La red de farmacias comunitarias aporta mejoras en resultados en salud, refuerza la cohesión social y genera ahorros para el sistema sanitario. Así lo concluye el informe primer Informe Infarma que, bajo el título ‘El valor social de la red de farmacias’, y elaborado por la Fundación Weber ha sido presentado en Infarma 2026 como antesala al acto de inauguración. Se trata de un análisis de la evidencia científica disponible a nivel nacional e internacional sobre el impacto clínico, social y económico de las oficinas de farmacia.
El trabajo, presentado por Alvaro Hidalgo, presidente de la Fundación Weber, parte de un contexto marcado por cambios demográficos, epidemiológicos y sociales, como el envejecimiento de la población, el aumento de pacientes crónicos y polimedicados, así como una mayor presión asistencial sobre el sistema sanitario. En este escenario, el informe plantea la necesidad de movilizar todos los recursos disponibles y sitúa a la red de farmacias como uno de los más accesibles para la población. Para Hidalgo, “el diagnóstico ya está hecho y se ha pasado la fase de proyectos piloto, ahora hay que sensibilizar a los decisores”.
Con más de 22.000 farmacias comunitarias y cerca de 55.000 farmacéuticos en España, el documento subraya que este nivel asistencial constituye la red sanitaria más próxima al ciudadano. Su objetivo es aportar evidencia medible sobre su contribución y servir de base para la toma de decisiones informada en políticas sanitarias.
Desde el punto de vista metodológico, el informe revisa la evidencia científica publicada desde 2012, con el fin de identificar el valor de la farmacia comunitaria en tres dimensiones: clínica, social y económica. Esta aproximación permite evaluar su papel ante retos como la cronicidad, la polimedicación o la soledad no deseada.
Impacto en resultados en salud
En el ámbito clínico, el informe documenta mejoras relevantes en el control y seguimiento de patologías crónicas gracias a la intervención de los farmacéuticos. Según recoge la evidencia analizada, la red de farmacias contribuye a mejorar el manejo de enfermedades como la hipertensión, la diabetes, el asma o la EPOC.
En términos concretos, el documento señala que se producen mejoras en el control de la presión arterial, con incrementos “que pasan del 52,9% al 71,3%”, así como avances en otras patologías crónicas vinculados al seguimiento farmacoterapéutico. La adherencia terapéutica constituye otro de los ejes principales del impacto clínico. El informe indica que la intervención farmacéutica resulta “decisiva para un mejor cumplimiento farmacoterapéutico”, con aumentos en patologías cardiovasculares “del 39 al 62%”.
El informe también recoge mejoras significativas en el manejo de otras enfermedades con reducción de exacerbaciones como en el asma y EPOC, la mejora del diagnóstico en VIH o cáncer colorrectal o sobre la mejor cobertura vacunal por la participación de las farmacias.
Durante la presentación del informe, el presidente de la Fundación Weber subrayó el alcance de estos resultados al señalar que la red de farmacias “contribuye a tener un impacto clínico importante”, basado en la evidencia científica disponible.
Cohesión social y proximidad
El análisis también identifica un impacto social relevante de la red de farmacias, especialmente en términos de calidad de vida y cohesión social. El informe recoge que estas intervenciones “favorecen una mayor calidad de vida, especialmente en zonas rurales y en colectivos como personas mayores, en soledad y pacientes crónicos”.
La capilaridad de la red farmacéutica se configura como un elemento clave en este ámbito. Su presencia en todo el territorio, incluidas áreas rurales, permite mantener un acceso cercano a servicios sanitarios y contribuye a la vertebración del sistema. En este sentido, el propio Hidalgo incidió en que se trata de “la red sanitaria más accesible al ciudadano”, lo que refuerza su papel como punto de contacto directo con el sistema sanitario.
El informe vincula este papel social con los cambios demográficos y sociales actuales, como el envejecimiento o la soledad no deseada, donde la farmacia comunitaria actúa como un recurso de proximidad que facilita el seguimiento y acompañamiento de los pacientes. Además, el documento sitúa a la farmacia como un elemento que contribuye a la cohesión territorial, al garantizar el acceso a servicios sanitarios en entornos donde otros niveles asistenciales pueden ser más limitados.
Impacto económico y sostenibilidad
Desde la perspectiva económica, el informe concluye que la red de farmacias genera ahorros para el sistema sanitario, asociados a la mejora de los resultados en salud y a la optimización del uso de los recursos.
