Profesión

Un formulario de bases para avanzar en la autonomía técnica y clínica del farmacéutico en Dermatología

Lasemi y Acofarma una nueva guía para responder “a una demanda real de dermatólogos y farmacéuticos, que pedían una guía moderna, rigurosa y accesible para personalizar tratamientos dermatológicos”

La Sociedad Española del Medicamento Individualizado (Lasemi) y Acofarma han dado a conocer el nuevo ‘Formulario de Bases. Dermatología y formulación: soluciones individualizadas’, una publicación técnica presentada durante la I Jornada de Dermatología y Formulación: soluciones individualizadas celebrada el pasado 7 de noviembre en Sevilla.

Este formulario de bases nace con el objetivo de ofrecer a los farmacéuticos formulistas una herramienta rigurosa, práctica y actualizada, que recupera el conocimiento técnico necesario para la preparación de sus propios exci­pientes. “En los últimos años, la formulación dermatológica se ha apoyado con frecuencia en bases industriales preelaboradas. Esto ha simplificado la práctica, pero ha reducido la autonomía técnica del formulador”, afirma Luis Alberto Jiménez Labaig, coordinador del proyecto, farmacéutico formulista y director técnico-científico de Lasemi.

En este contexto, este formulario nace con la intención de devolver al farmacéutico la posibilidad de diseñar vehículos propios, con criterios de calidad, reproducibilidad y evidencia científica, adaptando cada base a las necesidades del paciente y al principio activo. “Además, responde a una demanda real de dermatólogos y farmacéuticos, que pedían una guía moderna, rigurosa y accesible para personalizar tratamientos dermatológicos”, añade Labaig.

El diseño cerrado que ofrecen las bases industriales implica que el formulador no puede modificar su composición, su pH o su proporción de fases sin comprometer la estabilidad.

“Esto limita el ajuste del excipiente a las propiedades del principio activo, a la localización de la lesión o al tipo de piel del paciente. Además, no permiten optimizar parámetros como la liberación, penetración, bioadhesividad o cosmeticidad, que son determinantes para la eficacia y la adherencia al tratamiento”, afirma el coordinador del proyecto.

En definitiva, la preparación de bases vehiculares propias favorece la autonomía técnica del profesional y refuerza la calidad del medicamento individualizado en dermatología.

Según Luis Alberto Jiménez Labaig, el impacto de esta obra en la práctica diaria de los formulistas y en la calidad asistencial al paciente dermatológico va a tener una doble vertiente: técnica y clínica.

Desde el punto de vista técnico, el formulario proporciona 35 bases galénicas de uso dermatológico seleccionadas por su utilidad clínica y versatilidad para ser adaptadas a diferentes tipos de activos, patologías, zonas de aplica­ción y características del paciente.

Cada una de ellas se presenta en una ficha técnica en la que aparece descrita con precisión, además de contener su composición detallada, procedimientos de elaboración, control de calidad, criterios organolépticos, condiciones de conservación y referencias científicas. Para Labaig, “esto da al formulista una herramienta fiable y formativa, que le permitirá elaborar sus propios vehículos con seguridad y uniformidad.”

Desde el punto de vista clínico, supone mejorar la eficacia y tolerabilidad de los tratamientos tópicos. “Cada base puede adaptarse al tipo de piel (seca, grasa, sensible, inflamada…), al área anatómica y al objetivo terapéutico. En definitiva, se potencia la individualización y se mejora la adherencia del paciente al tratamiento”, matiza este formulista.

El formulario incluye bases que cubren prácticamente todo el espectro dermatológico, desde patologías inflamatorias y descamativas hasta cuadros infecciosos, seborreicos o de piel sensible.

Para ello se han seleccionado cremas clásicas, como la base Beeler, cetomacrogol, cold creams o Lanette, junto con emulsiones glucídicas, siliconadas, espumas (capilares y corporales), aceites, excipientes adhesivos orales, mascarillas, geles bioadhesivos y otras for­mulaciones con interés clínico e innovador.

Esto permite formular desde tratamientos emolientes y reparadores hasta vehículos ligeros para afecciones como el acné, la rosácea o la dermatitis seborreica, pasando por bases más oclusivas para psoriasis o xerosis intensa. “Las patologías que más se benefician de la personalización son aquellas en las que el tipo de piel, la localización o la cronicidad del proceso exigen ajustar la textura, la hidratación y la liberación del activo: acné, dermatitis atópica, psoriasis, piel sensible o piel envejecida”, confirma este experto.

La iniciativa cuenta con la participación de un destacado equipo de farmacéuticos formulistas —entre ellos Edgar Abarca, Martín Muñoz, Gorka Urruzuno, Elena Manso, Tomás Abascal, Marta Uriel, Santiago Gómez, Irene Palacio y Martín Ramírez—, todos ellos miembros de Lasemi y referentes en la docencia, la formulación y la investigación.

Como patrocinador del proyecto, Acofarma ha querido poner en valor la importancia de la colaboración entre entidades científicas y profesionales con la industria farmacéutica para potenciar el futuro de la formulación magistral.

Esta vinculación cobra especial relevancia en un momento en que en España el mercado de la formulación está sufriendo un proceso de concentración en manos de empresas multinacionales. ”En Acofarma llevamos más de 75 años defendiendo el modelo de farmacia comunitaria porque somos parte de él. Somos propiedad de la distribución farmacéutica cooperativista, y eso nos permite tomar decisiones pensando siempre en las necesidades de los farmacéuticos, no en intereses empresariales”, señala Francesc Balletbó, director general de la empresa.

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