Profesión

El PGEU lanza su hoja de ruta para desarrollar los SPFA en la Unión Europea

Presenta un estudio sobre los 47 servicios de todo el continente y anima a los países a buscar entornos regulatorios más favorables

“Las 160.000 farmacias comunitarias y más de medio millón de farmacéuticos de Europa son un pilar fundamental de la atención sanitaria”, así encabeza Clare Fitzell,  presidenta del Grupo Farmacéutico de la Unión Europea, el nuevo trabajo de este grupo sobre la capacidad de la farmacia para desarrollar los servicios profesionales farmacéuticos (SPFA). “Con una regulación favorable, financiación sostenible e integración plena, los farmacéuticos mantienen la salud de las personas, prestan servicios más cerca de casa y aumentan la capacidad de los sistemas sanitarios”.

El nuevo informe de esta entidad que representa a nivel europeo a la farmacia comunitaria ha sido prensado como “una hoja de ruta práctica para los beneficios a los pacientes de todas las comunidades”.

“Los servicios farmacéuticos ya han demostrado su valor, y con marcos legales más favorables, modelos de remuneración justos y una mejor integración de la salud digital, se puede alcanzar su máximo potencial”. 

El trabajo llama a realizar un cambio estratégico en las políticas para reconocer a las farmacias comunitarias como socios esenciales para ofrecer una atención sanitaria sostenible y centrada en las personas y empoderarlas mediante una regulación favorable, una inversión adecuada y una integración sistémica.

Igualmente demanda ampliar el ámbito de práctica de los farmacéuticos según las áreas de competencia y eliminar las barreras a la prestación de servicios. Todo ello además se debe inculír “una remuneración adecuada y consistente para los servicios farmacéuticos, que refleje su contribución clínica y a la salud pública”.

Además de ello se debe fortalecer la formación, integrar a las en los marcos nacionales de respuesta de salud pública y garantizar el acceso a los medicamentos, apoyando la cohesión territorial.

El trabajo, ‘Configurando el Futuro de los Servicios Farmacéuticos en Europa’ consiste en un ‘mapeo’ de los SPF que se realizan en 47 sistemas farmacéuticos. Sus resultados muestran que “los responsables políticos, los profesionales sanitarios y los pacientes están preparados para alinear prioridades e impulsar la implementación y el desarrollo de servicios farmacéuticos nuevos y ampliados en todo el continente”.

Igualmente, las farmacias comunitarias “se reconocen cada vez más como puntos de acceso vitales para la atención primaria centrada en el paciente” y por tanto, “no son ‘adicionales’, sino un componente fundamental de la atención sanitaria moderna”.

Actualmente, en función del país los farmacéuticos participan en labores que van desde la promoción de la salud y la vacunación hasta la revisión del uso de medicamentos, el cribado de enfermedades y la gestión de enfermedades crónicas, estos servicios se basan en la formación clínica y la experiencia de los farmacéuticos en el trato con el paciente.

Sin embargo, la disponibilidad de estos servicios “sigue siendo desigual entre países, y su implementación a menudo se ve obstaculizada por marcos legales obsoletos y entornos políticos fragmentados”. 

Por ello, desde la PGEU se indican que la principal prioridad es el cambio legislativo. “La pandemia de Covid-19 ha demostrado la capacidad de las farmacias para operar a gran escala y con rapidez en tiempos de crisis, administrando millones de vacunas, manteniendo el acceso a los medicamentos y ofreciendo orientación sanitaria pública precisa y comunitaria”. En consecuencia, argumentan, “estas capacidades deberían formalizarse y ampliarse mediante reformas legales permanentes, incluyendo la posibilidad de renovar recetas para enfermedades crónicas, administrar una gama más amplia de vacunas, realizar pruebas en el punto de atención y ofrecer servicios estructurados de asesoramiento y gestión de enfermedades comunes”.

Junto a ello, otro de los ejes de esta propuesta pasa porque los países y sistemas sanitarios, “deben comprometerse con modelos de remuneración sostenibles para los servicios farmacéuticos. Estos modelos deben reconocer la importancia de dispensar medicamentos, valorando al mismo tiempo las contribuciones clínicas más amplias que los farmacéuticos realizan en cada interacción con el paciente”.

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