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Claves para hacer frente a los bulos en salud infantil

DIARIOFARMA  |    21.10.2022 - 13:14

Hacer frente a la desinformación y los bulos en salud infantil teniendo en cuenta la velocidad a la que se generan y propagan es un reto complejo. Consciente de la necesidad de un enfoque multidisciplinar para mitigar este problema, la Asociación Española de Pediatría (AEP) celebró recientemente un debate entre pediatras con actividad divulgadora en redes sociales y periodistas de algunas de las principales plataformas de verificación españolas con el fin de analizar vías para informar de forma confiable sobre cuestiones de salud infantil y frenar las noticias falsas.

“Se deben forjar alianzas, como una red de información contrastada entre verificadores y pediatras, estableciendo una comunicación continuada y bidireccional”, coincidieron los participantes en la sesión Fact-checking en salud: unidos contra los bulos, cuyo documento de conclusiones se acaba de hacer público.

Según un informe de la Universidad de Navarra, el 95,8% de los españoles considera que la desinformación es un problema en la sociedad y la mayoría, el 83%, cree que ha aumentado en los últimos dos años. Las organizaciones de verificación o fact checking recurren cada vez con mayor frecuencia a la AEP para contrastar información dudosa, recabar datos fiables y desmentir bulos sobre cuestiones de salud infantil. “La desinformación existe porque existen los desinformadores, a los que mueve el beneficio económico, el afán de notoriedad o el simple desconocimiento”, señalaron los participantes en el debate.

Al encuentro, moderado por los doctores Guillermo Martín, vicepresidente de Atención Primaria de la AEP y Antonio Conejo, pediatra y webmaster de la AEP, asistieron cinco pediatras con actividad divulgadora_Carlos Casabona, Marta Garín, Roi Piñeiro, Gabriel Ruiz y Pepe Serrano_ y cinco fact checkers: Carla Pina, de Infoveritas, María G. Dionis, de Newtral, José Luis Zafra, de Maldita Ciencia, Carlos Mateos de #SaludsinBulos y Andrea Arnal, de Verificat.

Sobre las razones de que haya aumentado la circulación de desinformación en internet, los participantes consideran que “aunque siempre han existido los bulos, las redes sociales han contribuido en las últimas décadas a una propagación más fácil y rápida de su contenido, y la pandemia ha sido el escenario perfecto para la proliferación de este tipo de mensajes. A la incertidumbre y el miedo a la Covid-19 se ha sumado la sobreexposición pública de un debate que debería haberse mantenido en el ámbito científico; esto ha generado una gran necesidad de respuestas en un momento en el que la ciencia no podía proporcionarlas y un incremento de la desconfianza en las instituciones. La impunidad de la que gozan los creadores y propagadores de informaciones falsas que afectan a la salud de la población contribuye a la extensión y permanencia del fenómeno”.

Una de las cuestiones que se abordó es cómo crear contenidos interesantes, fiables y atractivos en salud infantil frente a otros no fidedignos pero que utilizan estrategias para captar la atención. “Se precisa mayor formación en técnicas de comunicación que sirvan tanto en la consulta como en las redes sociales y en los medios de comunicación, así como investigar con mayor profundidad qué herramientas, plataformas y formatos funcionan y son eficaces para hacer llegar mejor los mensajes a la ciudadanía”, se señala en las conclusiones del encuentro, que se recogen en el documento Claves para avanzar en la gestión de la desinformación en salud infantil.

Combatir la desinformación requiere, según los pediatras y fact checkers, “fomentar el espíritu crítico desde la escuela, para lo cual es indispensable el apoyo de las instituciones”. También destacan que, en cuestiones de salud infantil, el principal foco para combatir los bulos y las falsas creencias “debe orientarse a temáticas como las vacunas, la crianza o la alimentación infantil”.

Respecto a los espacios más adecuados para ofrecer información, los pediatras y los verificadores coinciden que deben estar en aquellos donde consultan las familias: en las redes sociales, en los medios de comunicación y en las consultas médicas y el lenguaje empleado debe ser “claro y los mensajes concisos”. Para ello, subrayaron, los pediatras “necesitan formación y contar con la colaboración de personas con un impacto social y mediático reconocido que amplifique el alcance de la información”.

La ausencia de apoyo institucional en esta labor se mencionó de forma recurrente durante la sesión y se cita en el documento de conclusiones. “Ha convertido a los profesionales sanitarios en agentes clave a la hora de favorecer el consumo de información veraz y contrastada, aunque esta tarea puede generar fatiga y cansancio”, reconocen.

 


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