Política

El Parlamento Europeo abre el debate sobre el marco de la Comisión para mejorar el acceso a trasplantes

SANT y ENVI abordan las directivas de comercialización de microorganismos modificados genéticamente y procesamiento de órganos, que introduce un sistema de autorización ágil para técnicas de conservación de órganos de alto riesgo.

La Comisión Europea presentó ante las comisiones de Medio Ambiente (ENVI) y la Subcomisión de Salud Pública (SANT) una propuesta para reformar la directiva de órganos. El objetivo principal es dar respuesta a la brecha existente entre la oferta y la demanda de trasplantes, un procedimiento que actualmente salva la vida de 30.000 personas al año en la Unión Europea, pero que sigue enfrentando limitaciones técnicas de tiempo y conservación.

En una sesión conjunta ambas comisiones abordaron las dos nuevas directivas actualmente en fase de revisión, incluidas ambas en la Ley Europea de Biotecnología. Por un lado se aborda la comercialización de Microorganismos Genéticamente Modificados (MGM), como bacterias, algas o levadura, en productos distintos de alimentos y piensos. La otra directiva aborda el procesamiento de Órganos para Trasplante, y con ella se quiere garantizar una serie de estándares de calidad y seguridad para todos los ciudadanos de la UE. Ambas directivas han sido también expuestas a información pública por parte del Ministerio de Sanidad.

En el caso de la directiva sobre trasplantes, la innovación central de la propuesta radica en el procesamiento de órganos ex vivo. Hasta hace poco, la extracción de un órgano iniciaba una cuenta atrás crítica para su viabilidad. Sin embargo, los nuevos métodos de conservación permiten alargar el tiempo fuera del cuerpo, abriendo la puerta a procedimientos terapéuticos antes imposibles. Esta tecnología permite realizar correcciones quirúrgicas o administrar quimioterapia directamente al órgano si se sospecha de la presencia de células tumorales, recuperando así órganos que anteriormente se habrían desechado.

Seguridad y agilidad administrativa

El Ejecutivo comunitario subrayó que el paso de trasplantes tradicionales a procesos complejos ex vivo requiere una supervisión adecuada. Por ello, la normativa propone un sistema de autorización alineado con la legislación de sustancias de origen humano (SoHO), con la que los profesionales sanitarios ya están familiarizados. El enfoque se centrará en el filtrado de riesgos, exigiendo controles más estrictos para las tecnologías de alto riesgo, pero simplificando la burocracia para los procesos ya consolidados.

Durante el debate, la ponente de SANT, T. Jerkovic, destacó que el marco jurídico debe garantizar que estas tecnologías se utilicen con seguridad y beneficien a todos los pacientes por igual. En este sentido, la trazabilidad y la transparencia en las técnicas de procesamiento se presentan como pilares fundamentales para mantener la confianza en el sistema sanitario. La intención de la Comisión Europea es evitar que cada Estado miembro tenga que "inventar la sopa de ajo", promoviendo el reconocimiento mutuo de evaluaciones para que los centros de trasplantes puedan adoptar nuevas técnicas con rapidez.

La diputada española, Margarita de la Pisa (Patriots), aseguró que la propuesta "refleja importantes avances médicos" y "supone un paso adelante", si bien indicó que "debemos asegurarnos de que las definiciones sean precisas y de que las responsabilidades a nivel nacional estén claras, en particular en lo que respecta a la supervisión y a la aplicación".

Los representantes de la Comisión recordaron que cualquier hora extra de burocracia supone una hora más en la lista de espera. El nuevo marco legal, que contará con un documento técnico detallado en mayo de 2026, busca que la normativa vaya de la mano del consenso científico, mejorando los resultados de las operaciones y ampliando la esperanza de vida de los pacientes europeos.

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