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Vacunas frente al meningococo: cuatro estrategias, cuatro inequidades

OLGA VILANOVA  |    06.06.2022 - 12:47

En España coexisten en la actualidad cuatro estrategias de inmunización frente a la enfermedad meningocócica. Esto provoca una inequidad en función de la comunidad autónoma de residencia, a la que se suma otra a consecuencia de la inmunización, fuera del calendario oficial, que los padres y pediatras impulsan siguiendo el calendario promovido por la Asociación Española de Pediatría (AEP). Este es el planteamiento de partida de una carta al editor de la revista Anales de Pediatría que ha remitido Federico Martinón-Torres, del Servicio de Pediatría y de Pediatría Clínica, Infectológica y Traslacional, Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, en la que quiere denunciar la falta de una estrategia única así como las inequidades existentes en nuestro país en relación con esta enfermedad.

Dado que la enfermedad meningocócica es solo una, aunque causada por distintos serogrupos, y que en la actualidad se cuenta con vacunas seguras y efectivas que cubren la práctica totalidad de los casos que se producen en España; “si de verdad se quiere controlar la enfermedad y trabajar decididamente hacía un mundo libre de meningitis en el año 2030”, el calendario oficial de vacunación debería avanzar dando “cobertura frente a todos los serogrupos posibles y protegiendo tanto a lactantes como adolescentes”. Esta es una de las principales conclusiones de Martinón-Torres en su escrito titulado ¿Queremos o no acabar con la enfermedad meningocócica (y la inequidad actual)?

Para Martinón-Torres la evidencia y efectividad de las vacunas para esta enfermedad es tan clara que considera que “cada caso de enfermedad meningocócica que se produce en nuestro medio, debe entenderse como un fracaso de la salud pública”.

Este pediatra señala que la cobertura vacunal real frente al meningococo en España es mucho más amplia que la oficial, por lo que la epidemiología que se mide no se corresponde con la que el calendario oficial vigente proporciona sino con la que los padres y pediatras consiguen siguiendo el calendario promovido por la Asociación Española de Pediatría. (AEP). 

Según expone, “cuesta entender que el Consejo Interterritorial (CISNS) en 2022 haya obviado de nuevo la posibilidad de actualizar su estrategia de vacunación antimeningocócica”. Además, recuerda que existe un “desacato” por parte de las comunidades autónomas que, por un lado, aprueban el calendario de vacunación único, pero luego localmente lo completan, dando lugar, en la actualidad, a cuatro calendarios vacunales anti-meningocócico diferentes. Hay doce comunidades autónomas que seguirían el calendario propuesto por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), consistente en la vacunación frente a Men C a los 4 y 12 meses de edad y frente a Men ACWY a los 12 años de edad. Por su parte, tres comunidades autónomas (Andalucía, Castilla y León y Murcia) habrían iniciado la vacunación frente a Men ACWY a los 12 meses, mientras que otras cuatro, habrían incorporado la inmunización frente a Men B a los 2, 4 y 12 meses de edad (Andalucía, Canarias, Castilla y León y Cataluña).

A juicio de este experto, “no es sencillo establecer cuál sería el calendario ideal, ya que incluso en Europa la variedad es amplia. Desde su punto de vista, las diferencias existentes no se pueden explicar por criterios epidemiológicos o lógicos. Por ello, asegura que, “ante la duda, el mejor es el más completo y debería de cubrir tanto el serogrupo B como el ACWY, e incluir tanto lactantes como adolescentes”. Ese calendario más completo se estaría dando actualmente en Andalucía y Castilla y León.

El autor aborda la situación actual y señala que la decisión de España de incluir la vacunación de adolescentes frente a ACWY a medio plazo puede funcionar. Sin embargo, destaca Martinón, con las coberturas actuales “no es posible contar con la protección indirecta de sujetos no vacunados, excepto del serogrupo C”. De esta forma, asegura que una vez se alcanzará la protección indirecta en la comunidad a través de la cohorte de adolescentes con ACWY, expone que se podrían obviar las dosis del lactante. 

Por otro lado, según explica, en el caso del meningococo B, al no existir impacto sobre portadores la protección sería siempre directa. A este respecto, indica que no hay datos objetivos que confirmen que sea necesaria una dosis de recuerdo en el niño mayor o adolescente correctamente primovacunado, ni que una única dosis a esta edad sea suficiente. No obstante, asegura el autor, la vacunación del adolescente frente a meningococo B “es importante por su protección como segundo grupo con mayor incidencia” y, además, plantea que es posible que, “a través de la protección cruzada que esta vacuna proteica puede generar, se logre cierto grado de protección clínica frente a la gonorrea”, para la que no existen vacunas específicas.

 


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