El Grupo Español de Leucemia Mieloide Crónica (GELMC), perteneciente a la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), celebró en Madrid su décimo simposio anual. Durante este encuentro científico se puso de manifiesto que la leucemia mieloide crónica (LMC) se convirtió en una patología altamente controlable, aunque los especialistas recordaron que todavía no está completamente resuelta desde la perspectiva biológica. El manejo de esta enfermedad entró en una nueva etapa donde la medicina personalizada cobra un protagonismo central, desplazando las estrategias terapéuticas uniformes que se aplicaron en el pasado.
Según explicó Valentín García Gutiérrez, presidente del GELMC, vicepresidente segundo de la SEHH y hematólogo en el hospital Ramón y Cajal, la individualización del tratamiento constituye hoy una realidad tangible. El especialista señaló que no todos los pacientes requieren la misma intensidad ni la misma estrategia farmacológica. En este escenario, la próxima disponibilidad de asciminib en pacientes de nuevo diagnóstico supuso un punto de inflexión relevante. Este fármaco, primer inhibidor STAMP, permite avanzar tanto en la profundidad de las respuestas moleculares como en la mejora de la calidad de vida de los afectados.

Uno de los anuncios más destacados del evento fue la evolución del nuevo Registro Español de LMC. Esta base de datos nacional ya cuenta con más de 2.000 pacientes integrados y las previsiones del grupo apuntan a superar los 4.000 registros en los próximos años. Esta cifra convertiría al repositorio español en uno de los mayores registros internacionales en su ámbito. La herramienta se perfiló como un elemento estratégico fundamental para resolver interrogantes clínicos pendientes y generar evidencia de vida real con alto valor científico para el Sistema Nacional de Salud.
García Gutiérrez subrayó que el objetivo institucional reside en mantener a España en una posición de liderazgo dentro del marco europeo, tanto en la investigación como en la atención clínica. El abordaje actual se vio impulsado por la disponibilidad de múltiples inhibidores de tirosina quinasa (ITK) con perfiles diferenciados y por una comprensión más profunda de las alteraciones genéticas adicionales que influyen en los mecanismos de resistencia.
Estrategias para la remisión
La remisión libre de tratamiento se consolidó durante el simposio como uno de los grandes objetivos terapéuticos. No obstante, los ponentes advirtieron de que esta opción exige una selección rigurosa de los candidatos y una monitorización técnica altamente especializada. Actualmente, solo un subgrupo específico de pacientes puede beneficiarse de la interrupción del tratamiento bajo seguridad clínica. El presidente del grupo explicó que hoy es posible hablar de un control prolongado y, en casos seleccionados, de una remisión sostenida. A pesar de estos logros, la curación biológica definitiva continúa como un reto debido a la persistencia de las células madre leucémicas en el organismo.
Pese a esta limitación biológica, el pronóstico actual para los pacientes en fase crónica se calificó de excelente. Las tasas de supervivencia se acercaron a las de la población general y muchos pacientes mantuvieron la patología controlada sin necesidad de una administración farmacológica continua y permanente. Este cambio de escenario permitió que los profesionales pongan el foco no solo en la supervivencia, sino en la optimización de la convivencia diaria con la enfermedad.
Retos en fases avanzadas
Por otro lado, el simposio abordó la situación de las fases acelerada y blástica. Aunque estas presentaciones resultan poco frecuentes en la actualidad, todavía representan un desafío clínico de gran magnitud. Las tendencias actuales para estos casos incluyeron la caracterización genética avanzada como pilar para la toma de decisiones y el empleo de estrategias combinadas e intensivas. Los expertos destacaron la importancia del trasplante alogénico en perfiles seleccionados y la necesidad de una derivación precoz a centros que cuenten con experiencia contrastada en estas complicaciones.
La integración de los datos de vida real con la evidencia científica procedente de los ensayos clínicos fue otra de las claves mencionadas para anticiparse a la progresión biológica. El enfoque preventivo busca actuar antes de que la leucemia se descontrole desde el punto de vista molecular. En este sentido, la biología molecular avanzada adquirió un papel creciente en la práctica diaria.
Herramientas de secuenciación avanzada
La implementación de técnicas como la secuenciación masiva (NGS) y el análisis de alteraciones genéticas adicionales transformaron la evaluación del riesgo en cada paciente. Estas herramientas permitieron identificar con mayor precisión la respuesta al tratamiento y detectar de forma temprana los mecanismos de resistencia que pueden comprometer el éxito de la terapia. La estratificación más precisa facilita que las decisiones clínicas se ajusten estrictamente al perfil biológico individualizado de cada sujeto.
Finalmente, los especialistas coincidieron en que la medicina de precisión en la leucemia mieloide crónica no solo mejora los resultados clínicos medibles, sino que redefine la relación del paciente con su tratamiento. La capacidad de ajustar las terapias basándose en la monitorización molecular permitió que el abordaje de la LMC se sitúe como un modelo de éxito dentro de la oncohematología moderna.



Lilisbeth Perestelo:
César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):