La sede del Ministerio de Sanidad ha acogido este jueves la presentación oficial de la candidatura española a la Dirección General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), encabezada por la médica y especialista en endocrinología María Neira. El acto contó con la intervención de la ministra de Sanidad, Mónica García, quien confirmó el respaldo del Ejecutivo a este proyecto técnico y político «en una coyuntura internacional definida por la inestabilidad geopolítica y las presiones sobre los organismos multilaterales». Neira expuso las prioridades de su programa, centrado en reforzar la autoridad técnica del organismo, priorizar la prevención primaria de las patologías crónicas y consolidar la preparación ante futuras emergencias sanitarias mediante el consenso internacional.
Durante su comparecencia, la candidata analizó la complejidad del proceso de designación y los equilibrios diplomáticos precisos para recabar los apoyos necesarios dentro de la gobernanza de la institución sanitaria. Neira explicó que la carrera se encuentra en su fase decisiva entre siete aspirantes presentados por sus respectivos gobiernos, procedentes de Bélgica, China, Arabia Saudí, Catar e Indonesia, además de la opción española. La médica asturiana remarcó que su motivación responde «exclusivamente a una vocación técnica construida tras décadas de servicio en salud pública, gestión de crisis humanitarias y dirección de departamentos internacionales». Frente a las especulaciones sobre sus opciones, sentenció: «Me guía solo la salud global, nada más. No tengo ningún interés ni personal».
Por su parte, la ministra de Sanidad ensalzó la trayectoria de la aspirante y garantizó el respaldo del Ejecutivo, recordando que España forma parte del grupo de países con representación directa en el órgano de decisión que iniciará la criba de candidaturas. García enfatizó que la aspirante conoce la estructura de la OMS desde el terreno humanitario hasta los puestos de dirección ejecutiva en Ginebra, pasando por la gestión pública estatal. Según destacó García, el Gobierno «confía en que su perfil aúne el rigor científico con la capacidad de interlocución internacional necesaria para devolver la estabilidad a la agencia sanitaria». «España se enorgullece de tener una candidata a la dirección general de la Organización Mundial de la Salud como María Neira en un momento especialmente complejo para la salud global», manifestó la ministra durante su intervención.
Neira desgranó su programa incidiendo en la urgencia de recuperar la credibilidad y la solvencia técnica de la OMS en un entorno de polarización y desinformación. A su juicio, la institución ha estado sujeta en los últimos años «a un intenso escrutinio público derivado de la gestión de sucesivas crisis epidemiológicas, lo que exige blindar sus decisiones con la mejor evidencia disponible y una comunicación pública rigurosa». Para ello, propuso apoyarse en sociedades científicas, colegios profesionales y centros colaboradores, incorporando a expertos independientes que actúen como catalizadores del conocimiento y faciliten el traslado de directrices técnicas a los sistemas nacionales de salud.
La prevención primaria de las patologías crónicas constituyó otro de los pilares centrales de su exposición en el Ministerio de Sanidad. Neira advirtió de que las enfermedades no transmisibles, como la diabetes, la hipertensión, el cáncer y los trastornos ligados al sedentarismo y la obesidad, representan una carga asistencial y económica que compromete la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. La candidata diferenció expresamente las políticas de cribado y diagnóstico precoz, propias de la prevención secundaria, de las intervenciones destinadas a atajar las causas originarias antes del debut clínico. En este sentido, planteó acelerar tres transformaciones básicas: la transición hacia energías limpias para mitigar la contaminación del aire, la planificación urbana orientada a la protección de la salud y el desarrollo de sistemas agroalimentarios sostenibles.
Alianzas globales y preparación epidemiológica
La aspirante profundizó en el enfoque de salud integral que vincula la salud humana con la sanidad animal y el estado de los ecosistemas, conocido como ‘One Health’. Desde esta perspectiva, Neira argumentó que la degradación ambiental y la invasión de hábitats naturales multiplican las probabilidades de saltos zoonóticos y la aparición de nuevos patógenos. La candidata abogó por articular barreras ecológicas y fortalecer la vigilancia epidemiológica mediante una coordinación operativa sólida con el resto de actores que integran la arquitectura sanitaria global, entre los que citó a Unicef, el Fondo Global o Gavi entre otros. Asimismo, alertó sobre amenazas emergentes desatendidas en la agenda política, tales como la resistencia a los antimicrobianos, los disruptores endocrinos y el impacto biológico de la acumulación de microplásticos y nanoplásticos en el organismo.
La dimensión diplomática centró buena parte de las preguntas dirigidas a la candidata, en particular la relación de la OMS con Estados miembros que manifestaron discrepancias o iniciaron mecanismos de desvinculación, como Estados Unidos y Argentina. Neira defendió el principio de universalidad de la agencia y sostuvo que «no debe escatimarse ningún canal diplomático ni técnico para asegurar la permanencia y participación activa de todos los países». «La Organización Mundial de la Salud se llama Mundial de la Salud y por lo tanto, al ser mundial, tenemos que tener a todos los países dentro», aseveró la especialista, quien apeló al cumplimiento del Reglamento Sanitario Internacional y al diálogo con las comunidades científicas locales para superar las tensiones geopolíticas y garantizar la cobertura sanitaria universal.
El programa presentado incluye también una atención prioritaria a la salud mental, un ámbito contemplado en la carta fundacional de la institución pero que requiere, según la candidata, un impulso renovado frente a la incidencia de trastornos psiquiátricos, problemas del neurodesarrollo y la necesidad de comprender mejor el espectro autista. Neira planteó igualmente la conveniencia de regular los riesgos asociados a la implantación de la inteligencia artificial en la práctica clínica y de salud pública, aprovechando sus potencialidades de análisis epidemiológico pero estableciendo salvaguardas éticas y de seguridad.
Fases del calendario y gobernanza
El acceso a la Dirección General de la OMS se dirime a través de un procedimiento electoral reglado por los estatutos de la entidad multilateral. Siete candidaturas nacionales concurren formalmente al puesto: España con María Neira; Hans Kluge (Bélgica), Gevorg Tamamyan (Armenia, propuesto por Botsuana); Budi Gunadi Sadikin (Indonesia); Li Song (China); Hanan Balkhy (Arabia Saudita) y Hanan Mohammed Al-Kuwari (Qatar). El primer filtro institucional tendrá lugar a finales del mes de enero en Ginebra durante la reunión del Consejo Ejecutivo de la OMS. Este órgano, compuesto por 34 representantes gubernamentales con cualificación técnica en sanidad, evaluará a los aspirantes y realizará las comparecencias correspondientes.
Para superar esta fase, la candidatura designada deberá forjar consensos mayoritarios entre los miembros del Consejo Ejecutivo. Tal como recordó Neira, España cuenta con asiento y voto asegurado dentro de este órgano colegiado, por lo que la delegación española centrará su labor diplomática en convencer a los otros 33 países miembros mediante argumentos técnicos, sanitarios y de trayectoria profesional. El candidato consensuado por el Consejo Ejecutivo pasará posteriormente a la votación definitiva en la Asamblea Mundial de la Salud, donde los Estados miembros ratificarán el nombramiento de la persona que asumirá el liderazgo del organismo durante los próximos cinco años.




María Jesús Lamas, directora de la Agencia Española de Medicamentos (Aemps).:
César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia.:
Raquel Yotti, comisionada del Perte para la Salud de Vanguardia:
Juan Yermo, director general de Farmaindustria.: