Política

La Efpia advierte del "riesgo para el contribuyente" de nacionalizar la investigación

La Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas destaca que el sistema de propiedad intelectual es el mecanismo más eficaz para la innovación. Un informe de Sidley Austin desaconseja sustituirlo por infraestructuras públicas.

El sistema de propiedad intelectual en el sector farmacéutico europeo afronta un momento decisivo ante las propuestas de reforma legislativa que se debaten en la Unión Europea. Michael Swita, director de Política de Propiedad Intelectual de la Efpia, señala que la existencia de incentivos predecibles y robustos determinará si los avances terapéuticos del futuro se desarrollan en suelo europeo o en otras regiones. En el marco del Día Mundial de la Propiedad Intelectual 2026, la industria subrayó que la competitividad y el acceso de los pacientes a nuevos medicamentos dependen de un entorno que atraiga la inversión global hacia la investigación.

Un informe técnico elaborado por Sidley Austin para la patronal europea analiza la viabilidad de diversos modelos alternativos al actual sistema de exclusividad. El documento concluye que no existe una base robusta en la literatura académica ni en los resultados observados que sustente la sustitución del modelo de propiedad intelectual por sistemas de premios o por la creación de infraestructuras públicas de investigación. El análisis advirtió de que estas propuestas "plantean interrogantes legales y económicos significativos que no han sido resueltos mediante evaluaciones de impacto preceptivas antes de considerar su inclusión en la normativa europea".

Riesgos de la gestión pública

Riesgos de la gestión pública

La propuesta de crear una infraestructura pública de medicamentos a escala comunitaria, bajo la denominación de European Medicines Infrastructure, supondría un desplazamiento del riesgo financiero desde el sector privado hacia las cuentas estatales. El informe de los analistas de Sidley Austin destacó de forma explícita que este modelo de gestión pública conlleva un “riesgo para el contribuyente” al comprometer fondos que podrían verse afectados por las elevadas tasas de fracaso en la investigación aplicada. Mientras en el sistema actual las compañías asumen íntegramente las pérdidas de los proyectos que no prosperan, un modelo de titularidad estatal pondría en riesgo la estabilidad financiera pública mediante el aumento de la deuda o la carga fiscal.

Los expertos destacaron asimismo el concepto económico de fracaso gubernamental, que incluye ineficiencias crónicas en la asignación de recursos y una menor capacidad de respuesta ante entornos científicos dinámicos. La capacidad operativa de una institución pública de estas características también generó dudas desde el punto de vista presupuestario y de escala. Con una dotación estimada de 6.500 millones de euros en su versión más ambiciosa, esta infraestructura representaría apenas el 15 por ciento de los recursos anuales de los National Institutes of Health de Estados Unidos. En comparación, las 22 principales compañías farmacéuticas del mundo invirtieron de forma conjunta 127.800 millones de dólares en investigación durante el ejercicio 2021, lo que evidencia la brecha de recursos existente.

Limitaciones de los premios económicos

En cuanto a la implantación de premios a la innovación como alternativa a las patentes, el estudio los calificó como una "propuesta abstracta que carece de precedentes exitosos en la comercialización de medicamentos". Aunque este tipo de incentivos funcionaron en sectores como el aeroespacial o para el desarrollo de prototipos puntuales, no demostraron utilidad en procesos de larga duración que incluyen ensayos clínicos y fabricación a escala industrial. El informe detecta además problemas estructurales como la duplicación de esfuerzos investigadores y la dificultad técnica de calcular el valor social real de una medicina antes de su utilización clínica extensiva.

La propiedad intelectual cumple una función adicional en la difusión del conocimiento científico que a menudo se ignora en el debate político. El sistema de patentes obliga a la divulgación detallada de la información científica de la invención, lo que permite que la comunidad investigadora acceda a esos datos y pueda desarrollar nuevas generaciones de tratamientos una vez que expiran los derechos de exclusividad. EFPIA defendió que esta transparencia permitió transformar enfermedades anteriormente mortales, como el VIH, en patologías manejables, o lograr curaciones en más del 90 por ciento de los pacientes con hepatitis C mediante tratamientos de corta duración.

El sector farmacéutico consideró que el debate actual sobre la Biotech Act representa una oportunidad para crear nuevos incentivos que ayuden a Europa a recuperar su liderazgo mundial en ciencias de la vida. Michael Swita concluyó que el marco de innovación basado en el mercado y protegido por patentes continúa siendo el mecanismo más fiable para impulsar el progreso médico. Las alternativas sugeridas por distintos grupos de interés resultan, según los datos expuestos, ineficientes en términos económicos y podrían comprometer el desarrollo de soluciones para necesidades médicas no cubiertas en áreas de alta complejidad como el alzhéimer.

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