Italia quiere abrir en la Unión Europea un debate sobre la forma en la que las reglas fiscales tratan la inversión en vacunas y cribados. Su propuesta pasa por diferenciar determinadas actuaciones preventivas del gasto corriente ordinario, siempre que puedan evaluarse mediante datos, metodologías compartidas y criterios verificables.
La iniciativa fue defendida por Federico Freni, subsecretario de Estado del Ministerio de Economía y Finanzas italiano, en una carta incorporada al documento de conclusiones del diálogo político ‘Investing in immunisation’, celebrado en Luxemburgo el 11 de junio pasado. El encuentro reunió a responsables políticos y representantes del sector para analizar el papel de la inmunización en la resiliencia económica, la competitividad y la sostenibilidad fiscal europea.
El punto de partida es una tensión habitual en los presupuestos públicos. Las campañas de vacunación y los programas de cribado generan un coste inmediato y visible, mientras que parte de sus resultados aparece después y, frecuentemente, en ámbitos distintos al sanitario. El documento sitúa entre ellos las hospitalizaciones evitadas, la reducción de complicaciones, una mayor participación laboral y una menor presión sobre los sistemas de protección social.
Ese desfase temporal puede perjudicar a la prevención cuando los gobiernos necesitan ajustar el gasto. Según el planteamiento italiano, las reglas actuales favorecen los recortes cuyos efectos positivos se observan de inmediato en las cuentas públicas, aunque la menor inversión en prevención pueda traducirse años después en más enfermedad crónica, ingresos hospitalarios evitables, bajas laborales y gasto social.
Italia trasladó esta cuestión a su Documento de Finanzas Públicas, una propuesta que consiste en estudiar la exclusión del gasto preventivo de los agregados utilizados para determinar la senda de ajuste fiscal, sin eludir las restricciones europeas ni crear una excepción automática para cualquier partida sanitaria. El objetivo declarado es distinguir entre el gasto que se consume en el ejercicio y el que puede generar valor futuro para las finanzas públicas.
Los documentos plantean una línea de trabajo que Italia quiere construir sobre datos y evaluaciones plurianuales, con la aspiración de trasladarla al marco de gobernanza económica europea.
Del coste al retorno
El documento de conclusiones de la reunión de junio pasado, impulsado por la Federación Internacional de la Industria del Medicamento (Ifpma) y Vaccines Europe, identifica una falta de lenguaje común entre los responsables sanitarios y económicos. Mientras los primeros suelen medir el valor de la inmunización en términos clínicos y epidemiológicos, los ministerios de Hacienda trabajan con agregados fiscales, riesgos presupuestarios, productividad y sostenibilidad.
La propuesta exige traducir los resultados sanitarios a indicadores que puedan utilizarse en la planificación presupuestaria. Entre las necesidades señaladas figuran una mayor interoperabilidad de los datos, métodos comparables y herramientas que relacionen las intervenciones preventivas con resultados sanitarios, económicos y fiscales. El informe sostiene que la capacidad tecnológica ya permite avanzar, pero reconoce problemas de fragmentación, calidad de la información y falta de metodologías aceptadas.
Vacunas y cribados se presentan como posibles ámbitos iniciales para desarrollar ese marco. Ambas intervenciones cuentan con poblaciones objetivo definidas, vías de implantación reconocibles y resultados observables a lo largo del tiempo. Aun así, el propio texto admite que todavía faltan una taxonomía común y criterios contables capaces de recoger todo su valor.
La experiencia italiana se encuadra en un trabajo de varios años con participación de industria, sociedades científicas, universidades, asociaciones y organizaciones vinculadas a las políticas públicas. El proceso buscó crear una base compartida de evidencia y acercar las perspectivas de los ámbitos sanitario y financiero.
Una dimensión estratégica
El planteamiento también amplía el valor de la vacunación más allá del ahorro sanitario. El sector de las vacunas aparece vinculado a la fabricación avanzada, la investigación, la seguridad de las cadenas de suministro, la preparación frente a emergencias y la autonomía estratégica europea.
Los programas rutinarios de inmunización se consideran, además, parte de la infraestructura necesaria para responder ante nuevas amenazas sanitarias. Mantener los sistemas de vacunación, los datos y los mecanismos de colaboración permitiría preservar capacidades que no deberían activarse solo durante las crisis.
La propuesta italiana sitúa así la prevención sanitaria dentro de un debate más amplio sobre sostenibilidad fiscal y competitividad. Su avance dependerá, no obstante, de que se concreten criterios capaces de determinar qué intervenciones merecen un tratamiento diferenciado, cómo debe calcularse su retorno y quién validará los resultados. Sin esa base metodológica, la consideración de vacunas y cribados como inversión seguirá siendo una orientación política, no una categoría presupuestaria consolidada.



Lilisbeth Perestelo: