Terapéutica

La política de contención de precios mejora la adherencia terapéutica en EEUU

Un análisis de los efectos de la ley de 2024 (con Joe Biden en la presidencia) para la reducción de la inflación en Estados Unidos muestra una mejoría sustancial en la adherencia terapéutica entre los pacientes que viven en el país.

Hace dos años, Joe Biden firmó la Ley para la Reducción de la Inflación, que incluía una serie de medidas para aliviar la presión financiera sobre los beneficiarios de Medicare (la aseguradora pública para mayores y otros ciudadanos), limitaciones del precio de la insulina, sanciones para la elevación excesiva de precios y negociaciones de precios con los desarrolladores. Ahora, la revista JAMA Internal Medicine publica un análisis de los efectos de la normativa.

En Estados Unidos, más de uno de cada cuatro adultos experimenta dificultades para poder pagar sus medicamentos, según recuerdan los autores, entre ellos expertos en farmacoeconomía de la Universidad de Harvard.

Para muchas de estas personas, llega un punto en el que hay que elegir entre saltarse algunas dosis para que duren más las cajas, partir los comprimidos por la mitad o dejar el tratamiento del todo.

Con la nueva legislación se pretendía favorecer el acceso a los medicamentos, y el objetivo se ha alcanzado, afirman los autores de la nueva investigación.

Desde su puesta en marcha el 1 de enero de 2024, es cada vez menos probable que los pacientes informen de la necesidad de incumplir la terapia por motivos económicos, según han documentado. Es el primer análisis de la situación en relación con la normativa, también conocida por IRA (del inglés ‘Inflation Reduction Act’).

En palabras de Rishi K. Wadhera, profesor de medicina en el centro Beth Israel de Boston y director de su división de investigación sobre políticas sanitarias: “Durante demasiado tiempo, los pacientes de Medicare se han visto obligados a racionar medicamentos importantes debido a su coste. Nuestros hallazgos son un primer indicio de que la Ley para la Reducción de la Inflación está cambiando esta situación, y los pacientes que más se benefician son exactamente los que más lo necesitan”.

El equipo observó que si bien la legislación ayuda a los pacientes a cumplir con sus planes terapéuticos, no ha conseguido hacer mella en el coste total de la atención sanitaria para estas personas: No se observó mejoría en la capacidad de hacer frente a las facturas por servicios médicos ni un descenso en la ansiedad que generan los costes sanitarios que se intuyen en el futuro.

Detalles del estudio

La ley tenía en el punto de mira sobre todo dos grupos de población sobre los cuales la toxicidad financiera de los fármacos era particularmente acusada, los beneficiarios de Medicare con facturas más elevadas y los asegurados con menores ingresos anuales.

Para evaluar el impacto de la legislación ‘en el mundo real’, Wadhera y sus colaboradores emplearon un diseño cuasi-experimental que se basaba en datos obtenidos del Sondeo Nacional sobre Salud, en el que se incluyen cada año 27.000 pacientes, y que lo llevan a cabo desde los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Con esa información, establecieron comparaciones entre los beneficiarios de Medicare de edades comprendidas entre los 62 y los 67 años y un grupo similar de población con seguros de salud privados a los que no afectaba la ley.

Durante el primer año, los beneficiarios de Medicare experimentaron una reducción del 4,9% en el incumplimiento terapéutico asociado a los costes de la medicación en comparación con el grupo de control.

Concretamente, menos pacientes informaron de haber evitado dosis, reducirlas o haber retrasado las recetas debido al coste.

El hallazgo mantuvo su relevancia en diversos análisis de sensibilidad, incluyendo el ajuste por grupo racial, étnico, ingresos y educación.

Por otra parte, el efecto beneficioso era más pronunciado entre las personas que viven con dos o más enfermedades crónicas, incluyendo hipertensión, diabetes, cardiopatía y cáncer. En este grupo, la reducción alcanzó el 7,8%.

Lucas Marinacci, cardiólogo del mismo centro y profesor en Harvard, declaró al conocerse el estudio que “cuando una persona con diabetes o cardiopatía deja de tomar su medicación debido al coste, las consecuencias pueden ser severas. Nuestros datos sugieren que la reforma de la IRA está ayudando a los pacientes de alto riesgo a tomar los medicamentos que necesitan”.

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