Terapéutica

EFSA y el ECDC alertan sobre la pérdida de eficacia de la ciprofloxacina en Europa

El último informe conjunto de la EFSA y el ECDC sobre resistencia antimicrobiana en 2026 revela una situación compleja en Europa. Mientras la resistencia en Salmonella disminuye, la ineficacia de la ciprofloxacina obliga a cambiar protocolos clínicos.

La resistencia antimicrobiana (RAM) en bacterias de origen alimentario como Salmonella y Campylobacter persiste como una amenaza para la salud pública en el territorio europeo. Según el último informe técnico elaborado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), la situación epidemiológica actual muestra una dicotomía entre la reducción de resistencias a fármacos tradicionales y el avance de fenotipos resistentes a opciones terapéuticas críticas.

Campylobacter y Salmonella procedentes de casos humanos y animales de producción mantienen niveles de resistencia elevados frente a la ciprofloxacina. Este antimicrobiano resulta fundamental para el abordaje de cuadros infecciosos graves en medicina humana. La tendencia al alza de esta resistencia en aislamientos humanos de Salmonella durante los últimos años ha generado preocupación en las autoridades sanitarias, ya que compromete las opciones de tratamiento disponibles.

En el caso específico de Campylobacter, la pérdida de sensibilidad es tan extensa en el continente que la ciprofloxacina dejó de recomendarse para el tratamiento de infecciones en personas. Para intentar preservar la utilidad que todavía conserva este fármaco en la práctica médica, se establecieron restricciones estrictas a su uso en el ámbito veterinario. Además, una proporción alta de aislados bacterianos tanto en humanos como en especies ganaderas presenta resistencia a otros compuestos de uso común como la ampicilina, las tetraciclinas y las sulfonamidas.

Riesgo de las carbapenemasas

Un punto crítico del documento es la detección de Escherichia coli productora de carbapenemasas en animales de producción y en carne en diversas regiones europeas. Los carbapenémicos constituyen una de las últimas líneas de defensa antibiótica en los hospitales y su administración no está autorizada en animales productores de alimentos. El incremento en el número de detecciones notificadas exige una vigilancia estrecha, pues el origen de estas cepas requiere investigaciones adicionales para determinar las rutas de transmisión.

A pesar de este escenario, el informe recoge señales favorables que indican que la acción coordinada permite revertir ciertas tendencias. En el caso de Salmonella, la resistencia de aislados humanos a la ampicilina y las tetraciclinas descendió de forma significativa en la última década en 19 y 14 países, respectivamente. Estos indicadores positivos también se replicaron en la sanidad animal a escala de la Unión Europea, con un retroceso de las resistencias a tetraciclinas en broilers y tanto a ampicilina como a tetraciclinas en pavos.

Evolución de la inmunidad bacteriana

Para Campylobacter, la resistencia a la eritromicina disminuyó en varios países durante los últimos diez años. Este descenso se observó tanto en muestras humanas como en determinadas especies de producción animal. La relevancia de este dato radica en que la eritromicina se considera un tratamiento de primera línea para las infecciones humanas por este patógeno. Por otra parte, la resistencia combinada a antimicrobianos de importancia crítica se mantuvo generalmente baja en los géneros bacterianos monitorizados.

Los avances registrados en periodos anteriores experimentaron una ralentización en áreas concretas. En Escherichia coli, los niveles de resistencia frente a determinadas sustancias en el sector avícola se estabilizaron en lugar de mantener su senda descendente. No obstante, la capacidad de algunos estados miembros para reducir la RAM en animales de abasto contribuyó a una mejora global en los indicadores europeos.

La variabilidad en los patrones de resistencia entre países responde a las diferencias existentes en el uso de antimicrobianos, las prácticas de manejo ganadero, las medidas de sanidad animal y las estrategias de prevención de infecciones. La RAM afecta de forma transversal a los sistemas de salud al dificultar el manejo de infecciones comunes.

La protección de la salud pública europea depende del mantenimiento del enfoque One Health, que integra la sanidad humana, animal y la producción alimentaria. Los resultados de 2026 confirman que el uso responsable de medicamentos en todos los sectores, unido a medidas eficaces de higiene y bioseguridad, resulta indispensable para frenar la propagación de bacterias resistentes.

La efectividad de los tratamientos futuros está ligada a la capacidad de los sistemas sanitarios para coordinar acciones ante patógenos que circulan entre el ganado y el consumidor. La vinculación estrecha entre los sistemas humanos y animales exige que la vigilancia sea continua y que las restricciones de uso se apliquen con rigor técnico para salvaguardar el arsenal terapéutico actual.

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