El Departamento de Salud y Osakidetza ha evaluado el grado de ejecución del Pacto Vasco de Salud. Según los datos presentados por el consejero de Salud, Alberto Martínez, el 85 % de las iniciativas acordadas, concretamente 282 de las 332 previstas, ya se encuentran en fase de implementación.
Durante la sesión de seguimiento, el responsable de la cartera sanitaria explicó que transformar un sistema sanitario "no es un sprint político, sino una maratón colectiva". Martínez defendió que este proceso exigió preparación y constancia para ajustar el paso sin perder de vista el objetivo de mejorar la atención ciudadana. De las iniciativas activadas, 46 presentan un nivel de avance alto, mientras que 103 se encuentran en un estadio medio y 133 en fase inicial.
La estrategia se apoya en diez proyectos tractores que buscan generar un impacto transversal en la organización. Entre estas medidas destaca la creación del Consejo Asesor de Transformación en Salud, cuya tramitación ya inició el Gobierno vasco para ordenar el cambio organizativo de forma homogénea. Asimismo, el plan contempla un programa de infraestructuras y equipamientos sanitarios hasta 2032 con una inversión de 1.600 millones de euros, que incluye la construcción de 21 nuevos centros de salud.
En el ámbito asistencial, la Atención Primaria se sitúa como la base de la transformación. El plan de acción para 2026 recoge medidas para mejorar la accesibilidad y la equidad, incorporando nuevos perfiles profesionales como psicólogos y trabajadores sociales. Además, el Servicio Vasco de Salud integra herramientas tecnológicas como la transcripción de voz en consulta y el acceso a imagen desde la historia clínica para agilizar la labor de los profesionales.
Prioridad en la salud mental
La Salud Mental figura como otra de las líneas prioritarias del pacto. El departamento impulsa el desarrollo de rutas asistenciales integradas por patologías, con especial atención a las adicciones, la patología dual y el área infantojuvenil. Estos itinerarios pretenden que los pacientes y sus familias conozcan de antemano su recorrido asistencial, lo que aporta seguridad y continuidad en el tratamiento. Para sostener esta estructura, Osakidetza creó una subdirección específica de salud mental y coordinación sociosanitaria.
En el plano preventivo, el pacto contempló la ampliación de los programas de cribado. Entre las novedades destacaron la reducción de la edad para el cribado de mama hasta los 45 años, la implementación de la autotoma de cérvix y el inicio de un proyecto piloto de cribado cardiovascular en Elgoibar. Estas actuaciones se complementan con el refuerzo de la cartilla vacunal digital y la mejora de la vigilancia epidemiológica mediante la coordinación de los sistemas de información.
Gestión de la farmacoterapia vasca
Un aspecto relevante del proyecto es la puesta en marcha de una estrategia para optimizar el uso de benzodiacepinas. Esta iniciativa busca reforzar la seguridad del paciente y asegurar un uso adecuado de estos fármacos dentro del sistema. Junto a esta medida, el departamento destacó el proyecto DATU, u Oficina del Dato, orientado a mejorar la custodia y gestión de la información sanitaria para disponer de un sistema más medible.
Por último, el consejero subrayó que la organización ha comenzado a utilizar los resultados en salud para orientar las decisiones de planificación. Este enfoque hacia la medicina de valor se materializó en la ruta corporativa de cáncer de mama y el despliegue del Observatorio de Buenas Prácticas. Según Martínez, el objetivo final es construir "un sistema vivo y capaz de adaptarse a las necesidades de la población de forma equitativa".



Lilisbeth Perestelo: