, incluyendo los valores clínicos que definen la patología y sus manifestaciones clínicas más comunes, como el cansancio, la hinchazón de extremidades inferiores, las alteraciones urinarias, el prurito, las náuseas y la dificultad respiratoria.

Identificación de factores de riesgo

El documento técnico para profesionales también puso el foco en las complicaciones asociadas, entre las que destacan la anemia, la hipertensión arterial, el exceso de potasio o ácido en la sangre y un elevado riesgo cardiovascular. Para que el farmacéutico pueda actuar de manera proactiva, la guía detalló los factores de riesgo principales: padecer diabetes mellitus o hipertensión arterial, presentar bloqueos en el flujo del tracto urinario, haber sufrido daño renal previo causado por fármacos, así como la obesidad y el tabaquismo.

La labor de triaje desde la farmacia comunitaria se definió mediante criterios claros de derivación al médico facultativo. La recomendación de remisión al especialista se hace especialmente necesaria cuando se detectan niveles de creatina elevados o cuando el paciente presenta una combinación de hipertensión, diabetes y otros factores de riesgo concurrentes. Esta capacidad de detección en la oficina de farmacia actúa como un primer filtro sanitario de enorme valor para la nefrología hospitalaria.

En paralelo, el material diseñado para la población general insistió en la importancia de no esperar a la aparición de síntomas, ya que estos suelen manifestarse cuando la enfermedad está muy avanzada. Se instó a acudir al médico a todos aquellos ciudadanos integrados en los grupos de riesgo, especialmente los mayores de 60 años con factores asociados o personas que consumen de forma crónica medicamentos nefrotóxicos.

Recomendaciones para la prevención primaria

Desde la oficina de farmacia se impulsaron consejos de salud pública orientados a evitar el inicio de la patología. Entre las pautas recomendadas figuraron el control riguroso del peso, la realización de actividad física adaptada y la eliminación del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas. En el ámbito nutricional, los profesionales insistieron en la necesidad de reducir la ingesta de sal, grasas, productos ultraprocesados y alimentos hipercalóricos, a la vez que se recomendó aumentar el consumo de fibra y ajustar la ingesta de proteínas según las necesidades individuales.

Para dotar de mayor visibilidad a la iniciativa, las farmacias exhibieron un cartel con tres mensajes fundamentales: la irreversibilidad del deterioro renal progresivo, el avance silencioso de la enfermedad y la premisa de que la prevención es la clave absoluta para evitar estadios graves. Esta comunicación directa con el usuario buscó romper la barrera del desconocimiento detectada en las encuestas poblacionales.

La formación técnica de los profesionales se reforzó con la celebración de un seminario web el martes 10 de marzo. Este encuentro contó con una visión tridimensional de la patología, integrando las perspectivas de la nefrología clínica, la farmacia comunitaria y el propio paciente. En la sesión participaron David Arroyo, nefrólogo en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón; Ana Molinero, vicepresidenta de la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC); Borja Quiroga, coordinador nacional de Registros de la S.E.N., y Daniel Gallego, presidente de Alcer y de la Federación Europea de Pacientes Renales.

Abordaje multidisciplinar y futuro

Esta estructura de trabajo conjunto responde a la necesidad de un abordaje multidisciplinar donde todos los agentes sanitarios compartan un objetivo común: la sensibilización sobre la importancia de la fase inicial de la enfermedad. La integración de la farmacia en la estrategia de salud renal permite monitorizar a pacientes que, de otro modo, no entrarían en el circuito asistencial hasta que su situación fuera crítica.

La colaboración entre farmacéuticos y nefrólogos no solo pretende mejorar las cifras de diagnóstico, sino también optimizar el uso de los recursos sanitarios. Una detección temprana reduce la necesidad de intervenciones complejas y costosas, mejorando la sostenibilidad del sistema. La implicación de sociedades científicas como la S.E.N. y organizaciones colegiales demuestra que la cohesión entre los distintos niveles de atención es la herramienta más eficaz para enfrentar patologías de alta prevalencia y baja visibilidad inicial como es la Enfermedad Renal Crónica.

La campaña concluyó recordando que la salud renal es un componente esencial del bienestar general y que, dada la ausencia de síntomas tempranos, la vigilancia activa de los factores de riesgo en la farmacia comunitaria constituye la medida preventiva más robusta de la que dispone actualmente el sistema de salud español.

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