Profesión

Los farmacéuticos de AP ven el nuevo plan estatal como vía para su consolidación clínica

El congreso nacional de Sefap reúne en Oviedo a más de 500 farmacéuticos de AP para abordar el nuevo mapa de competencias que recoge el plan estatal, con el reto de transformar las líneas estratégicas en actuaciones con impacto clínico
Los responsables de la sociedad científica presentaron el evento al Ayuntamiento de Oviedo.

El Palacio de Congresos de Oviedo acogerá los días 4, 5 y 6 de noviembre el 29º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (Sefap). La cita congregará en la capital asturiana a más de 500 profesionales bajo el lema ‘El farmacéutico de Atención Primaria en el Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027’, un marco estratégico que la organización considera decisivo para afianzar el perfil asistencial de estos facultativos en el primer nivel de asistencia.

El documento estatal define un nuevo mapa de competencias que integra a los farmacéuticos de Atención Primaria (FAP) en los equipos multidisciplinares de los centros de salud. Para los representantes de la profesión, esta medida supone un respaldo a su consolidación clínica, si bien advierten de que la mera publicación del texto no solventa las dificultades estructurales que arrastra el colectivo en el Sistema Nacional de Salud.

La presidenta del comité científico del congreso, Natalia Rilla Villar, explicó que el documento ministerial constituye «una oportunidad estratégica para seguir avanzando en la integración del conocimiento farmacoterapéutico dentro de los equipos de Atención Primaria y en el desarrollo de modelos organizativos aplicables en el conjunto del Sistema Nacional de Salud». A su juicio, el contenido de esta iniciativa abre la puerta a canalizar la experiencia técnica hacia la práctica diaria de la asistencia primaria.

Pese a esta valoración positiva, Rilla Villar matizó el alcance real del texto normativo en su fase inicial. La portavoz reconoció que el plan «no resuelve por sí solo» los retos pendientes de la especialidad, aunque valoró que identifique ámbitos donde el farmacéutico aporta valor asistencial y organizativo directo. «El reto ahora es transformar esa oportunidad en actuaciones concretas, evaluables y sostenibles dentro del Sistema Nacional de Salud», añadió la farmacéutica.

El cometido asistencial de los profesionales de este ámbito se concentra en «velar por la eficiencia, seguridad y efectividad» de las pautas farmacológicas que reciben los ciudadanos. En este sentido, la portavoz de la sociedad científica señaló que el FAP desempeña «un papel crucial» en tres de las líneas estratégicas principales contempladas en el plan estatal.

La primera de estas prioridades descansa en la optimización de la farmacoterapia. Los facultativos inciden en la necesidad de conciliar los tratamientos durante las transiciones asistenciales, con especial atención a las altas hospitalarias, un punto crítico donde la intervención profesional evita duplicidades, subsana discrepancias y mejora el seguimiento terapéutico ambulatorio.

Tres áreas de actuación clínica

El segundo eje estratégico aborda la cronicidad y la polimedicación mediante el seguimiento y la evaluación de pautas complejas en personas vulnerables. Esta labor persigue un uso más racional de los medicamentos e intenta prevenir eventos adversos que deriven en complicaciones añadidas o reingresos en otros niveles sanitarios.

La tercera línea prioritaria radica en la gestión eficiente de los recursos asistenciales del sistema público. Esta labor engloba el fomento de la prescripción racional, la adherencia a los tratamientos prescritos y la selección basada en criterios de equivalencia terapéutica, intervenciones que la sociedad científica califica como «acciones todas ellas que garantiza la sostenibilidad del sistema».

A este esquema asistencial se suma la aportación técnica de estos profesionales a la práctica cotidiana de médicos y enfermeros de los centros de salud. Según destacó Rilla Villar, el farmacéutico de AP aporta «un valor insustituible» gracias a su perfil experto y a su labor de consultoría objetiva sobre guías farmacoterapéuticas, interacciones medicamentosas e innovaciones terapéuticas.

Asimismo, la labor centrada en la seguridad del paciente minimiza los riesgos asociados a la polimedicación a través de revisiones sistemáticas de los tratamientos. En el plano de la continuidad asistencial, la profesión actúa como «enlace clínico y metodológico» entre la atención hospitalaria, el centro de salud y la farmacia comunitaria.

El programa científico previsto en Oviedo convocará a profesionales procedentes de todas las comunidades autónomas para examinar estas materias a partir de experiencias ya operativas. Los asistentes contrastarán modelos de gestión implantados en distintos servicios autonómicos de salud con el fin de determinar cuáles resultan transferibles al resto del territorio.

Coordinación entre niveles y comunidades

La agenda del encuentro incluye mesas interautonómicas, talleres de trabajo aplicado, sesiones de comunicaciones y debates con responsables directivos de las administraciones sanitarias. La organización introdujo también formatos ágiles de discusión denominados ‘FAP Talks’, orientados a identificar soluciones aplicables a los retos actuales de la Atención Primaria.

«Queremos que Oviedo sea un espacio para analizar con rigor qué está funcionando, qué barreras siguen existiendo y qué medidas pueden contribuir a mejorar la atención farmacoterapéutica de los pacientes en todo el país», manifestó Rilla Villar al describir los objetivos metodológicos de las jornadas.

Desde la perspectiva organizativa, la sociedad científica insiste en que las directrices plasmadas en los documentos oficiales deben traducirse en transformaciones tangibles en la labor clínica ordinaria. La presidenta del comité científico remarcó que el propósito inmediato de la organización profesional pasa por verificar que las medidas adoptadas generen «resultados medibles para pacientes, profesionales y sistema sanitario».

En esa misma línea argumental, la portavoz enfatizó la necesidad de medir la actividad que desarrollan en atención primaria con indicadores concretos. «El reconocimiento del valor que aporta la Farmacia de Atención Primaria debe traducirse en organización, evaluación y resultados. Ese será uno de los grandes debates que abordaremos en Oviedo», puntualizó Rilla Villar.

Por su parte, la presidenta de Sefap, Mercedes Pereira, subrayó que la inclusión explícita del farmacéutico en el nuevo mapa de competencias del primer nivel confiere a este congreso una proyección política y técnica superior a la de ediciones precedentes, ya que vincula el debate científico con las reformas estructurales en marcha dentro del Sistema Nacional de Salud.

«Queremos avanzar desde el reconocimiento formal hacia una integración real del FAP en los equipos asistenciales con responsabilidades claras dentro del trabajo multidisciplinar y con resultados medibles para los pacientes. Así que Oviedo será, durante estos días, el lugar en que conocimiento, profesión e instituciones se encuentren para impulsar ese cambio», concluyó Pereira al fijar la postura institucional de la entidad de cara a las jornadas asturianas.

Comentarios

Noticias relacionadas

Actividades destacadas