Lilly ha presentado su informe ‘Lecciones aprendidas sobre la sostenibilidad del sector farmacéutico’ en un encuentro con periodistas. En la jornada se desglosaron por bloques los datos relevantes del informe, centrados en tres ejes: huella de carbono, residuos y gestión del agua.
Teresa Millán, directora de Asuntos Corporativos de Lilly España y Portugal, explicó la importancia del encuentro con los periodistas como parte del compromiso de Lilly con sus grupos de interés: “El sector farmacéutico tiene bastante complejidad, ya que tiene un impacto muy importante desde el punto de vista medioambiental, de gobernanza y de la sociedad. Para nosotros es importante sentarnos con nuestros públicos de interés para mejorar y contribuir”.
Precisamente, en el informe se asegura que Lilly España quiere contribuir al debate compartiendo conocimiento de valor con los responsables públicos y privados encargados de definir los estándares ambientales para el sector.
El informe es un ejercicio de análisis riguroso sobre los retos, avances y potenciales soluciones del sector farmacéutico en sostenibilidad. En relación con la huella de carbono del sector farmacéutico, el informe asegura que representa un desafío estructural para avanzar hacia una industria más sostenible, en la que ya se lograron avances en emisiones directas, pero también existen retos como las emisiones de alcance 3, que suponen un 80 % de la huella del sector y son complejas de trazar y reducir. Otro reto son las cadenas de suministro internacionales y el uso del transporte aéreo, que incrementan la huella de carbono logística.
Teresa Millán resaltó que están priorizando el transporte marítimo, menos intensivo en carbono que el aéreo, y aplicando soluciones de logística inversa. También señaló que están avanzando hacia envases con menor intensidad de carbono y reciclables mediante ecodiseño, y que están impulsando la química verde en la producción de API, reduciendo hasta un 30 % las emisiones y los residuos industriales peligrosos. “En Lilly España nos hemos comprometido a alcanzar la neutralidad en carbono en 2030 y nuestra planta de producción de Alcobendas ya utiliza electricidad 100 % renovable e integra prácticas de eficiencia energética. Además, tenemos el proyecto ‘District Heating’ para reducir el uso de gas natural”, dijo.
Otro dato que desgranó Teresa Millán fue la gestión de residuos a lo largo del ciclo de vida del medicamento, que plantea desafíos complejos ligados a la seguridad, la trazabilidad y la baja reciclabilidad de muchos materiales. En este sentido, comentó que están implementando soluciones de ecodiseño que simplifican materiales, mejoran la reciclabilidad e integran criterios de circularidad. También participan en el sistema SIGRE y fomentan el modelo de valorización que permite cerrar el ciclo de vida del medicamento. “Impulsamos un compromiso de ‘Cero residuos a vertedero’ en el Campus de Alcobendas, donde ya valorizamos más del 70 % de los residuos generados”.
En 2024, Lilly España produjo un 12,9 % menos de residuos peligrosos: 67 toneladas en 2024 frente a las 77 toneladas en 2023 y 85 toneladas en 2022. Para conseguir esta reducción, establecida como una línea de su Plan Estratégico de Sostenibilidad 2025-2030, implementaron sistemas de limpieza más eficientes, formulaciones optimizadas para reducir sobrantes y una gestión más precisa de los disolventes. Además, se apoyaron en tecnologías digitales y automatización de controles para identificar ineficiencias y anticipar puntos críticos en la generación de residuos.
El agua, recurso crítico para la industria farmacéutica
El informe destaca que la gestión eficiente del agua es clave en la sostenibilidad de la industria farmacéutica. Asegura que el desafío es garantizar la calidad y seguridad del medicamento sin comprometer la sostenibilidad hídrica, lo que exige innovar en tecnologías y procesos que reduzcan la huella hídrica sin afectar a la producción. Cabe señalar que el agua no se consume igual en todos los procesos farmacéuticos; su uso varía según la tecnología, el producto y la etapa de fabricación.
