Profesión

Barómetro Social de la Farmacia: los proyectos crecen un 6,4% con impulso en salud pública

La salud comunitaria y las alianzas institucionales centran el avance con los Objetivos de Desarrollo Sostenible

El compromiso de la profesión farmacéutica con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de Naciones Unidas, continúa su tendencia al alza. Así lo reflejan las 463 iniciativas recogidas en el IV Barómetro Social de la Profesión Farmacéutica, un documento impulsado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos que reúne la información aportada por 49 Colegios Oficiales de Farmacéuticos de toda España. La cifra global supuso un incremento del 6,4 % respecto a las 435 acciones contabilizadas en la edición previa de este análisis sectorial.

Del conjunto de actividades registradas, el 69 % correspondió a acciones completamente nuevas que comenzaron o se ejecutaron a lo largo de 2025. La representatividad de la muestra analiza de forma cuantitativa el impacto de la organización colegial, enmarcada dentro de la Estrategia Social de la Profesión Farmacéutica puesta en marcha en octubre de 2021. Este plan busca acelerar las transformaciones previstas en la Estrategia de Desarrollo Sostenible 2030 del Gobierno de España, al colocar la sostenibilidad y la protección de los derechos de los ciudadanos en el eje de la actuación profesional.

El impacto de estas actuaciones cubrió diversas metas internacionales. El informe constata que el 98 % de las 463 iniciativas contribuyó a la consecución del ODS 3: Salud y bienestar. Asimismo, el 97 % se vinculó al ODS 17: Alianzas para lograr los objetivos; el 70 % al ODS 10: Reducción de las desigualdades; el 61 % al ODS 4: Educación de calidad; y el 41 % al ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles.

El presidente del Consejo General, Jesús Aguilar, señala que los datos reunidos reflejan que "la profesión farmacéutica continúa advancing en su compromiso con la salud y el bienestar de las personas y con la construcción de una sociedad más justa, sostenible e inclusiva". El responsable institucional remarcó además que la herramienta sirve para medir y compartir las experiencias desarrolladas, con el objetivo de identificar ámbitos de mejora y consolidar aquellas intervenciones que generan un mayor impacto positivo en la población.

Predominio del área comunitaria

El desglose temático dividió el trabajo en cuatro grandes bloques: Salud Comunitaria, Atención Farmacéutica, Acción Social y Medioambiente. Las acciones orientadas a la Salud Comunitaria encabezaron el volumen general con el 57 % de las iniciativas reportadas. Este ámbito registró un repunte de nueve puntos porcentuales en comparación con el ejercicio anterior, cuando representaba el 46 % de la actividad total.

Por su parte, el área de Atención Farmacéutica aglutinó el 21 % de los proyectos registrados. Las iniciativas encuadradas en el bloque de Acción Social supusieron el 12 % del total, mientras que el ámbito de la Acción Medioambiental concentró el 10 % restante. Los porcentajes confirmaron la preponderancia histórica de las intervenciones vinculadas a la dimensión social de la sostenibilidad, si bien la memoria constató la progresión paulatina de los proyectos enfocados al cuidado del entorno.

En el campo específico de la Salud Comunitaria, las actuaciones se articularon mediante campañas informativas de educación sanitaria y promoción de hábitos de vida saludables. También destacaron los programas dedicados a la prevención, cribado y detección precoz de patologías, la vigilancia en salud pública, la mejora de la accesibilidad, la atención a la salud mental y la prevención de conductas de riesgo. La abordaje de la soledad no deseada, el fomento del envejecimiento activo, la detección de violencia de género y la formación interdisciplinar completaron el grueso de esta categoría.

El bloque de Atención Farmacéutica concentró sus esfuerzos en el seguimiento y buen uso de la medicación, la optimización de la continuidad asistencial, la seguridad del paciente, la farmacovigilancia y la actualización continua de los profesionales sanitarios.

Trabajo en red y colectivos

El trabajo conjunto con otras organizaciones resulta determinante para llevar a cabo los proyectos presentados. La tesorera del Consejo General y responsable de la Estrategia Social de la Profesión Farmacéutica, Rita de la Plaza, subrayó que el 97 % de las acciones se desarrolló en colaboración con agentes externos. Las alianzas con instituciones públicas alcanzaron el 46 % de las iniciativas, mientras que la cooperación con entidades del Tercer Sector y de la sociedad civil representó un 40 %. El trabajo coordinado con otras profesiones sanitarias supuso el 11 %.

De la Plaza enfatizó el "espíritu colaborativo" histórico del colectivo farmacéutico con las autoridades y otros profesionales del sector sanitario, con la meta de "buscar, entre todos, soluciones a posibles problemas que afecten a la salud de la población o a la atención sanitaria".

En cuanto a los destinatarios directos de los proyectos recogidos en el barómetro, los pacientes fueron los receptores principales del 20 % de las intervenciones, seguidos por la población general con el 18 %. Las personas en situación de vulnerabilidad se beneficiaron del 14 % de las acciones, mientras que los adultos mayores canalizaron el 13 %. Las mujeres y las personas con discapacidad representaron ambas el 7 % de los grupos receptores, mientras que el colectivo infantil y juvenil abarcó el 4 %.

Vertiente social y de sostenibilidad

Las tareas desplegadas en el bloque de Acción Social se focalizaron en campañas solidarias y captación de fondos, garantías para la equidad en el acceso a los tratamientos, trabajo en red con asociaciones de pacientes, proyectos de cooperación internacional e impulso de la farmacia social entre los propios colegiados.

Por su parte, el bloque medioambiental abarcó la prestación de servicios específicos con impacto en la sostenibilidad, entre los que figuraron el uso de Sistemas Personalizados de Dosificación (SPD), la revisión periódica de botiquines, la dispensación colaborativa y las iniciativas para el uso responsable de antibióticos.

A ello se sumaron programas de vigilancia y gestión de riesgos ambientales, tales como el control de la calidad del agua, el seguimiento de los niveles de polen o los planes de prevención ante olas de calor y frío. El documento detalló asimismo la gestión integral de residuos y economía circular, mediante alianzas estratégicas como la mantenida con SIGRE para el reciclaje de envases y restos de medicamentos, además del tratamiento de residuos derivados de la formulación magistral, productos ortoprotésicos, jeringuillas y el fomento de materiales reutilizables.

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