Terapéutica

La farmacia sintetiza su papel para mejorar la promoción y comunicación de la vacunación

La Federación Internacional Farmacéutica presenta su manual para reforzar el papel del profesional de farmacia en la estrategia vacunal. El documento destaca que una recomendación clínica puede elevar la tasa de inicio de la inmunización al 60 %.

La Federación Internacional de Farmacia (FIP) acaba de dar a conocer un nuevo conjunto de herramientas diseñado para fortalecer la capacidad de los farmacéuticos en la comunicación sobre vacunas. Este recurso se basa en la evidencia de que las recomendaciones de los profesionales sanitarios constituyen uno de los predictores más sólidos para la aceptación de la inmunización. Según los datos recopilados en el informe, las tasas de inicio de la vacunación aumentaron de forma significativa, pasando de un 24 % sin intervención directa a un 60 % cuando medió una recomendación profesional.

El documento enfatiza que los farmacéuticos comunitarios, gracias a su alta accesibilidad y contacto directo con el paciente, desempeñan un papel fundamental en la configuración de las actitudes públicas y la confianza en los programas nacionales de salud. La guía se alinea con el Objetivo de Desarrollo 16 de la FIP sobre enfermedades transmisibles, que busca expandir la función de la fuerza laboral farmacéutica en la prevención y gestión de patologías.

La intervención del farmacéutico se estructura en tres niveles: individual, comunitario e interprofesional. En el ámbito del paciente, la guía propone un proceso de cribado estructurado para identificar contraindicaciones y valorar factores de riesgo individuales como la edad, la ocupación o el embarazo. Para abordar la vacilación, el manual sugiere categorizar las barreras mediante el modelo de las tres C: complacencia, confianza y conveniencia.

En situaciones de baja percepción de riesgo o complacencia, se recomienda el uso de mensajes personalizados que resalten la gravedad de las enfermedades. Por el contrario, cuando la barrera es la falta de confianza, el profesional debe destacar el rigor de los procesos de desarrollo y testado de los fármacos, manteniendo la transparencia sobre los efectos secundarios. La guía incluye ejemplos de diálogos para grupos de riesgo, como personas que viven con VIH, pacientes con enfermedades crónicas respiratorias o cardiovasculares, y mujeres embarazadas.

Modelos de colaboración con médicos

La coordinación con otros profesionales sanitarios resulta esencial para garantizar la seguridad del paciente y la continuidad de los cuidados. El informe señala que los errores de comunicación contribuyeron al 24 % de los incidentes de seguridad de forma general. Para mitigar este riesgo, la FIP propone la adopción del marco SBAR (Situación, Antecedentes, Evaluación y Recomendación), una herramienta estructurada que facilita el intercambio de información clínica crítica entre farmacéuticos y prescriptores.

Respecto a la operatividad de los servicios, se definieron tres modelos de colaboración específicos. El modelo de responsabilidad compartida, el más valorado por los profesionales, divide las actividades entre la clínica médica y la farmacia, permitiendo que el médico realice la consulta inicial y el farmacéutico administre las dosis subsiguientes. Este enfoque asegura el seguimiento completo de los esquemas multidosis y mejora la documentación de los registros de vacunación en los distintos puntos de atención.

Finalmente, el manual aborda la gestión de la desinformación en el entorno comunitario. La FIP insta a los farmacéuticos a utilizar estrategias de inoculación, que consisten en refutar mitos antes de que estos se asienten en la población. Mediante el marco de trabajo 'Acknowledge, Bridge, Communicate', los profesionales pueden validar las preocupaciones de los ciudadanos mientras redirigen la conversación hacia datos basados en la evidencia científica para proteger la salud pública.

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