El Ministerio de Sanidad ha comunicado oficialmente al Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) la existencia de 41 casos con sintomatología gastrointestinal en España. El brote, vinculado a la presencia de la toxina cereulida (producida por Bacillus cereus), ha activado los protocolos de vigilancia de las comunidades autónomas y el Centro Nacional de Epidemiología (CNE).
Impacto clínico y distribución geográfica
Según los datos facilitados por el Ministerio, la mediana de edad de los lactantes afectados se sitúa en los 4 meses. Los síntomas predominantes han sido vómitos y diarrea, cuadros clínicos compatibles con la ingesta de la toxina cereulida, caracterizada por su estabilidad térmica y rápida aparición de síntomas.
Hasta la fecha, se han reportado casos en diez comunidades autónomas: Andalucía, Aragón, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Galicia, Murcia, La Rioja y la Comunitat Valenciana. En cuanto a la gravedad de los episodios, trece menores requirieron hospitalización, de los cuales uno precisó ingreso en UCI debido a una infección respiratoria concurrente. Sanidad ha confirmado que todos los afectados han sido ya dados de alta.
Desafíos en la identificación microbiológica
Uno de los puntos críticos de este evento es la complejidad del diagnóstico microbiológico. De los casos analizados, solo en uno se identificó Bacillus cereus en muestras de heces. En otros dos casos se detectaron patógenos alternativos (Campylobacter sp. y rotavirus), lo que subraya la dificultad de establecer una causalidad directa exclusivamente mediante coprocultivos en casos de intoxicación por toxinas preformadas.
Además de los 41 casos confirmados, existen otros diez pacientes con síntomas compatibles que consumieron marcas retiradas, aunque la trazabilidad ha fallado en nueve de ellos al no poder identificarse el número de lote específico.
Coordinación con la AESAN y el ECDC
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha emitido un total de seis alertas de retirada de producto entre diciembre de 2025 y febrero de 2026. Esta actuación se enmarca en los mecanismos europeos de intercambio rápido de información.
La información remitida por las autoridades españolas ha sido integrada en el Rapid Outbreak Assessment que el ECDC ha publicado esta misma tarde. Por el momento, la Unión Europea trabaja en la elaboración de una definición de caso común, dado que otros Estados miembros también han notificado incidentes que podrían estar relacionados con la misma fuente de contaminación.
El papel del canal farmacéutico
Ante este escenario, la labor de farmacovigilancia y la gestión de retiradas en el canal de oficina de farmacia y parafarmacia resulta clave. Sanidad mantiene la coordinación con las autonomías y la AESAN para actualizar la información conforme avance la evaluación epidemiológica. Se recomienda a los profesionales sanitarios verificar la trazabilidad de los productos en stock y atender cualquier sospecha de notificación de efectos adversos en lactantes que hayan consumido las fórmulas bajo alerta.

Lilisbeth Perestelo:
César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):