El Grupo Español de Hematogeriatría (GEHEG), perteneciente a la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), ha celebrado una nueva edición de su workshop anual en Madrid. El encuentro se consolida como un foro de referencia nacional para el abordaje integral del paciente hematológico de edad avanzada, una población que se posicionó como un perfil prioritario en prácticamente todas las patologías del área, tanto en la práctica clínica como en los ensayos clínicos.
Durante la reunión, los especialistas certificaron un cambio de paradigma asistencial donde la edad cronológica del paciente dejó de ser el principal criterio terapéutico. Dolly Fiallo, una de las coordinadoras de esta duodécima edición y hematóloga del Hospital Dr. Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, subrayó que la hematogeriatría dejó de ser un concepto emergente para convertirse en un eje central de la práctica clínica. Según Fiallo, la edad cronológica ya no puede ser el principal criterio terapéutico en el campo de la salud, ya que hoy el foco está en la fragilidad, la funcionalidad y las preferencias del paciente.
En este contexto, la valoración geriátrica integral adquirió un papel clave para evaluar de forma sistemática la reserva funcional, las comorbilidades, el estado cognitivo, el soporte social y los objetivos vitales. El reto actual, según se puso de manifiesto, ya no fue únicamente disponer de terapias eficaces, sino saber a quién administrarlas y cómo adaptarlas a la realidad de cada individuo.
Abordaje multidisciplinar y retos
Los especialistas alertaron sobre la necesidad urgente de consolidar equipos verdaderamente multidisciplinares. La integración estructurada de geriatría en los servicios de hematología siguió siendo una asignatura pendiente en muchos hospitales. A este factor se sumaron desafíos como la polifarmacia, la fragilidad no detectada, el acceso desigual a especialistas en geriatría y la falta de toma de decisiones compartidas.
El desarrollo de terapias dirigidas e inmunológicas, en muchos casos libres de quimioterapia convencional, transformó la hematología. La incorporación de fármacos orales y esquemas menos intensivos permitió controlar la enfermedad con menor toxicidad, facilitando tratamientos ambulatorios mejor adaptados a personas con algún grado de fragilidad. Entre los avances más relevantes se encontraron los inhibidores de BTK, BCL-2, FLT3, JAK o IDH, además de la inmunoterapia con anticuerpos biespecíficos.
Incluso en casos seleccionados, se emplearon terapias CAR-T y combinaciones de baja intensidad y alta eficacia. Estos progresos permitieron tratar a pacientes que anteriormente solo podían recibir manejo paliativo y abrieron la puerta a estrategias potencialmente curativas. No obstante, los expertos insistieron en que estos tratamientos pueden impactar sobre la fragilidad, por lo que resultó imprescindible evaluarla previamente e intervenir sobre los déficits detectados.
Nutrición y prehabilitación
La nutrición, el ejercicio físico, la desprescripción y las estrategias de prehabilitación se consideraron herramientas esenciales para preservar la calidad de vida. El deterioro del estado nutricional y de la capacidad funcional formó parte tanto del envejecimiento como del impacto de la enfermedad y sus tratamientos. Por ello, el workshop puso el foco en la necesidad de establecer alianzas con profesionales de nutrición, farmacia, rehabilitación, educación física y enfermería.
El objetivo fue incrementar la resiliencia del paciente mediante estrategias que permitieran mejorar la tolerancia al tratamiento y favorecer la recuperación funcional. Asimismo, la reunión abordó la relevancia de los neuroderechos. Garantizar la autonomía y la soberanía mental implicó realizar una evaluación cognitiva sistemática antes del inicio de las terapias y asegurar la adecuada comprensión de los consentimientos informados por parte del paciente.
Respecto a los cuidados paliativos, los expertos coincidieron en la importancia de su integración precoz. Lejos de limitarse a fases finales, su incorporación temprana permitió un mejor control sintomático, facilitó la planificación anticipada de decisiones consensuadas y contribuyó a reducir hospitalizaciones innecesarias, favoreciendo una atención humanizada centrada en la calidad de vida.
Prioridades estratégicas del grupo
La presidenta del GEHEG, Mónica Ballesteros, hematóloga del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, señaló que una de las prioridades del grupo fue facilitar el acceso a escalas de valoración geriátrica validadas y promover recomendaciones sobre medidas de intervención asociadas. Además, consideró fundamental impulsar la generación de evidencia científica específica, trabajando de forma coordinada con el resto de los grupos cooperativos de la SEHH.
Entre los avances de los últimos años, Ballesteros destacó la creación de unidades de hematogeriatría o la integración de geriatras o internistas en los equipos de hematología, un paso que reflejó la necesidad de un modelo interdisciplinar. No obstante, el principal reto siguió siendo generar evidencia sólida sobre el impacto de la valoración geriátrica en las distintas patologías hematológicas y su relación directa con la fragilidad del paciente mayor.

Lilisbeth Perestelo:
César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):