Durante su intervención, Hidalgo destacó que, junto al impacto clínico y social, existe “un no desdeñable impacto económico”, que se traduce en beneficios para la sostenibilidad del sistema sanitario. En concreto, el documento señala que la actuación de los farmacéuticos contribuye a evitar complicaciones, mejorar la adherencia y reforzar la prevención, elementos que reducen la carga asistencial y el consumo de recursos sanitarios.
El informe sitúa el impacto económico de los servicios farmacéuticos comunitarios en magnitudes relevantes tanto a nivel macro como del sistema sanitario. A escala internacional, la evidencia analizada estima que estos servicios pueden representar entre el 0,04 % y el 0,38 % del producto interior bruto (PIB) en sistemas comparables. En el caso de España, el documento señala que una mayor implantación podría generar ahorros de entre 600 y 5.700 millones de euros anuales, en función del tipo y alcance de los servicios desarrollados.
Además, el informe identifica ahorros adicionales vinculados a la reducción de costes indirectos, como desplazamientos o pérdida de productividad. Por ejemplo, experiencias concretas muestran que la reorganización de circuitos asistenciales apoyada en la red de farmacias permitió evitar más de 93.000 kilómetros de desplazamientos y unas 1.350 horas de viaje en solo dos meses, lo que equivale a más de 23.000 euros en costes evitados, con una proyección anual cercana a 140.000 euros en un ámbito regional.
Un servicio infrautilizado
Pese a todo ello, el informe plantea que la red de farmacias es “uno de los recursos sanitarios más infrautilizados” del sistema, pese a su capacidad para generar valor desde el punto de vista económico. Este potencial se enmarca en un contexto de creciente presión sobre el sistema sanitario, donde la incorporación de la farmacia comunitaria a las estrategias asistenciales puede contribuir a mejorar la eficiencia global.
En conjunto, Hidalgo resumió esta aportación al señalar que las farmacias “mejoran los resultados en salud y en calidad de vida, refuerzan la cohesión social y además generan sustanciables ahorros para el sistema sanitario”. De este modo, el informe concluye que la red de farmacias aporta valor desde una triple dimensión clínica, social y económica, lo que refuerza su papel como un activo relevante en la respuesta a los desafíos actuales del sistema sanitario.
Diez propuestas
El informe propone diez líneas de acción orientadas a integrar y aprovechar mejor el potencial de la farmacia comunitaria dentro del sistema sanitario. En primer lugar, plantea avanzar hacia una integración funcional y sistemática en los circuitos asistenciales, con modelos de colaboración definidos con atención primaria y otros profesionales.
En esa misma línea, se propone reforzar la coordinación con la farmacia hospitalaria, especialmente en procesos clínicos complejos y en las transiciones asistenciales, donde existen mayores riesgos para los pacientes.
El documento también aboga por priorizar los servicios farmacéuticos en aquellos ámbitos donde la evidencia muestra mayor impacto clínico y económico, con especial foco en la reducción de hospitalizaciones, urgencias y eventos de alto coste.
Otra recomendación clave es superar el actual modelo fragmentado basado en experiencias piloto, para avanzar hacia servicios estructurados, estables, evaluables y con suficiente cobertura poblacional que permitan generar impacto real en salud.
El informe incide asimismo en la necesidad de aprovechar la capilaridad de la red de farmacias como infraestructura sanitaria de proximidad, especialmente en entornos rurales o con menor disponibilidad de recursos asistenciales.
En cuanto a la orientación asistencial, propone dirigir los servicios hacia pacientes de mayor complejidad clínica, como los crónicos y polimedicados, donde el impacto potencial es mayor.
El decálogo incluye también un bloque centrado en la capacitación profesional, con el objetivo de impulsar la formación de los farmacéuticos alineada con estándares internacionales y basada en servicios evaluables.
De forma complementaria, se plantea reforzar la formación clínica en áreas terapéuticas de mayor carga asistencial o complejidad, siempre que exista evidencia de valor añadido de la intervención farmacéutica.
Otra línea de actuación es promover la generación y difusión sistemática de evidencia sobre el impacto de los servicios farmacéuticos, incluyendo resultados y evaluaciones económicas que permitan compararlos con otras alternativas del sistema.
Por último, el informe recomienda integrar progresivamente las actividades de prevención y detección precoz de la farmacia comunitaria en las estrategias de salud pública, como complemento a otros niveles asistenciales.





Lilisbeth Perestelo:
César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):