El Consejo de Ministros ha dado luz verde este martes a una reforma estructural del sistema de copago farmacéutico a través de un real decreto-ley. Esta nueva regulación persigue, de acuerdo con lo explicado por el Ministerio de Sanidad, corregir las desigualdades detectadas en el modelo vigente desde 2012 y adaptar la aportación ciudadana a la realidad económica actual de las familias. La ministra de Sanidad, Mónica García, explicó que la norma protege de forma especial a los pacientes crónicos que, a pesar de estar en activo, perciben rentas bajas o medias.
La modificación responde a los problemas de adherencia terapéutica observados en trabajadores con ingresos reducidos que no podían costear sus tratamientos prolongados. Según detalló la responsable de Sanidad, el sistema anterior penalizaba a estos colectivos al carecer de los mecanismos de protección que sí disfrutaban los pensionistas. Por este motivo, la reforma se asienta en los principios de equidad y progresividad para garantizar que ningún paciente abandone su medicación por motivos económicos.
La estructura del copago para las personas activas experimentó una transformación relevante al pasar de tres a seis tramos de renta. El modelo previo agrupaba a los ciudadanos en intervalos de cero a 18.000 euros, de 18.000 a 100.000 euros y más de 100.000 euros. Con la nueva normativa, los tramos se dividen entre cero y 9.000 euros, de 9.000 a 18.000, de 18.000 a 35.000, de 35.000 a 60.000, de 60.000 a 100.000 y rentas superiores a esta última cifra. El impacto estimado será de 265 millones de euros.
Nuevos límites de aportación mensual
Una de las principales novedades radica en la introducción de topes mensuales para los tres primeros tramos de renta en activos. Aquellos ciudadanos con ingresos de hasta 9.000 euros anuales tendrán un límite de 8,23 euros al mes. Para el intervalo entre 9.000 y 18.000 euros, el máximo quedó fijado en 18,52 euros, mientras que para las rentas de entre 18.000 y 35.000 euros el tope se situó en 61,75 euros. García subrayó que "esto significa que, como con los pensionistas, tendrán un tope máximo aquellas personas que tengan tratamientos prolongados o tratamientos caros".
En el ámbito de los pensionistas, la reforma también introdujo ajustes para mejorar su situación financiera. El sistema pasó de tener tres sectores a cuatro, incorporando un nuevo tope de 13,37 euros para aquellas personas con rentas comprendidas entre los 18.000 y los 60.000 euros. La ministra insistió en que esta reforma no supuso un incremento en lo que pagan los ciudadanos por sus fármacos, sino que el Estado asumió una mayor cuantía del coste total.
Mantenimiento de exenciones y salud mental
La nueva regulación preservó las exenciones vigentes para los colectivos más vulnerables. De este modo, personas con el ingreso mínimo vital, beneficiarios de pensiones no contributivas, desempleados sin subsidio, menores con discapacidad y afectados por accidentes laborales o enfermedades profesionales continuarán sin realizar aportaciones. Sanidad remarcó que la reforma moderniza el sistema para hacerlo más sensible a la realidad social y coherente con el derecho al acceso a la salud.
Por otro lado, el Gobierno autorizó la distribución territorial de 56,8 millones de euros destinados a reforzar las políticas de salud mental. De esta cantidad, 39 millones se dirigieron al plan de salud mental y 17,8 millones se consignaron al plan de acción para la prevención del suicidio. Estos fondos adicionales mantuvieron el nivel de financiación del ejercicio anterior para consolidar los recursos asistenciales en todas las comunidades autónomas.


Lilisbeth Perestelo: