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“La cercanía de la farmacia comunitaria es clave para el control de la adherencia”

Raquel Martínez, secretaria general del CGCOF

F. SAN ROMÁN  |    25.12.2022 - 15:35

Este mes de enero el Consejo General del Colegios Oficiales de Farmacia (CGCOF) inicia a través de ‘HazFarma’, en colaboración con Cinfa, una nueva iniciativa denominada ‘HazAdherencia’, Su objetivo es dotar al profesional de la farmacia comunitaria de las claves para aportar sus capacidades en el control de patologías crónicas altamente prevalentes como son la hipertensión arterial, la diabetes o la dislipemia. La secretaria del CGCOF, Raquel Martínez explica los pormenores de esta nueva acción y adelanta el nuevo papel que puede jugar el farmacéutico en la mejora del control de la adherencia en una serie de patologías con una alta prevalencia poblacional.

PREGUNTA.- ¿Cuál es el objetivo de esta acción formativa?

RESPUESTA.- Fundamentalmente se trata de dar herramientas para potenciar la capacidad de la farmacia comunitaria para trabajar en la cronicidad, a través del control de la adherencia. El trabajo en adherencia terapéutica lo hemos desarrollado ya a través de Nodo Farma Asistencial; nuestra herramienta para el desarrollo de servicios farmacéuticos, y nuestro objetivo es desplegarlo el año que viene en todas las provincias que quieran adherirse.

P.- ¿Qué formación van a recibir los participantes?

R.- La formación siempre viene acompaña de material ad hoc, para todos los participantes, a través de guías formativas. Pero además dentro de la iniciativa formativa en su conjunto contamos con un comité organizador en el que hay un representante de cada Colegio. A ellos los que formamos más específicamente en toda la acción para que se conviertan en especialistas en ese campo y luego puedan trasladar esa formación a los farmacéuticos en los colegios. El objetivo es mejorar sus habilidades, mejorar sus conocimientos en estas patologías y en cómo tienen que trabajar la adherencia terapéutica y obtener una mayor familiaridad en el manejo de Nodo Farma Asistencial.  Por su puesto, todas estas acciones para los participantes siempre tienen una parte formativa teórica y luego una parte práctica, donde se recogen casos prácticos.

P.- ¿Y a los usuarios qué les puede aportar este servicio?

R.- Fundamentalmente, de cara a la ciudadanía, lo que se obtiene es comodidad. El farmacéutico es el experto en el medicamento, por tanto en el control de la adherencia, fundamentalmente le corresponde a él. Si encima hablamos del farmacéutico comunitario pues aún más, puesto que al final hay que tener en cuenta que toda esta patología crónica y su tratamiento están vinculados a medicación ambulatoria que, generalmente, reciben de la farmacia comunitaria. Además, no hay que olvidar que la visita al centro de salud se sigue produciendo cuando hay que hacer controles, pero en lo cotidiano y para recoger la medicación que llevan crónicamente, los pacientes acuden a la farmacia comunitaria. Es precisamente en esa cercanía del farmacéutico comunitario la que, a la hora de poder controlar la adherencia en este tipo patologías, puede garantizar un buen uso de los fármacos. No hay que olvidar que un 50% de los usuarios no consumen bien el medicamento o no lo consumen directamente, y esto más allá de impactar negativamente en la salud individual, tiene un alto coste para el SNS.  Hay una evidencia clara y es que el farmacéutico es el profesional sanitario más visitado por los españoles.

P.- ¿Cual puede ser el papel de la oficina de farmacia en la atención a la cronicidad?

R.- Las patologías que abordamos en esta nueva acción, son muy prevalentes y hay mucha población que las sufre, por esto es importante nuestra participación; cuando el farmacéutico actúa, ya no solamente en adherencia, sino también en seguimiento y conciliación, se consiguen mejores datos y también un sistema más eficiente.

P.- ¿Y qué medios ofrece la acción para que los pacientes participen?

R.- Contamos ya con la herramienta ‘Mi Farmacia Asistencial’, cuyo objetivo es precisamente ofrecer a la ciudadanía una serie de servicios asistenciales. Junto a ella, Nodo Farma Asistencial, que es una plataforma tecnológica (la herramienta con la que trabajamos toda la profesión) y con la que podemos, conectándonos en red, trabajar en servicios profesionales farmacéuticos asistenciales, registrando toda la información y de una manera protocolizada y homogénea. De lo que se trata es de establecer un ‘quid procuo’, con el ciudadano: él también recibe toda esa información que estamos haciendo los farmacéuticos. El ciudadano puede ver a través del móvil o la Tablet toda la medicación que está tomando, ya que cuando se adhiere al proyecto 'Mi Farmacia Asistencial', desde la farmacia de cabecera, que es donde se recopila su información, lo que hacemos es registrar todo su tratamiento farmacológico en un dossier. Esto lo conectamos con nuestra herramienta de conocimiento del medicamento, Boot-Plus Lite, que es como el brazo extensible de nuestra base de datos, pero acondicionado al ciudadano. A través de ella se puede acceder a toda la información actualizada de los medicamentos que está tomando.

P.- ¿Es un acceso directo?

R.- Si. No solo eso, además, si el ciudadano tiene un problema de adherencia, porque no recuerda cuándo debe tomar el medicamento, el sistema tiene un sistema de aviso para indicar cuando tienes que tomar la medicación. Igualmente tiene todo el registro de parámetros, que también son accesibles para el usuario, estos, incluso, vienen recogidos con expresiones gráficas incluso, de tal manera que el propio paciente puede llevar el control de todo lo que se le está registrando. De esta manera hacemos al paciente parte activa de todo este procedimiento. Es fundamental, en esta y en otras profesiones sanitarias, que el paciente esté empoderado, que conozca bien su patología, que conozca bien sus tratamientos, porque él también tiene que ser consciente de cuáles son las problemáticas.

P.- Estamos hablando de potenciar el papel del farmacéutico comunitario en muchos ámbitos. En este caso, vinculándose incluso a la salud pública.

R.- Yo tengo muy claro que este es el camino. El desarrollo de servicios profesionales y más después de la pandemia tiene bases muy firmes. Cuando pasamos el estado de alarma y lo que fue la pandemia, hicimos una encuesta para saber qué es lo que quería la gente de su farmacéutico y se lo preguntamos así a los ciudadanos: ¿Qué es lo que quiere del farmacéutico comunitario? Prácticamente el 100x100 de los ciudadanos nos dijo que quería que el farmacéutico hiciera más servicios y no sólo eso, sino que además quieren que estemos más integrados en Atención Primaria. El farmacéutico comunitario es parte de la Atención Primaria, y así lo hemos trabajado en el Marco Estratégico de Atención Primaria del Ministerio de Sanidad. Tenemos que estar coordinados con los centros de salud, pero como parte activa de la atención Primaria.

P.- ¿Y qué les dicen los ciudadanos?

R.- Estas encuestas nos permiten saber por dónde caminamos. Los ciudadanos nos dicen que quieren que hagamos más servicios y además nos dicen cuáles quieren que sean estos servicios. La respuesta es que quieren que seamos referentes en salud pública, e incluso que pudiéramos participar en programas de inmunización. Prácticamente un 76% estaba a favor de que los farmacéuticos participaran en la vacunación. Esto es algo que hoy por hoy no se contempla, puesto que normativamente no está contemplado y porque tenemos un personal de Enfermería muy capacitado, pero en otros países de la Unión Europea, esto sí que está presente.

P.- ¿Está preparada la farmacia para participar en programas de Salud Pública?

R.- Esto es algo que no descartamos, si en un momento es necesario, y la realidad es que dentro de los programas de salud pública de las comunidades autónomas, se pueda contar con el farmacéutico. Incluso cuando hablamos de zonas en despoblamiento, lo que hemos vivido en la pandemia hubiera sido distinto si la farmacia comunitaria hubiera tenido más participación. Nos llegan a decir en las encuestas, que en estas zonas, la farmacia podría haber llevado a cabo incluso servicios de atención primaria. El desarrollo de la cartera de servicios es algo muy importante para optimizar la farmacoterapia, para optimizar la atención al paciente crónico y para ello nos estamos formado a través de estos programas. Esta es la línea a seguir. Este tipo de programas nos ayudan a visibilizar al farmacéutico y también, a tener el dato que después nos permita justificar que, cuando se utiliza al farmacéutico después se obtienen buenos resultados; algo que cuando vamos a hablar con las Administraciones es muy importante. Actualmente los servicios en los que proponemos participación están la revisión de medicación, el control de la adherencia, un seguimiento farmacoterapéutico, una conciliación de la medicación al alta hospitalaria, entre otros. Al final son servicios muy vinculados al buen uso del medicamento y como los farmacéuticos ante todo somos expertos en medicamento y creemos que se nos tendría que utilizar más.

P.- ¿Cuál es el papel de la farmacia en Salud Pública?

R.- El farmacéutico puede hacer un buen papel en servicios dirigidos a la salud comunitaria; fundamentalmente prevención y promoción de la salud. En la pandemia quedó muy claro que somos parte activa de la salud pública y hay ejemplo clarísimos, como puede ser la red de farmacias centinela, que permiten recoger datos en un tiempo récord. Esa información es valiosísima que si la Administración la quiere explotar, le puede facilitar un dato muy relevante y le puede ayudar a prevenir y a tomar medidas antes de que pasen las cosas. En ese sentido recuerdo la experiencia de Castilla y León en la que colaboramos, como algo muy positivo. Dentro de la pandemia se llevó a cabo un estudio de seguridad y seroprevalencia en población  vacunada y la verdad es que un tiempo récord se consiguió recopilar información de 4.000 ciudadanos y nos permitió conocer con profundidad lo que ocurría en la población general vacunada cuando no había información prácticamente. Ahora estamos trabajando en recoger información sobre la vacunación de la gripe. La receta electrónica nos avisa si la persona está dentro de la población de riesgo y si debería recibir una vacuna gripal. Desde la farmacia somos parte activa y preguntamos al ciudadano sobre la vacunación, sobre la negativa a la vacunación, algo que nos permite detectar cuáles son esas barreras que hacen que la persona no se vacune. Al final somos parte activa y ello hace aumentar la tasa de vacunación. Estamos en primera línea; a diario. 2,3 millones de personas entran cada día en una farmacia.

 


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