Precisamente, la fabricación de API es la etapa de mayor consumo de agua, con el 25 %-35 % del total. La limpieza in situ y la esterilización, así como los servicios auxiliares, representan el 15 %-20 %, mientras que la formulación concentra entre el 5 % y el 30 %, según el medicamento. El informe argumenta que las empresas farmacéuticas son conscientes de la importancia crítica del agua en sus operaciones. Por este motivo, más del 80 % de las 30 mayores compañías farmacéuticas del mundo identifican el agua como una de sus prioridades estratégicas en sostenibilidad. Por eso, las medidas desplegadas por el sector hasta la fecha permiten avanzar hacia un modelo industrial con menor huella hídrica.
El contexto regulatorio está cambiando. La reciente Recomendación de la Comisión Europea sobre eficiencia hídrica está presionando hacia una reducción real del consumo de agua.
El informe propone desarrollar una herramienta única que contemple las fases de producción, formulación, limpieza, uso clínico y tratamiento final, lo que permitiría identificar puntos críticos de consumo y orientar inversiones hacia soluciones más eficientes. Disponer de una métrica común facilitaría tanto la trazabilidad como la comparación entre empresas, favoreciendo una gestión más sostenible del agua en el conjunto del sector farmacéutico.
Por ello, la propuesta plantea que se incorporen estos criterios de forma gradual y adaptada a la realidad industrial del sector farmacéutico. Este enfoque permitirá evitar cargas desproporcionadas, garantizar la viabilidad técnica de los reportes y reforzar el papel de la industria como aliada en la gestión correcta de los recursos hídricos.
Durante la jornada, Ana Bosch, directora del Departamento Jurídico de Farmaindustria, comentó los ‘Desafíos globales de la sostenibilidad del sector farmacéutico’ y, en relación con el impacto de la Directiva de Aguas Residuales en la industria farmacéutica y en el sector cosmético, aseguró que desde Farmaindustria y la Federación Europea de las Empresas Innovadoras llevan demandando que todos los sectores que contribuyen a la contaminación de las aguas residuales contribuyan a ese tratamiento cuaternario, de acuerdo con los principios de proporcionalidad y no discriminación, que son los que se reconocen en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. “Hemos solicitado a la Comisión que haga un estudio en profundidad para conocer qué sectores contribuyen a la contaminación y en qué proporción podemos cada uno contribuir en el tratamiento de las aguas”. Ana Bosch informó de que recientemente el Tribunal Supremo de Irlanda planteó al Tribunal de Justicia de la Unión Europea que la Directiva de Aguas no es conforme con los principios de proporcionalidad y no discriminación.
Compromiso social y de buen gobierno
El informe también documenta que Lilly mantiene una estructura fundamentada en la atracción, el desarrollo y la diversidad de su equipo profesional, compuesto en 2025 por 1.197 personas de 19 nacionalidades. La plantilla presenta una sólida estabilidad contractual, con un 94 % de contratos indefinidos y una rotación externa del 0 %. Las mujeres representan el 53 % del equipo, con una presencia del 48,76 % en puestos directivos y de mando intermedio, y se consolida una estructura salarial equitativa, con una brecha global ajustada al 2,65 %.
Este modelo de compromiso social se complementa con un robusto programa de I+D en España que, respaldado por una inversión de 77,37 millones de euros en 2025, 102 ensayos clínicos en marcha, 944 equipos de investigación activos y más de 4.330 pacientes participando en estudios, subraya el carácter estratégico y científico de la compañía.
En cuanto a la gestión y gobernanza, la actividad de Lilly se ampara en un programa global de Ética y Cumplimiento, con auditorías periódicas, tanto internas como externas, y procedimientos de verificación alineados con estándares europeos. De acuerdo con el nuevo marco regulatorio europeo, Lilly prosigue su adaptación a los requerimientos de la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) y se anticipa al futuro despliegue de la Directiva sobre Diligencia Debida (CSDDD).


Lilisbeth Perestelo: