La Administración estadounidense ha puesto cifra al impacto económico potencial de su futura política de precios internacionales de referencia para medicamentos innovadores. Según un documento técnico publicado por el Council of Economic Advisers (CEA), la estrategia “Most-Favored-Nation” (MFN) podría generar ahorros en torno a los 600.000 millones de dólares en una década.
El informe, difundido por la Casa Blanca, estima concretamente un ahorro de 529.000 millones de dólares en diez años mediante la aplicación prospectiva del modelo MFN, al que suma otros 64.300 millones adicionales en Medicaid para productos ya comercializados. En total, el Ejecutivo estadounidense habla de aproximadamente 593.000 millones de dólares de ahorro acumulado.
La magnitud de la cifra sitúa la propuesta como una de las iniciativas más ambiciosas de control del gasto farmacéutico planteadas hasta ahora en Estados Unidos. Para contextualizar el alcance, el ahorro proyectado equivale aproximadamente a algo más de un año completo del actual gasto anual estadounidense en medicamentos con receta. De este modo, el impacto de la rebaja de precios sería del orden de un 10%.
Ajuste estructural
El planteamiento de la Casa Blanca parte de una premisa política y económica reiterada por la Administración Trump: que Estados Unidos financia una parte desproporcionada de la innovación farmacéutica global debido a que otros países desarrollados pagan precios sustancialmente inferiores.
La propuesta MFN busca modificar este equilibrio vinculando el precio de determinados medicamentos en EE.UU. a los precios netos pagados en una cesta de países comparables, formada por Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Japón, además de Dinamarca y Suiza.
Según el documento técnico, el modelo afectaría principalmente a medicamentos innovadores de marca sin competencia genérica o biosimilar, incluyendo áreas terapéuticas de alto impacto presupuestario como oncología, inmunología, antidiabéticos o antirretrovirales.
El informe sostiene que el ajuste permitiría reducir progresivamente los precios netos estadounidenses hasta aproximadamente un 30% al cabo de diez años.
Cálculo del ahorro
La estimación publicada se apoya en datos de IQVIA Midas y en modelos desarrollados por el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca. El documento reconoce, sin embargo, varias limitaciones metodológicas relevantes. Entre ellas, admite que no existe actualmente una base pública internacional que recoja precios netos reales de medicamentos, ya que muchos descuentos, rebates y acuerdos confidenciales permanecen fuera del conocimiento público.
Para salvar esta limitación, la Administración plantea que los fabricantes reporten voluntariamente precios netos internacionales siguiendo directrices metodológicas de CMS. Posteriormente, estos datos serían objeto de auditoría. El documento apunta además que la utilización de precios netos, y no simplemente precios lista. podría abrir un debate complejo sobre la confidencialidad de descuentos y acuerdos comerciales actualmente vigentes en numerosos mercados europeos. En este sentido, cabe recordar que España prevé incorporar una cláusula de reciprocidad en la confidencialidad de los precios y las condiciones de financiación, lo que pondría entre la espada y la pared a las compañías afectadas.
El texto reconoce además que la base MIDAS utilizada no refleja necesariamente precios netos reales del fabricante, sino precios de factura o aproximaciones variables según el país analizado. Pese a ello, la Casa Blanca defiende que incluso con supuestos conservadores el potencial de ahorro seguiría siendo significativo.
Uno de los elementos más relevantes del documento es que el objetivo no se limita a reducir precios en Estados Unidos. El informe plantea explícitamente que el nuevo marco debería incentivar una subida relativa de precios en otros países desarrollados.
GLP-1 y medicamentos de alto impacto político
La Casa Blanca utiliza los medicamentos para obesidad como uno de los principales ejemplos de la estrategia. El informe menciona específicamente Wegovy y Zepbound y asegura que la política MFN, junto a nuevos canales de distribución directa, podría traducirse en reducciones significativas del gasto de bolsillo para pacientes estadounidenses.
La Administración afirma que algunos pacientes sin cobertura podrían ahorrar hasta 3.000 dólares anuales en tratamientos GLP-1.


Lilisbeth Perestelo: