Egipto se ha convertido en el sexto país del mundo en alcanzar la autosuficiencia clínica en medicamentos derivados del plasma gracias al proyecto Grifols Egypt for Plasma Derivatives (GEPD), fruto de una alianza público-privada firmada en 2020 entre el Gobierno egipcio y Grifols. El acuerdo, que supuso una inversión conjunta de 280 millones de euros, ha permitido desplegar el primer ecosistema integral de plasma en África y Oriente Medio. La iniciativa se presenta ahora como una referencia internacional en soberanía sanitaria y en construcción de modelos de cooperación estables entre administraciones y compañías biofarmacéuticas.
La autosuficiencia se ha logrado en tres medicamentos esenciales (inmunoglobulinas, albúmina y factores de coagulación), lo que ha transformado un sistema históricamente dependiente del plasma importado, fundamentalmente procedente de Estados Unidos. Durante décadas, esta dependencia generó una vulnerabilidad estructural que las autoridades egipcias habían identificado como prioridad estratégica. Gracias a GEPD, el país garantiza ya una distribución regular y sostenida de estos tratamientos en hospitales públicos y centros de salud y, en este sentido, consolida una red de suministro propia que refuerza la resiliencia del sistema sanitario.
La alianza incluye toda la cadena de valor: desde la captación del plasma hasta la producción final del medicamento. El país cuenta hoy con 16 centros de donación, a los que se sumarán otros cuatro en 2026, además de un laboratorio analítico y un centro logístico que aseguran trazabilidad y control clínico. Grifols ultima también la construcción de una planta de procesamiento cuyo arranque parcial está previsto para el año que viene. Todos los centros han superado las auditorías de la PPTA y de autoridades europeas, lo que certifica el cumplimiento de los estándares internacionales de seguridad y calidad.
Tomás Dagá, recientemente nombrado vicepresidente del consejo de GEPD, subrayó el significado del hito alcanzado: “La autosuficiencia de plasma en Egipto marca un antes y un después para la salud pública del país. Haber convertido un objetivo estratégico nacional en una realidad tangible es un logro que combina innovación científica y compromiso. Egipto es un mercado clave para Grifols; su escala y su posición en la región lo convierten en un punto estratégico. En Grifols nos sentimos orgullosos de haber contribuido a que Egipto pueda garantizar a sus ciudadanos un acceso seguro y sostenible a estos medicamentos y estamos trabajando para que este modelo sirva como ejemplo para otros países que buscan garantizar el acceso seguro y sostenible a terapias plasmáticas esenciales”.
Un modelo exportable
El excedente de plasma abre ahora una vía adicional para Egipto: convertirse en hub regional y suministrar medicamentos plasmáticos a países vecinos. Su posición geopolítica, combinada con el desarrollo industrial generado a raíz del proyecto, refuerza esta proyección, que la compañía considera replicable en otros entornos que buscan reducir su dependencia de terceros. La experiencia egipcia se suma así a otras alianzas de Grifols, como la mantenida con Canadian Blood Services en Canadá, que comparten el objetivo de establecer redes nacionales sostenibles de obtención y producción de plasma.
Desde el inicio del proyecto, Egipto ha recibido más de un millón de viales de medicamentos esenciales elaborados con plasma nacional y se han realizado más de cien mil chequeos médicos gratuitos a donantes. Además, la alianza ha generado 1.200 empleos directos y más de 14.000 indirectos, cifras que aumentarán en los próximos años. La compañía estima que la contribución al PIB egipcio será de 55 millones de euros en 2025 y superará los 272 millones de forma anual en 2030. En conjunto, entre 2026 y 2029, el impacto económico podría rebasar los setecientos millones de euros, lo que consolida la dimensión estratégica del proyecto para el país.
La formación constituye otro pilar del modelo. La creación de la Grifols Academy for Plasmaperesis en El Cairo y los programas universitarios asociados han permitido impulsar la capacitación técnica local, elemento clave para asegurar la autonomía operativa y la sostenibilidad del sistema en el largo plazo.
La colaboración con organizaciones internacionales, como la Federación Mundial de Hemofilia o IPOPI, ha reforzado asimismo la capacidad clínica mediante programas formativos y donaciones de factores de coagulación.











César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):
Juan José Pedreño, consejero de Salud de Murcia: